viernes, 8 de agosto de 2014

JULIO LACARRA - JUNIO 2003

(CANTAUTOR)


RICARDO DEBELJUH.- Para un hombre con una carrera tan vasta, ¿Cuál es tu posición cuando digo el “músico argentino”, respecto a la maquinaria existente que maneja los destinos culturales del país? 
JULIO LACARRA.- Las cuestiones de intereses siempre condicionan las opiniones de las personas. He visto a compañeros míos de lucha cuando estábamos pasando la barrera de la dictadura a la democracia, apartarse ante una postura mía en una asamblea del sindicato de música. Gente muy combativa, pero cuando se tocaba el interés seguían grabando en las compañías multinacionales; que ahora echaron a esos artistas. Toda es una cuestión de intereses. 
Durante la dictadura la música popular y los músicos populares estábamos proscriptos. Cuando pasamos a la democracia salieron a buscarnos a todos: Litto Nebbia, Charly García, Julio Lacarra, Silvio Rodríguez, todo venía muy bien. La primavera duró muy poco, tan sólo cuatro años. Yo regresaba al país de EEUU y lo vi cambiado en dos meses. Transformó su tónica. La estrategia de ventas de las grandes compañías había variado. Todo son especulaciones. El marketing tiene ciertas connotaciones políticas. Se adaptan a todo. 
El músico de carrera, de alma, hace lo que siente le venga un contrato millonario o no tenga posibilidades de grabar. Y tratará de buscar cualquier mecanismo para llegar a la gente. Eso es lo que hacemos la mayoría desde hace 12 ó 13 años. Porque los 90 fueron terroríficos, devastaron todo el campo cultural. No quedó nada con cabeza. Se fundieron las editoriales de música. Había que sacarle contenido a todo, vaciarlo todo con el discurso de un único pensamiento, nos adormecieron. 
Compañeros me decían que debíamos lanzarnos al progreso, al primer mundo, al mundo globalizado... yo nunca me la creí. Y es más, a los tres o cuatro meses del auge neoliberal le dije a más de uno, esto durará no más de cuatro años, después nos vemos. Y no porque tenga la brújula de la historia, sino porque son ciclos que se repiten. Yo lo había vivido, porque tengo 56 años. Viví el golpe del 55. Estas idas y vueltas están siempre detrás de un proyecto: el vaciamiento de la Argentina, que es el objetivo final. Ahora llegamos, ya estamos vacíos y nos damos cuenta.
Y el músico, los creadores, que suelen ver debajo del agua, se mantienen en una posición crítica; entonces, no se los convoca para debates que orienten el consumo. Por eso durante los 90 no grabé. Mi discurso estaba perimido y enterrado. Pero soy tozudo y sigo recorriendo el país cantándole a la gente porque sé que tengo eco. Y no tengo casa en un country, ni una cuatro por cuatro en la puerta, pero puedo caminar por la calle sin guardaespaldas y la gente me saluda no me señala. Y eso es un capital, por cierto. Porque saben que mi obra no se tiñó nunca ni fui un cantor panfletario. Siempre mantuve el criterio de decir lo que siento con objetividad. 
CRISTINA OLLER.- Tu repertorio es muy rico, cantás a muchos poetas tenés muchos temas y composiciones propias. 
R.D.- ¿Cuáles fueron tus poetas referentes? 
J.L.- La generación del 40, argentinos, me los devoré: Portogallo, Dávalos, Castilla, Tejada Gómez y los españoles como Lorca, León Felipe, el Pablo Neruda inmenso de Latinoamérica; y el hoy más grande poeta vivo de toda América Hispana Juan Gelman. Sin embargo, tiene muy poco que ver Gelman con Neruda o con Guillén o con Vinicius de Moraes, pero de todos me nutrí. América tiene los músicos más extraordinarios del nuevo siglo. Villalobos, Espinoza, Piazzola, son tocados en todos los grandes escenarios del mundo como música clásica. 

C.O.- Julio canta bagualas, blues, tangos, rocks, tiene tanto ritmo y todo lo hace excelente. 
J.L.- ¡Va un blues! 
Estoy naciendo,
siempre busqué salir,
ser más libre, andar repartido por ahí.
Aire por el aire para que imaginen
dónde está la cueva de mi viejo Quilmes.
Soñando vivo buscando en este inmenso corazón.
Se te parte el alma, pero aún sonríes.
Siempre vas cosiendo viejas cicatrices.
Aire por el aire para que imaginen
dónde esta la cueva de mi viejo Quilmes.
Soñando vivo buscando en este inmenso corazón.
Al sur del sur se me va el amor.
Al sur del sur sólo por vivir.
Al sur del sur estoy naciendo.
Al sur del sur van Fierro y Cruz.
Al sur del sur gente de luz.
Al sur del sur hurgando el cielo.
... ... ...
Se te parte el alma pero aún sonríes.
Siempre vas cosiendo viejas cicatrices.
Aire por el aire para que imaginen
dónde está la cueva de los imposibles.
Soñando vivo buscando en este inmenso corazón.
Al sur del sur van Fierro y Cruz.
Al sur del sur gente de luz.
Al sur del sur estoy naciendo.
Al sur del sur van Fierro y Cruz.
Al sur del sur gente de luz.
Al sur del sur hurgando el cielo.
... ... ... 
J.L. Es un blues que hice para Quilmes, “Los imposibles”. Un día
iba a cantar a un boliche a Villa Gesell y leo una noticia que Charly García, que había estado internado en una granja que trata a los adictos, se había ido. Y se me ocurrió esto.
Hubo una época en que hice un espectáculo que se llamó “El Baguala Tango Blues”, remedando a un programa radial que se llamaba el “Glostora Tango Club”. Cantaba bagualas, tangos, blues y folklore por supuesto, que es lo mío.
Me gusta toda la música que está muy metida con el ser humano. Me gusta Stanley Jordan, West Mongomery, George Benson, Peter Gabriel, Sting, los Rolling y la música negra que es la que tiene mayor incidencia en todo el planeta: Eda Fitzgerald, Sarah Vaugan. Y también la lírica de Chico Buarque, Elis Regina. De acá: el Polaco, Piazzola, Salgán, De Elio, bajistas como Malosetti, pianistas como Waldo de los Ríos. En el chamamé los hermanos Cardozo que cantan sin orfebrerías y el Chango Spasiuk que tiene un talento enorme, Raulito Barbosa, el Chango Farías Gómez. En Mendoza las tonadas de los Cantares de la Cañadita que cantan a dúo desde los seis años. Sí, me gustan las cosas simples que nacieron simples y si les agregás algo las arruinás, esas. 
Hay folkloristas que llenan estadios y no son más que copias de los conjuntos de los años 60. Hasta el marketing que se emplea es similar. Las baladitas románticas. A pesar de que son buenos músicos y tienen buenas voces. Eligieron ese camino. Para mí, al cancionero popular no le aportan nada. (Se pasa el tema de Julio Lacarra “Para los que se quedan”) 
R.D.- ¿Cuáles son tus proyectos? 
J.L.- Bueno, el viernes pasado estuve en La Usina, Saavedra 132,  con un espectáculo para la gente de prensa. El sábado voy con mi hermana, Chany Suárez, a tocar a “La Peña del Colorado”, en Güemes al 3600, Palermo. Los pibes hacen locro y empanadas. El 9 de Julio voy acá, a “Huella”, una parrilla de Pepe Campolongo. En agosto vuelvo al sur y a mediados regreso a México, donde no voy desde el 89. Recibí invitaciones de Guatemala y Nicaragua. Países que me interesan mucho por la connivencia de etnias y de lenguas que hay. Son países muy caros para la historia de América Central. Luego voy a Costa Rica y El Salvador. El disco “Somos ríos” se va a editar para toda Latinoamérica. Este año me hubiera gustado volver a España, pero no dan los tiempos para armar un espectáculo bueno. El año pasado estuve un mes con 12 actuaciones. Quizá vuelva el año próximo para marzo o abril. 
R.D.- Tu afán es llegar a la gente, a la mayor cantidad de gente posible. 
J.L.-  Sí. Cuando uno no puede modificar solo las cosas ni con otro
ni con diez ni con cien, llega el momento de la aceptación, pero diagramando una estrategia de cómo llegar a la gente. Nosotros, los músicos, nos hemos vuelto a reconocer después de una etapas de aislamiento en que se busca la salida solo, algo que nunca sirvió. Recientemente estuve en Chos Malal y me preguntaron a quién podrían llevar, les sugerí a Raúl Carnota, cuando volví lo llamé y fue.
Establecimos una especie de red solidaria. Es la nueva estrategia de los argentinos que hacen música. Si no se puede grabar para la BMG o la Sony de Los Ángeles ¿Cómo llego a México? Me voy allí y grabo en una compañía y hago el camino alternativo como el que hice en Argentina. El negocio del disco está en franco retroceso por la piratería y la internet. El disco es un mero vehículo para acercarse al público, un producto de promoción. Por eso cuando saca un disco una empresa importante tienen de socio a un canal de televisión, a una compañía aérea, a una gaseosa... entonces el artista se lleva el 10%. Todos se han asociados porque es la única forma de sostener el negocio. Los sellos grandes reeditan colecciones de los mitos de la música. Porque siempre hay pibes curiosos que quieren saber qué pasaba antes, o nostálgicos. La industria cultural representa mayor ingreso de divisas que la industria automotriz. Entre libros, discos, obras de arte, qué sé yo... 
C.O.- Y ahora de Alicia Krest y Julio Lacarra, por Julio, “Colgado de un balcón” .... .... .... 
C.O.- ¿Y qué viene? 
J.L.- El 16 viajo para México. El 17; 18 y 19 tengo prensa. El 20 se presenta el disco en la ciudad de México. Hoy casualmente me enviaron las muestras de la gráfica, hecha en cartón ilustrado. El 21 hago la primera actuación en Querétaro, una ciudad que está al norte del Distrito Federal.
Luego sigo con dos actuaciones en Hidalgo y Saltillo. Es probable que se agregue otra. Pero lo cierto es que son quince días a disposición del sello grabador Pentagrama en México.
Luego voy a Salvador, Guatemala y a Nicaragua. Saltamos a Colombia donde haría la Universidad de Medellín, un restaurante en Cartagena y un lugar nocturno en Bogotá. Serán 45 días fuera, pero será potenciadora esta gira. Esto me abre un acercamiento más estrecho con toda esa área. 
C.O.- ¿Qué temas incluye ese disco? 
J.L.- Es una réplica de “Somos ríos”, con otra gráfica, otro envoltorio. No tiene el cuadernillo. Es un tríptico que se abre, el disco está en el medio. No tiene las letras. Se rescatan las fotos con los invitados, León Gieco y Raimundo Falkner.
La despedida será el martes 12 de agosto en el auditorio del Bingo de Quilmes, con entrada libre. Y cuando vuelva  tengo arreglos para ir a Neuquen y Córdoba, luego en la “Peña del Colorado”. 
C.O.- O sea que es un buen momento para alguien que cada día canta mejor... 
J.L.- La veteranía es la mejor edad porque la voz se asienta. En los cincuenta la voz adquiere color. Además, uno es más pícaro. Entiende mucho más. Uno se cree que a los 18 años ó a los 30 uno sabe más, pero a los cincuenta sabés más y creo que a los 70 seré un sabio (risas) Uno a medida que vive se le aparecen los límites y uno va aceptando los límites y se va acostumbrando a ellos y si es piola va redondeando lo que es. 
C.O. Ya te vamos saludando porque el 10 de julio cumplís años. ¿Qué te parece si nos vamos con un cachitito de “Los amigos del alma”? 
J.L.- Gracias, gracias. Como no... 
(Termina el programa con la voz de Julio Lacarra cantando dicho tema)
Homenaje bien merecido para un quilmeño y quilmero
********.
Cristina Oller es una riguroso locutora y presentadora egresada del ISER en 1986. Melómana irrecuperable conduce los viernes a partir de las 21 hs. "Silbando bajito" un programa radial en la FM 106.5, Radio Quilmes: www.radioquilmesfm.com.ar
Ricardo Delebjuh, músico. Rockero incondicional, es director de la web "SuperArte" www.super-arte.com.ar/
 





domingo, 20 de julio de 2014

RODOLFO BINELLI - DICIEMBRE 2003



(Médico)
Cada persona, cada hombre, cada mujer que desgrana su manojo de recuerdos, de nostalgias, en el contexto de su discurso, aporta Historia. Esa historia que se hace del montón de voces cotidianas. La microhistoria. Vez pasada escuchábamos maravillados en un club de adultos mayores a una octogenaria que nos dio, a los más jóvenes que rodeábamos su mesa, una clase de historia de la economía doméstica. Del precio del pan, de las verduras y de la carne en los años `40, `50, `60. De cuánto tenía ella que disponer del sueldo del marido para esos gastos esenciales. Con precisión asombrosa. Ella fue “Ama de Casa”… que no sé por qué no es también un título profesional que anteponer al nombre de la poseedora, pues esa “profesión” rinde a la economía general de un país extraordinarios dividendos. Ella hacía las compras atenta a los valores que ofrecía cada comercio, cocinaba haciendo rendir los alimentos y dándoles valores nutritivos suficientes para el desarrollo positivo de sus hijos y el vigor de su esposo, ella mantenía la limpieza de la casa, de la ropa blanca y de vestir, que es una forma de preservar la salud, y evitarse los gastos en medicamentos. Ella ayudaba a su marido en el cuidado de la pequeña huerta que tenían en el fondo, un ahorro en verdulería. Hacía dulces, preparaba conservar y dulces para varios meses… pero además colaboraba en la comisión de cultura de la Soci9edad de Fomento del barrio, escuchaba sus programas de radio o veía televisión mientras planchaba, leía a Vicky Baum o a Daphné du Maurier que eran sus autoras preferidas. Fue la suya, una auténtica clase de economía doméstica y de la vida de una profesional de la casa. Una verdadera ecónoma que pone baldón a muchos de esos ministros de economía que castigaron duro al pueblo llano desde aquel, el de la  famosa circular 1050, que sirvió para despojar de sus viviendas y propiedades a cientos de miles de familias endeudadas en créditos que se vieron de golpe indexados al punto que al cabo de poco tiempo, incluso pagando las cuotas al día, debían cada vez más y ni aún vendiendo sus casas podían saldar sus hipotecas, produciendo una enorme transferencia de riquezas a manos del capital financiero y especulativo. Doña Pina hizo historia. Nos dios una clase de historia nacional a través de sus quehaceres domésticos. Y luego cada uno contextualizamos. Yo recordando la 1050...
En cada una de las entrevistas hechas por Cristina Oller y Ricardo Debeljuh en su programa radial “Retratos en la Ciudad” hay Historia, de la de más acá, que bien puede ser la de muchos. El doctor Rodolfo Binelli, que lleva un apellido para la microhistoria, nos lleva a un paseo por la historia de su barrio, de una época con sus parámetros y sus variables, recuperando nombres que la vorágine de los actuales medios de comunicación difumina inevitablemente. Rodolfo Binelli, pediatra, ajedrecista, memorioso, hizo Historia. Los lectores podemos contextualizar.(Chalo Agnelli)

RICARDO DEBLEJUH.- Bienvenido Doctor. Háblenos sobre su infancia.
RODOLFO BINELLI.- Junto con  mi amigo Severi, ambos de pantalón corto, nos criamos en La Colonia, en la esquina de “la curva de Lemos”, Carlos Pellegrini y Andrés Baranda. Se llamaba así porque ahí doblaba el tranvía que venía de Retiro y paraba  en la barrera de la estación de Quilmes. Allí, cruzando, se podía tomar otro tranvía que iba hasta la Ribera; y la recorría en toda su
extensión. En tranvía se podía conocer todo Buenos Aires y  la ciudad de Quilmes, por poco dinero.
En el barrio de “la curva” había personajes muy importantes desde Vicente Zito, que jugó en la primera de Quilmes en 1932, y que después fue vendido a Racing, así como también vendió al arquero Cuello, a Sandoval, a Arrillaga, en fin, vendía a todo el mundo, así que mi padre que era entrenador del equipo renunció. Después lo
fueron a buscar cuando descendieron, pero como ya tenía trabajo en Nestlé, pidió aumento de sueldo sabiendo que no se lo iban a dar. No quería ser entrenador por la mala experiencia; porque la venta de jugadores se podía efectuar en cualquier época del año. La venta más importante fue la de Arrillaga a River, que se hizo en 30.000 pesos, y fue uno de los motivos que River se los comenzó a llamar “millonarios”.
R. D.- ¿Usted jugaba al fútbol?
R. B.- ¡Sí! Teníamos el equipo de Carlos Pellegrini, cuyo arquero era Aldo Severi, jugaban los hermanos Raúl y Antonio Jodurcha, y estuvimos varios años hasta que transitamos por Argentino de
Quilmes, y terminé mi etapa de futbolista pseudo profesional en la reserva de El Porvenir, en 1950, cuando en la cancha de Arsenal tuve un esguince por el cual estuve ocho meses con el tobillo hinchado. Estaba en tercer año de medicina, y entre ser un mediocre futbolista elegí ser un mediocre médico.
CRISTINA OLLER.- ¡Pero por eso sólo no elige la medicina!
R. B.- Elegí la pediatría porque siempre me gustó enseñarle a los chicos, incluso enseñaba ajedrez. Uno de mis alumnos Damián Rapa fue campeón argentino cadete. Gracias a ello fuimos al mundial en Francia y estuvimos dieciséis días alojados en París. Así que el ajedrez algo me dio. En cuanto a perder en ajedrez es una cuestión de autoestima. El ego sufre muchísimo, porque se puede aguantar que alguien sea más fuerte, pero es difícil de tolerar que sea más inteligente. Pero siempre me sentí más cómodo con los niños, porque con los grandes hay que hablar mucho y con los chicos se puede conversar con la mirada.
R.D.- Usted era un asiduo del club del barrio, el Club Alsina, ¿verdad?
R. B.- Allí fui subcampeón de billar, también de ajedrez cuando el número uno era Bonnano. Además, recuerdo al club por “la milonga” Ahí estuvimos hablando con Piazzola cuando fue con Campoamor Insúa. Ese día, con Severi, a Piazzola le criticábamos los cantores. Le decíamos que su orquesta necesitaba cantores del nivel de Marino o de Florentino. Y Ástor con mucho respeto los defendía. A nosotros  nos dispensó un trato muy respetuoso y realmente no entiendo a aquellos que lo tildaban de una persona arisca, siempre se mostraba muy amable. También estuvimos hablando con Ángel Vargas, un cantorazo. El Club Alsina ha sido un pedazo importante de mi vida.
C.O.-  ¿Recuerda algunas anécdotas?
R. B.- He tenido oportunidad de hablar varias veces con Osvaldo Pugliese. Cada vez que editaba un long play me lo mandaba por
intermedio de mi primo Daniel Binelli, el bandoneonísta, o por Penón que vivía en Bernal al lado de la casa de mi hermano. Penón fue quien llevó a mi primo a la orquesta de Pugliese en 1968. Lo contrataron hasta 1982. Daniel se había presentado en el programa “Nace una estrella”, el mismo día que se presentó Silvia Montanari. Ella fue a recitar y mi primo a tocar el bandoneón. A Silvia la contrataron como actriz, y cuando terminaba el programa llaman por teléfono preguntando quien era el que había tocado el bandoneón. Quien llamaba era Ástor Piazzola.  Después de catorce años con Pugliese, lo contrató Piazzola para hacer una gira por Europa. Estuvo en la televisión alemana y gracias a esa experiencia, hoy gana dinero tocando con su orquesta en el exterior. También estuvo enseñando bandoneón en Estados Unidos y hace poco realizó una gira por China.
R.D.- ¿Cómo comenzó su vinculación con Favaloro?
R. B.- En  primer año de Medicina, estaba en la misma mesa de disección que Juan José Favaloro, que era el hermano menor de René. Con ambos tuve una relación muy estrecha a partir de la facultad. Dos médicos muy inteligentes y grandes personas. Con Reneé nos comunicábamos por carta, era un hombre muy noble.
R.D.- Pero, además, sabemos que le gusta escribir y la cinematografía.
R. B.- Sí, me gusta escribir. Hice un poema que gustó y recibí  un premio en un concurso. La titulé “Bolilla”. Tuve el honor de contar con los elogios de un señor como Horacio Ferrer, que me trató de colega, poeta y amigo.
 En 1995, Rómulo Berruti y Carlos Morelli  me otorgaron el premio que daban en el programa televisivo “Función Privada”, al “Crítico de la semana”. Siempre fui amante del cine, y por eso fue que envié la crítica, y participé del programa.
También me gusta la fotografía. Cuando recorrí Talampaya saqué una foto de un petroglifo, que es un dibujo de más de dos mil años hechos por los indígenas del lugar,  cuando la revelé parecía un astronauta. Le puse de título “El astronauta de Talampaya”, la presenté en un concurso de fotografía y me dieron el primer premio. Después me la pidieron para el Salón de Bellas Artes. Fue una de esas fotos casuales, que cuando se toman no se piensa en algo importante. Pero me dio satisfacciones. Recomiendo a los argentinos a que visiten lugares tan bellos como Talampaya
C.O.- ¿Y el ajedrez?
R.B.- El ajedrez es como la vida, se comienza de chiquito y nunca se termina de aprender. El que dice que sabe todo se engaña a sí mismo. Es como el universo, imposible de conocer y dominar totalmente. Por eso, una manera de evitar la vejez es aprender algo todos los días.
R.D.- Tiene una actitud de aprendedor. ¿Nunca para de aprender?
R.B.- Es realmente viejo el que pasa el día sin aprender nada.
C.O.- Gracias don Rodolfo, espero que vuelva para seguir enseñándonos como descubrir las riquezas de la vida en todo momento.

lunes, 7 de julio de 2014

OSCAR POMETTI - OCTUBRE 2003

Recientemente EL QUILMERO comenzó a reproducir las páginas de RETRATOS EN LA CIUDAD, que concretaron Cristina Oller y Ricardo Debeljuh en su programa radial, con las palabras y el recuerdo de uno de los grandes de las artes plásticas quilmeñas ALDO SEVERI, siguió luego la elocuente personalidad de don ÉLIDO SCIAN y ahora reproducimos la música y la voz del tango, OSCAR POMETTI. Si bien estas historias tienen poco más de 10 años, bien vale reconstruir momentos del pasado, para confirmar la continuidad, la fuerza creciente de la pasión, la sensibilidad creadora y la fidelidad con sí mismo de aquellos que aquí repoduce EL QUILMERO. (Chalo Agnelli)

OSCAR POMETTI
(Cantantautor) 
RICARDO DEBELJUH.- Hoy retrataremos a Oscar Pometti.
CRISTINA OLLER.- Háblenos del tango, Oscar.
OSCAR POMETTI.- Es la música más importante del mundo en el ámbito popular. Hay tres ritmos que son los de mayor trascendencia en el mundo, y esto dicho por académicos, no es una teoría mía, son: el jazz, la bossa nova y el tango. Son músicas académicas. Si uno escucha, por ejemplo, tirolesa, desde la armonía tiene dos acordes solos. Hasta un chico de seis años puede tocarla con una guitarra. Es hermosa, pero no es de estudio. El tango es un género académico y, además, creo que es el mayor del mundo. Primero por su originalidad a nivel ritmo, armonía y melodía. Segundo, es el más completo por su nivel poético.
Cuando se estudia música, armonía, composición, escuchás un tango y lo tocás sin reflexionar mucho, pero un día te ponés a estudiar en serio y ves lo que guarda, y decís “¡mamita querida!”. Y tiene un condimento más, la emocionalidad. Otros géneros dan sensación de frialdad o son más intelectuales.  El tango tiene mucha pasión, “¡te rompe la cabeza!”.
R.D.- ¿Cuáles fueron tus comienzos?
O. P.- Mi auténtico comienzo fue el patio de mi casa, escuchando a mi viejo silbando. Porque vos sabés que cuando comencé a estudiar música, revaloricé como silbaba mi viejo; lo hacía con una afinación perfecta. En ese patio él se sentaba a escuchar tangos y yo lo acompañaba curioso. Así comienza en mí el gusto por la música. Mi primera experiencia fue a los trece años en un  conjunto de folklore. Empecé a tocar guitarra y a componer folklore fusión. Tocaba chacareras, zambas, un tema de Silvio Rodríguez y un tango. En el 98, me llamaron de una orquesta de Quilmes para hacer una gira por la Costa. Estaba en medio de una crisis artística; no encontraba un rumbo claro dentro de la expresión y del canto. Aún no había cantado nunca tango profesionalmente y acepté intentarlo.
Cuando fui al primer ensayo terminé enloquecido. Estuve durante cuatro horas escuchando y cantando tango, y eso me produjo una explosión. Me di cuenta de lo que quería cantar. Después de años de crisis, de no encontrarme y de no hacer nada; de invitarme a cantar y no aceptar. Porque consideraba que había que hacerlo con honestidad y no me creía preparado. Además, el canto es una cuestión de amor. Si no se siente así no sirve, es como decir “che te invito a salir con ésta piba” Si no se siente algo no será una buena salida.
R.D.- ¿Cuál es tu visión de la música hoy?
O.P.- Hay un rasgo propio del mundo actual, la hiper información. Para el arte es un poco complejo porque está más cerquita del silencio y tanta información, con tanto ruido; demasiada música foránea; lleva a los artistas nacionales a la dispersión. A mí me pasó.
Me llevó a una dispersión, interesante por un lado, para cantar jazz, pop, folklore, tango, blues y fusión. Eso me ha permitido por ejemplo, acompañar en distintos géneros a los alumnos en los talleres de música. Eso está bien. Pero desde el enfoque profesional es una época delicada. Otro aspecto fundamental es el tema de la raíz. En líneas generales se hace música sin raíz. Creo que todo esto tiene que ver con “los 2000”. Antes una persona interpretaba “su” música. No por una cuestión nacionalista, más bien por una condición natural. Ahora parece que se intenta volver a hacer una sola música; y el tango es único.
C. O.- ¿Cuál fue tu primer trabajo discográfico?
O. P.- Cuando me inicié en aquella orquesta, hacíamos distintos temas. Me llamaba mucho lo romántico. Desde siempre tuve gusto por una temática emparentada con lo romántico. Cuando se disolvió la orquesta, por cuestiones horarias de los integrantes, surgió la idea de encarar un disco romántico ya como solista. Y así nació “Tangos de amor”, que me dio bastantes alegrías, puesto que estuvo entre los mejores discos del año en los premios “Carlos Gardel” y fue nominado a  los Grammy Latinos en EEUU. Fue un pequeño aporte a la visión romántica del tango.
R. D.- ¿Quiénes te acompañan en tu espectáculo?
O. P.- En el espectáculo que presento me acompaña uno de los mejores guitarristas de tango del momento: Edgardo Acuña, y, además, director general musical del disco “Tangos de amor”. Y en la faz fotográfica, tanto del disco como en las muestras que a veces acompañan las presentaciones, Marcela Otegui, mi mujer, mi compañera y mi amor.
C.O.- ¿Quiénes son tus referentes?
O. P.- Un referente natural es Gardel. Es el número uno y el
inventor del tango. Pensemos que cuando comenzó a cantar, no se cantaba tango. Se tocaba un tango medio pajuerano, todo en negra. El tango riquísimo, “la canción” nace con “Mi  noche triste” en 1917, un tema de Contursi con Castriota. Lo inventó Gardel. Esa cosa de “percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida...”
El grababa en una época donde no se podía hacer una segunda vuelta. Se hacía una única grabación, todo de una, con los guitarristas cerca del micrófono y él todo en vivo. Y uno no le escucha un pifie, una desafinación. No se le escucha una palabra mal puesta que no tenga que ver con lo que está interpretando. Era un genio. Después, en el 30, Gardel empezó a componer porque lo necesitaba para las películas, y compuso “Cuesta abajo”, “El día que me quieras”, “Volver”, “Soledad”. Sí, hablar de tango es como hablar de fútbol, no se puede hacer sin que aparezca Maradona y después hablamos. Es lo mismo, siempre aparece Gardel. 
A otro que admiro enormemente es a Troilo, un gran compositor. Cantantes: Goyeneche, “el polaco”, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero. ¿Y cómo dejar afuera a Piazzola? .  Y poetas: Manzi, Cátulo Castillo, Homero Espósito, José María Contursi. Es una recorrida por el siglo a grandes pasos, hay más, por supuesto.
R.D.- ¿Te gusta componer?
O. P.- Si te digo que componer es un paseo por el paraíso, con eso lo digo todo. Componer es el vacío total y el lleno total. Y es eso de descubrir, de encontrar... y cuando lo vas haciendo, el proceso, es maravilloso. Ahora tengo la suerte de estar trabajando con los números uno del tango y la poesía - menos Ferrer y Eladia Blázquez, que son personas muy ocupadas, y no veo la hora de que hagamos algo juntos - Héctor Negro, un capo, Alejandro Schwagman, Ernesto Pierro, del que Raúl Lavié acaba de editar un CD con seis temas.
Así que esa cosa de escribir, mostrarlo, charlarlo, esperar la letra, empezar el nuevo disco, no es para compararlo con un hijo, pero es más o menos como un sobrino.
C.O.- ¿Cuál será tu nuevo trabajo o con qué temática lo abordarás?
O.P.- Alguien puede imaginar que vamos a hacer “Tangos de amor 2”, pero yo no lo siento. No me sale repetirme. La temática del nuevo trabajo va a ser más tanguera. El primero fue un disco concebido desde lo romántico. Ahora, va a estar: “Que me van a hablar de amor”, “Milonga sentimental”, va a haber seis temas clásicos y seis nuestros. Digo nuestros porque va a haber temas con Edgardo Acuña, como “Tango azul”.
R.D.-Grisel” es un tango que te gusto mucho ¿Verdad? ¿Conocés su historia?
C.O.- ¿Qué momentos recordás con más cariño, en tu vida profesional?
O.P.- Sí, es un tango que contiene una historia real. Contursi, era un hombre casado que tuvo un problema de asma y viajó a Córdoba para curarse. En la hostería donde paró durante tres meses vivía Grisel. Había sido reina de Capilla del Monte, a los pies del Uritorco. Y se enamoraron, pero él no se animó a continuar la relación. Volvió a su casa y escribe el tango Grisel en el momento de separación. Cuando la volvió a buscar, ella, de bronca, se había casado con otro. Un matrimonio que concebido desde el despecho. Pero Contursi queda viudo joven y coincidentemente Grisel también. Tenían cuarenta y pico cada uno cuando se volvieron a encontrar, se casaron y fue su esposa durante los últimos veinte años de su vida. Esa es la historia de Grisel.
O.P.- Por suerte, muchos. Uno de ellos fue cuando tocamos en el Teatro San Martín, en su hall Central. Ese es un lugar bastante difícil, es complejo para un artista trabajar ahí, porque ese espacio está pensado para convocar a la gente que sale de las salas.
Se lanza el show en el momento que terminan las obras y salen miles de personas hablando, comentando lo que vieron, mientras el show intenta retener a la gente en el vestíbulo. De buenas a primeras tenés que hacer la presentación con cuatro mil personas en esas condiciones de distracción y ruidos. Pero lo nuestro, en esa oportunidad, fue una cuestión mágica. Algo sagrado. La gente se acercaba, iba haciendo silencio y se empezó a generar el mismo clima que en un teatro o en Polaridades o en Casa de Arte Doña Rosa de Quilmes.
Un día también, muy hermoso, fue el de la muestra de fotografías de mi señora, Marcela Otegui, que si bien no hicimos un show completo, fue algo hermoso. 
C.O.- ¿Crees que hay referentes afectivos perdurables en la vida vertiginosa de hoy?
O.P. - El apuro y la necesidad para ir a buscar “el mango” y encontrarlo, con lo difícil que es, requieren de uno una permanencia full time. El trabajo hay que cuidarlo. Además, se agrega la hiper información, esto de la Internet, más el consumismo. Todo esto hace que uno se olvide de los referentes y ya no hay tiempo de visitar a los abuelos, a los amigos, hay que irse del país porque acá no hay trabajo, afuera se gana mejor. Y se comienzan a dar generaciones de chicos sin abuelos, sin afectos originarios, sin raíces. A mis dos hijas les decimos siempre que los besitos que dan los abuelos y los padres son tesoros que perduran toda la vida. No tener a los abuelos es una porción menos de los tesoros que la vida retacea a los chicos.
R.D.- Bueno, Pometti, muchas gracias por tu arte y por esto de compartir tu historia con nosotros.    
CD: "Profecía en Tango" noviembre 2005/julio 2006

ÉLIDO JOSÉ SCIAN - OCTUBRE 2004

Recientemente el señor Élido José Scian cumplió 90 años. Lo festejó entre alegrías, tristezas y dolores, tal como se presenta la vida. En 1989, la UNESCO creó la dignidad de Tesoro Humano Viviente referida a personas que encarnan en algún grado las habilidades y técnicas necesarias para la producción de los aspecto más importantes de la cultural de un pueblo y para la conservación, promoción y divulgación de su patrimonio cultural y material. Esta dignidad bien le cabe a don Élido José Scian. 
Esta entrevista, que hicieron Cristina y Ricardo, a este bernalense comprometido con su ciudad y su gente, sucedió en octubre de 2004, cuando Scian había llegado a los 80. (Chalo Agnelli)


ELIDO JOSÉ SCIAN

- CONSTRUCTOR -

CRISTINA OLLER.- Con nosotros don Elido Scian, un constructor de hermosas moradas, de jardines y un gozador de la vida.

RICARDO DEBELJUH.- ¿Cómo está Élido?

ELIDO JOSÉ SCIAN. – Muy bien y mejor por gozar de este encuentro. Me hacen un honor grande. Imaginaba que la audición debía estar relacionada con alguna obra en particular, pero me dijeron que es sobre mi persona. Y sobre mi persona digo cuanto pude dar de mi vida, no cuánto gocé.

R.D.- A Élido mucha gente lo conoce por sus obras arquitectónicas por su generosidad como amigo y como vecino, por su historia de Barrio Parque, pero nosotros vamos a hurgar en su persona. Nació el 13 de mayo hace 80 años, 1924, vivió en Dock Sud ¿Y luego?

E.S.- Hice la primaria en La Boca y luego me recibí de maestro mayor de obras en el Otto Krause.

R.D.- ¿Le resultó difícil el estudio?

E.S.- A mí no me resulté difícil. La muestra que se presentó en Doña Rosa comenzó con un dibuje que hice en 6° grado. Eso fue el principio de una vida dedicada al arte. Las maestras me pedían que hiciera los dibujos para las carteleras de las fechas patrias y los actos escolares. Y guardé todo eso. Esa muestra que comienza con mi 6° grado refleja mi formación desde la escuela primaria. Y por supuesto la medallita del mejor alumno me la llevé yo. Escuela N° 14 de La Boca, donde iba a pie caminando un kilómetro y medio desde Dock Sud a La Boca. No había maestra en Dock Sud.

Cuando terminé la primaria quise entrar en la escuela industrial. Pero, ahí viene la anécdota de que me deparó el destino, no rendí lo suficiente y quedé aplazado en el ingreso del Otto Krause. Siendo el candidato número uno en ingresar. Me equivoqué. Pero la maestra que me preparó me tomó tal cariño que caminó dos años y medio hasta hacerme entrar en esa escuela. Porque consideraba que había sido un accidente. Recorrió ministerios, direcciones, escuelas inspecciones hasta que me ubicó en una vacante. Y se convirtió en mi madre espiritual. Hasta su muerte me consideró su hijo espiritual de la simpatía que me había tomado. Y los resultados de la enseñanza recibida en la Otto Krause se reflejan en esa muestra, donde las láminas mostraban mi total dedicación al dibujo, mi entusiasmo por el arte.

La presenté en la escuela industrial de Quilmes y los 170 alumnos que la vieron con todos sus profesores quedaron muy entusiasmados. Mi padre modesto albañil, con 3° grado, venido de Italia, con poca instrucción, era un sabio. Mi madre era una sabia. Porque la visión que tuvieron para hacerme estudiar y que progresara a través del estudio, fue sorprendente.

C.O. – Además, ¡Qué maestros tuvo, verdad!

E. S.- Sí. Tuve profesores del más alto nivel. Luego fui a la Universidad. En la facultad de ingeniería fui ayudante de cátedra durante cuatro años en la materia Estabilidad, una de las más difíciles. Me recibí de ingeniero civil. Después me casé con Victoria Minisini, tuve cuatro hijos y se acabaron las ilusiones de profesorado y empecé a hacer chalecitos para sobrevivir. Cuando nos escapamos del Dock Sud por las inundaciones construimos con mi padre  la primera casa de Barrio Parque, que era mitad edificado a medias y mitad campo raso. En medio de ese campo raso edificamos sábados y domingos, con mi padre la casa. Yo aún era estudiante de ingeniería. La levantamos en familia. Sin agua y sin luz. A partir de allí empezó a crecer Barrio Parque  Puse el primer caño de agua. Les di agua a los vecinos seguí construyendo casitas humildes, porque los propietarios lo hacían con créditos hipotecarios. Los ricos no venían porque no había servicios. Cuando estuvo todo hecho entonces vinieron los que tenían plata. Fue construido por gente de trabajo que terminaba el asa y no le alcanzaba para hacer la vereda. Hice 400 chalets.

R.D.- ¿Cuál era la ilusión que lo movía?

E.S.- Inmediatamente se formó una Sociedad de Fomento para conseguir los servicios y mi padre fue a una reunión. Al domingo siguiente me dijo. “Tu deber es comenzar a trabajar allí porque debemos estar todos unidos para hacer progresar al barrio, y a pesar de que sos joven tenés que ir”. A partir de allí fui el primer socio y llegué a cumplir cuarenta años consecutivos de trabajo en esa Sociedad de Fomento de Barrio Parque de Bernal. Intervine en cuanta cosa se hizo en barrio parque: agua, luz, gas, teléfono, el club, la escuela, la comisaría, el jardín de infantes. Hasta que hace tres o cuatro años dije suficiente. Me tocaba el descanso. Todo lo hice con mucho espíritu de servicio porque debo decir algo íntimo, ya que hablan de la intimidad. A los cincuenta años todos dicen estoy en la mitad de la vida suponiendo que van a vivir cien y yo ya estaba triunfador, prestigio, una buena posición económica, los chicos ya educados y progresando; y me dije “ahora qué hago”. ¡Seguir sirviendo! Y a partir de ese momento de cualquier rincón que me llaman allí estoy para ayudar a la gente.

R.D.- Después de tantos años de trabajo y logros deben haber igual cosas que mejorar ¿Cuáles se le ocurren?

E.S.- Una necesidad vital por seguridad, no sólo por comodidad, es el paso bajo nivel. Imprescindible dado el volumen de tránsito que tenemos en la barrera de Lamadrid. El más intenso del todo el Partido. El municipio recientemente quiso justificar el cruce de Amoedo aduciendo el número de autos que pasan, pero sin comparar con el de Lamadrid. Yo hice el censo en persona. Me senté horas y días en el auto con mi lapicito y conté uno por uno los vehículos. Cuántos pasan a las 6 de la mañana a las 12 del mediodía, cuántos a las 6 de la tarde. Así hice la estadística de todas las barreras y la tengo graficada y documentada. Lamadrid es la que más cruce de autos tiene y la que padece más situaciones de peligro. Entonces era imprescindible hacer el paso de Plaza Suiza, sin afectar Barrio Parque. Me dijeron que ¡cómo yo que era el amante de ese barrio lo quería destruir con este paso! Todo lo contrario. Cuando se haga el bajo nivel, Barrio Parque no tiene más el tránsito que tiene hoy. ¡Qué contradicción! Y, sin embargo, no es así, porque orienté de tal forma la solución de las calles que los vehículos que hoy cruzan la zona no necesitarán más pasar por allí..

R.D.- ¿Cuál fue la respuesta de las autoridades?

E.S.- Nadie quiso analizar mi solución. No lo quieren discutir ni hacerlo público. Los invité a una conferencia que di en la Biblioteca Moreno, invitando especialmente a todos los funcionarios municipales desde el intendente para abajo, y no vino nadie. Les propuse que expongan sus planos a la población y que los justifiquen. Ni los justificaron ni los publicaron nunca. Yo logré conocerlos en forma subrepticia pues me los dio un funcionario y los copié.

C.O. – Sí, se caracterizan por no informar a la población debidamente de las cosas que hacen. Pero es bueno que sepan los oyentes cómo lo llama Caterina, “L´uomo sensa eta”, “el hombre sin edad”. Esto escribió ella en italiano, allá en Italia el año pasado, pero lo vamos a leer en castellano para que todos entendamos.
Dios le dio el don de la palabra 
y él ha difundido palabras de vida a muchísimas personas. 
Con la palabra él expone sus sentimientos. 
En él hay un gran fuego. 
En algunos momentos parece un volcán. 
Alegría y fuertes sentimientos se mezclan entre sí, 
llegando al corazón de cada uno de nosotros; 
nosotros que lo recibimos sentimos fuertes emociones 
que nos hacen reflexionar y permanecen marcadas para siempre 
en nuestros corazones.
                    Y este otro de Diana:
En Argentina él ha nacido,
pero friulano siempre será. 
De dos mundos embajador 
con la tricolor en el corazón. 
Sin edad lo han definido, 
pero la vida lo llenó de palabras y sentimientos. 
Así, él, con maestría, los transmite a tanta gente 
viejos y jóvenes; 
regalando a todos momentos emocionantes.
 Querido Elido, te saludamos, 
¡Hasta la vista! Con afecto te despedimos. 
En dos meses en Pordenone tu señal dejaste 
tanto como nuestro ángel dorado.
Diana y Caterina dos admiradoras de Élido Sciam. Le escribieron estos poemas allá en Italia.
R.D.- ¿Qué se siente al escuchar esto?

E.S.- Para mí es un momento emotivo profundo. Lo mismo que cuando me leyeron en la fiesta de despedida. Fui invitado de honor en Italia. Porque me premiaron con diploma y medalla por mis méritos que honraron la patria natal de mis padres. Fue una invitación oficial de la provincia de Pordenone que todos los años honra a descendientes de italianos en el extranjero. Ese año me tocó a mí. Y en la fiesta de despedida dije de hacer un brindis en el patio de la casa Y al brindis vinieron 130 personas, el gobernador, el intendente, el cura párroco, los intendentes de otros municipios. Había conquistado la simpatía de la gente. Y por micrófono me leyeron este poema. 
Pordenone está situada en la región Friuli, Venecia Julia, es una ciudad de 50.538 habitantes, capital de la provincia homónima.


¿Quién me definió el hombre sin edad? Un joven español de 28 años en un encuentro turístico en Dublín, capital de Irlanda. Visitaba una cervecería. Hablando con mi futura nuera de la arquitectura del edificio, se acercó un joven y en castellano nos dijo que nos había oído hablar de arquitectura y que él era estudiante de esa carrera. Le conté que yo también era arquitecto y que antes había sido maestro mayor de obras. Él también lo era. Y entramos en un terreno de confianza y simpatía. A los pocos minutos el joven me pide sacarnos una foto juntos. Yo le pregunto qué interés tenía de sacarse una foto con un viejo de 79. Y el muchacho me dice que yo le había resultado simpático, inteligente, con cara de bueno y que él me iba a dar una definición de mi persona, esa de “un hombre sin edad”. Conté la anécdota y de allí salieron estos poemas.

R.D.- Porque no hablamos del recorrido turístico que trazó el Sr. Scian.

E.S.- Barrio Parque es privilegiado por muchas circunstancias. Hay gente que viene a pasear haciendo mini turismo. Y no conocen los lugares claves y desorientados se los pierden. Entonces se me ocurrió este proyecto de turismo barrial. Si vienen de norte a sur paren próximos a la estación donde se hallan los dos pilares históricos que yo recuperé y los dejé en las condiciones actuales. Estuvieron a punto de ser demolidos porque estaban en ruinas. Hice poner la placa. [1] Es la entrada histórica.

Desde allí bajen por Deán Funes hasta Caseros donde está la planta de Aguas Argentinas, suban por la otra calle; vean en Independencia los chalets rodeados de jardines y así siguiendo un zigzagueo llegar al Club Bernal y todos los rincones destacados como la calle Patricios que como está un poco alejada poca gente se acerca a recorrerla y es la más hermosa del barrio, llena de jacarandás. Reconocer la iglesia de La Paz (Ascasubi 212), la plaza de La Paz. Como no vamos a ser privilegiados si en un país donde no se hacen plazas, Barrio Parque tiene cuatro, porque la plaza que está del otro lado en Espora era nuestra, pertenecía a nuestro barrio. Esa plaza estaba frente a la estación Bernal y la había cedido la hija de Félix Bernal en homenaje a su padre por eso lleva ese nombre. Pero luego por razones de circulación con Celulosa se la transfirió del otro lado y de este lado se loteó y se hicieron esos chalets que están frente a la estación. Dos de las más importantes: la del Maestro y la de La Paz, cedidas de acuerdo a las leyes por los herederos de Bernal, entregaron los lotes fiscales y una plaza por cada remate de loteo que realizaron. Según establecen las leyes. Y la plaza Suiza donada por un ingeniero suizo que tenía una casa quinta allí y se había propuesto hacer una plaza para los niños. Él no había tenido hijos. A su fallecimiento me tocó ser el ejecutor de la plaza.

R.D.- La iglesia de La Paz se hizo en 1964. ¿Cómo surgió la idea arquitectónica?

E.S.- No había muchos fondos y se debió hacerse económica. Así y todo salió bellísima. El obispado de Avellaneda crea la parroquia de La Paz, nombra a un párroco español. Le ceden esos lotes para hacer el templo y llaman a un joven estudiante de arquitectura que hizo un proyecto copiado de Clorindo Testa, el Banco de Londres. Había muy pocos fieles pues el barrio aún estaba en formación de modo que las colectas apenas alcanzaban para comprar 20 ladrillos. Pero el joven soñaba con concretar su sueño. Un muchacho meritorio, extraordinario, después lo llevé a trabajar conmigo por su gran capacidad. Pero el proyecto estaba fuera de las posibilidades económicas de la comunidad. Entonces qué hice: puse las paredes inclinadas par no gastar en fierros. Con las colectas de los domingos se compraron los ladrillos y voluntarios italianos los fines de semana levantaron las paredes. Las excavaciones las hicieron los soldados de la IMPA. Cuando llegamos a tres metros le pusimos la tapa. Ya estaba armada la iglesia. Por razones económicas y todo salió linda.
Plaza Suiza
La sencillez siempre da belleza. El interior se forró de madera. Tolstoi decía que el arte debe ser simple, profundamente emotivo, accesible y útil a la humanidad. La iglesia cumple con esos requisitos. El artista crea para goce del prójimo. Y otra circunstancia; el primer albañil que colocó ladrillos era un primo mío, y quieren creer que él es nacido en el pueblo de donde se enviaron las campanas, de Pordenone.

El inicio fue en 1984 en oportunidad que vino un italiano con una exposición que presentaba la evolución histórica y económica de la región del Friuli, muestra que se hizo en el Centro Cultural Recoleta durante 20 días, después de haber visitado todos los centros friulanos del mundo: París Nueva York, Río de Janeiro y llegaron a Buenos Aires. y se inauguró en 1990. El que la trae se aloja en Barrio Parque, en casa de un joven que cuando partió de su pueblo después de la guerra, en 1951, a los 22 años, le dijo al chofer del ómnibus que lo conducía al puerto, fíjese que en el campanario el reloj indica las doce menos diez, fue puesto por mí. “Por favor demore la partida diez minutos que quiero escuchar por última vez las campanas de esa torre. Allí comenzará esta mi nueva historia.” Y se vino a la Argentina con la esperanza de volver a escucharlas alguna vez. Esta visita vino 33 años después de la partida de aquel joven que ahora lo tenía de huésped. Con él fue que a misa de Nochebuena  y al visitante le llamó la atención que a las 12 de la noche no sonaran las campanas. El inmigrante le mostró que la iglesia no tenía campanario ni campanas y le pidió que si él podía y volvía a su pueblo natal le enviara una campana que él haría el campanario y así quedarían hermanados los dos pueblos. El friulano no mando una, envió tres con la colaboración de todo el pueblo. Yo hice el campanario y sin saberlo después me entero que el pueblo ese de la anécdota era el de mis padres.

R.D.- Yo me casé en esa iglesia sin campanas.

E.S.- ¡Vení que te caso otra vez! (risas)

C.O.- Élido Scian es un libro abierto, una persona, un personaje todo eso junto y nuestro. Es un hombre feliz. Que no es poco.

ES. Muchas gracias. Tengo bastante buen humor.

R.D.- ¿De las obras realizadas con cuál se queda si tiene que elegir una?

E.S.- Con la iglesia de Barrio Parque por su significación religiosa, pero también por el amor con que fue hecha. De ese templo dibujé hasta los bancos. Salvo las dos pantallas del altar que las hizo mi hijo porque yo no sabía que solución darle. Complementariamente hice la iglesia de los salesianos; Ntra. Sra.de la Guardia, y mi hijo hizo las torres. Afortunadamente siempre que hice una obra fui innovador, creador, siempre fue algo nuevo. Hice escuela de arquitectura sin ser arquitecto.

R.D.- De todo lo charlado ¿Hay anécdotas que no están en el libro “Historia de Barrio Parque Bernal, Ciudad Jardín”.

E.S.- Casi todas. Por eso tiene 400 páginas. Porque no escribí únicamente la historia sino también los complemento anecdóticos de cada una: Marconi transmitiendo de allí, el por qué de la Plaza Suiza, el invento de la birome en Las Heras y Lebenshon.

C.O.- Tenemos que decirle hasta la próxima con pesar pues nos agrada estar con gente joven como usted, positiva y feliz.

E.S.- Aprovecho a invitarlos a la fiesta de los 100 en la cancha de Quilmes. Porque acabo de cumplir 80, pero desde ahora, estoy invitando a todos a la fiesta que voy a hacer en la cancha de Quilmes cuando cumpla los 100. Agéndenlo.

 (publicado en www.periodicobernales.com)
HA FALLECIDO EL INGENIERO SCIAN 
El destacado vecino de Bernal y reconocido profesional, Elido Scian, ha fallecido en la tarde de hoy (17/07/2014) Sus restos son velados en Cochería Fiori (Av.San Martín 490 e/9 de Julio y 25 de Mayo. El legandario ingeniero que tanto luchó por el progreso de Bernal y fue figura señera en su trayectoria por la ingeniería civil y las obras públicas, tenía noventa años y se encontraba internado en un establecimiento geriátrico Su último gesto de grandeza y amor lo tuvo al internarse en el geriátrico, sin necesitarlo, para acompañar a su esposa. 

NUEVAS MANIFESTACIONES DE PESAR 
De manera acelerada corrió por todo el partido de Quilmes el fallecimiento de Élido Scian y todos los medio se hicieron eco de la noticia ni bien Norberto Gialombardo lo informó por “BernalES”… Su persona, aunque de edad avanzada, seguía proyectando sus ideas con entera lucidez, siempre en beneficio de Bernal y su Barrio Parque. Así lo difundía PERSPECTIVA SUR:
FALLECIÓ EL INGENIERO ELIDO SCIAN
A la edad de 90 años, el inquieto vecino de Bernal, don Élido Scian, falleció ayer en horas de la tarde, por una falla cardíaca. Este apasionado hacedor de obras e impulsor de proyectos para el desarrollo de la ciudad, dijo finalmente adiós.
Nacido en Dock Sud, Avellaneda, en 1924, se radicó en Bernal en 1948, lugar que convirtió en su hogar, su lugar en el mundo. Estudió ingeniería en la Universidad Nacional de la Plata, y es autor de numerosas obras públicas en todo el país, pero en el distrito fue el autor del bajovías peatonal de Don Bosco, el edificio de la Socie­dad Cristóforo Colombo, numerosos templos en la provincia de Buenos Aires, e impulsor del proyecto de Ciudad Jardín en Bernal. Fue vela­do en la Cochería Fiori, sita en la Av .San Martín 490 entre 9 de Julio y 25 de Mayo, frente a la estación de Bernal, y sus restos serán cremados en horas del mediodía de hoy. Más adelante se hará un servicio reli­gioso en la Parroquia Nuestra Señora de la Guardia.
Casado pon Victoria Minisini en 1951, tuvo cuatro hijos: Juan Carlos (1952), arqui­tecto, tres hijos; Alberto Néstor (1953), doctor en Química, investigador del CONICET, dos hi­jos; María Ester Elida (1957), profesora de arte, dos hijos (recientemente fallecida, casada con el educador y artista plástico Pedro Costa); y Gustavo José (1964), técnico electromecánico.
En la ciudad, Elido protagonizó encarnizadas peleas técnicas con otro gran vecino profe­sional de Bernal, Cayetano Lavalle, por ée bajovías de Bernal, y la conveniencia de hacer­lo por la calle Espora o sobre la plaza Suiza. La intervención de ambos en el debate público, son de antología, y revelan la profunda pasión de éstos vecinos por el desarrollo de su ciudad. Los que hacemos PERSPECTIVA SUR saludamos a la familia Scian y compartimos el dolor de la pérdida.

NOTAS

[1] Estos pilares sostenían los portones de reja  que eran acceso a la chacra de don Félix Bernal.