martes, 21 de octubre de 2014

MIGUEL ÁNGEL MORELLI (POETA, PERIODISTA, LIBRERO Y EDITOR)

Hay muchas librerías, pero hay pocos libreros. Uno de esos libreros paradigmáticos fue Héctor Yánover "librero establecido", como él se apodaba, quien desde su mítica librería de la calle Las Heras en la Capital Federal, ejercía sus tres íntimas vocaciones: la de lector, la de bibliólatra y la de escritor. Decía: "Un librero es un hombre que cuando descansa lee; cuando lee, lee catálogos de libros, cuando pasea, se divierte frente a las vidrieras de otras librerías, cuando va a otras ciudad, otro país, visita libreros y editores..."
Pues en Quilmes también tenemos libreros que se aproximan a ese cuño, Néstor Arias y el aquí entrevistado por Cristina Oller y Ricardo Delbeljuh, en su programa "Retratos en la Ciudad" en mayo de 2003, Miguel Ángel Morelli. La séptima nota que aparece en el libro homónimo publicado en 2006, el cual EL QUILMERO intenta recuperar en esta página.
RECITA CRISTINA OLLER.- 
Escrito en las paredes de la locura. 
Con destellos de mundo he construido esta sombra
reservándome un perfil de sustancia arbitraria.
Con migajas de infinito, me he levantado en idea
para darle a la vigilia el albur del pensamiento.
Después, sólo después, he sido resto,
el devenir de las cosas, un decir, otra mirada.
Ahora, hundido en vértigos de terribles contornos,
vuelvo a ser esta sombra que dibujo y me acorrala.
Del libro “Fragmentos de un cielo impenetrable” de Miguel Ángel Morelli 
RICARDO DEBELJUH.- Le damos la bienvenida a nuestro invitado de hoy.

MIGUEL ÁNGEL MORELLI.- Buenas noches. Estoy muy contento de estar con ustedes. ¿Yo escribí eso? 
CRISTINA OLLER.- Sí señor. 
M.A.M. ¡Caramba, no está mal! Se me habrá escapado. 
C. O.– Y hay muchas otras cosas tan lindas. En este libro, en “Los signos de fuego” y en uno que no tengo: “Piedra blanca sobre piedra negra” 
M.A.M.- Ese conviene olvidarlo. Es el primer libro que “cometí”.
C. O.- ¿Es el que tiene el poema con el que Tacho hizo una hermosa canción? 
M.A.M. – No ese, si no me equivoco, está en el segundo libro. 
C. O.-Y, además, tiene buena prosa. 
M.A.M. Uno hace lo que puede. En realidad escribo porque no me queda más remedio. E intento escribir lo mejor que puedo. Bueno hasta allí llegamos, vio. Es lo que hay. 
C.O.- Además, es bueno que conozca la gente que tenés una faceta de periodista. 
M.A.M.- Te voy a contar algo. Yo nací en un pueblo del interior, Coronel Suárez, y en el patio de mi casa, según cuentan algunas vecinas, mis amigos jugaban al fútbol y yo
hacía la transmisión del partido. No jugaba porque era un pata dura terrible. O me levantaba a las siete de la mañana y hacía mis carreras de coches simulando los grandes premios del automovilismo que en esa época eran muy importantes y los transmitía. Y todos me decían que iba a ser periodista. Y cuando estaba en el 1° año del secundario hice mi primera nota en el diario de pueblo y no paré nunca de escribir. Y jamás se me pasó por la cabeza que iba a ser escritor o librero. Jamás. Creo que el tema de la literatura, esto de escribir con cierto rigor y metódicamente,  me pico los últimos años del secundario y ya en la facultad. 
R.D. ¿Cómo te motivás para generar una obra? 
M.A.M. – La poesía me asalta. Uno siente que hay una voz que empieza trabajar adentro, que no se la reconoce ni se sabe de dónde viene, pero lo concreto es que se instala y luego viene el alumbramiento. Con el tiempo aprendí a no exigirle nada y a no reprimirla. Porque al principio, esto a uno lo sorprende, pues no sabe muy bien qué es. Es algo que ronda semanas, meses... Ahora hace mucho tiempo que no hago
poesía. También aprendí a no desesperarme en épocas de sequía, ya vendrá... ¡O no! El mundo no va a perder nada si yo dejo de escribir.
A veces, también, el disparador es una frase que tiene que ver con mis obsesiones, esos temas que siempre están dando vueltas, algo que vi, que escuché, que se me ocurrió. Antes se hablaba de esas voces interiores con cierta significación mística, y bueno, quizá algo de eso es cierto.
El cuento es distinto. Yo soy un hombre de escasa imaginación y de escasa inspiración. Por lo cual los disparadores para un texto narrativo son siempre lecturas. Borges es mi escritor favorito, pero me pasa que no puedo releerlo, porque me interrumpo encontrándome con una frase que me lleva a un cuento, que tal vez no escribo, tan sólo me quedo imaginándolo, o sí y nace el cuento. 
R.D.- Con Borges tuviste bastante trato. 
M.A.M. Sí. Borges me favoreció en dos cosas: el hecho de ser un mocoso que no tenía la menor idea de quién era mi interlocutor y de ese modo llegué a él sin demasiadas previsiones; y, por el otro lado, por el hecho de ser suarence. Pues resulta que estando en primer año de periodismo en La Plata resolví hacerle un reportaje a Borges. Como si fuera a un jugador de fútbol cualquiera. Aún no conocía profundamente su obra, me era familiar tan sólo por los reportajes. Vengo a la Biblioteca Nacional, días antes que regresara al país Perón, 1973. Figura que no era querida por Borges. Llego a las 10 u 11 de la mañana. Anuncio mi intención, me dicen que probablemente no vendría porque estaba engripado, pero de todos modos resuelvo esperarlo. A las 3 de la tarde la empleada que me recibió asomó la cabeza y se acordó de mí. Me llamó con cierto remordimiento por el plantón y me dice que Borges le acababa de avisar que no vendría, si deseaba llamarlo. Yo por supuesto que dije que sí y me dio el tubo. Atienden, era Borges. Le explique mi propósito, que era de un pueblo del interior y quería hacerle un reportaje para publicar en el “Pregón rural”, el periódico de Coronel Suárez. El nombre te dará idea de cuál era la dirección del diario y lo interesados que estarían los que lo compraban de leer sobre Borges. Este me dice que no podía pues estaba engripado y me pregunta de qué pueblo era. Le digo y se hace un silencio. Luego agrega, “Caramba, yo soy ... Me dice que vaya a su casa en Maipú y Marcelo T. de Alvear.
A raíz de los acontecimientos que estaba viviendo el país, en Avda. de Mayo el colectivo se debió desviar por una manifestación, de modo que llegué tardísimo. Borges me estaba esperando. Y de allí arrancó una linda relación. Yo era un adolescente recién llegado a la Capital y le debo haber preguntado muchas estupideces, pero él advirtió que estaban dichas desde el desconocimiento. Porque era muy irónico con los que sentía que le pretendían tomar el pelo. Que no era mi caso, el mío era el de un semianalfabeto en las cuestiones borgianas. 
C. O.- ¿Tomabas notas, era con grabador, tenés esa cinta? 
M.A.M. Sí tengo esa cinta. Creo que Tacho Soto la tiene. Te imaginás lo qué es el diálogo de un adolescente con Borges. 
C.O.- Es histórico. Refleja ese momento tuyo y la buena voluntad de él. 
M.A.M.- Recuerdo que ese reportaje, antes de publicarlo en el diario de mi pueblo, se lo comenté a la directora de la  revista Vosotras, con la que después nos hicimos amigos, y como a Borges le había preguntado sobre el amor y me contestó, “Cómo responderle de una manera pudorosa, a los 74 años no estoy seguro de no estar enamorado”; la mujer me lo publicó y ese fue el título de la nota. De modo que gracias a Borges comencé a trabajar en esa revista. De modo que cuando necesitaba cambiar de trabajo, como una vez que se me ofreció la chance de entrar en el Cronista Comercial, iba a ver a Borges y le decía que necesitaba un nuevo reportaje para presentarlo en tal lugar y él accedía. Luego comencé a visitarlo con mayor asiduidad. 
R.D.- ¿Qué te gusta de lo cotidiano? 
M.A.M. Sobre todo me gusta vivir. Contrariamente de lo que se desprende de mi literatura. Creo que todos tenemos dos caras. Todos somos ángeles y demonios, Abel y Caín. Unos pueden reprimir una otros no pueden. Por ejemplo me dan que pensar los que atacan con cierta vehemencia a determinadas minorías, por ejemplo a los homosexuales, cuando presencio esto me da qué pensar si no tendrá este algo reprimido de eso mismo que defenestra. O esos políticos que reclaman la pena de muerte contra un criminal cualquiera y se me ocurre si no estará ese señor tapando su propia criminalidad. Cuando se aprende que en la naturaleza de uno están latentes las dos partes uno no se enoja tanto con los homosexuales porque asume que hay una parte de homosexual en cada uno que se desarrolla o no, pero existe, hay un asesino en cada uno de nosotros. Los escritores tenemos la ventaja de sublimar esas partes en la literatura. Mi literatura es muy negra, muy oscura, desesperanzada, y, sin embargo, yo no soy así. No soy ejemplo para nada, pero en el caso de Kafka, cuya obra, valga la  redundancia es kafkiana, según la etimología del calificativo era lo opuesto. Según Marc Bloch, su exégeta, él llegaba a una reunión y era el centro de atracción por su alegría porque era divertido. Lo mismo en el caso de Van Gogh que su fondo tormentoso y torturado no condice con su pintura.
Mi vida y mi literatura difieren mucho. Amo la vida. Hace 45 días debuté como abuelo. A mis 47 años. Es un milagro inexplicable. Cuando tuve a mi primera hija, la que ahora me hizo abuelo, tenía 21 años y honestamente no me di cuenta de la magnitud de esa vida que me llegaba inesperadamente. Entre lo que tenía que trabajar para parar la olla y la velocidad con que pasó la vida no advertí que se trataba de un milagro y como tal no tenía explicación. Y esto va más allá de las cuestiones de fe, de las religiones, de que se crea o no en dios. No importa. Es un milagro. No hace falta nada. Que algo no exista y que después de nueve meses aparezca con esa perfección... ¡¡Es un milagro!! Y eso es lo que me hace pensar que la vida es maravillosa... a pesar de uno incluso.
Por eso, vos me preguntás qué me gusta, me gusta todo. Me encanta la mañana cuando me levanto, ver el sol y también si hay una tormenta furiosa. Porque eso es la naturaleza, días lindos o días donde la naturaleza está descontrolada con nubes que parecen que se nos van a caer encima. Me gusta muchísimo la noche. Estamos bastante condicionados. Se cree que si te gusta una cosa no te puede gustar la otra. Si te gusta la música clásica entonces no puede gustar lo popular y viceversa. No es así. Porque lo que hoy es clásico fue popular algún día. Lo mismo que la lengua culta, no culta. Tenemos todo para gozarlo, pues gocémoslo. 
R.D.- Sé también que te gusta Serrat. 
A.M.A.- Serrat para mí es un tipo de mi familia. En cambio Piazzola, que también me gusta, es el maestro, lo veo desde abajo. En cambio si me cruzara con Serrat le diría: “che, qué hacés hermano”; y no lo vi más allá de una butaca. Porque hemos crecido con él. Es el auténtico músico popular. Cuando musicaliza a Machado y Hernández muchos dijeron que era blasfemo, yo en cambio creo que fue llevar la poesía  a la gente común que nunca en su vida iba a conocer a esos poetas. Como “Un epitafio para Joaquín Pasos”, un poema de Ernesto Cardenal. Cuánta gente podía saber quién era Cardenal hace unos años, bueno Serrat le puso música y lo difundió masivamente. 
“EPITAFIO PARA JOAQUÍN PASOS” 
Aquí pasaba a pie, por estas calles, 
sin empleo ni puesto y sin un peso. 
Solo poetas, putas y picados conocieron sus versos. 
Nunca estuvo en el extranjero. Estuvo preso. Ahora está muerto. 
No tiene ningún monumento, pero recordadle cuando tengáis puentes de concreto, 
grandes turbinas, tractores, plateados graneros, buenos gobiernos. 
Porque él purificó en sus poemas el lenguaje de su pueblo 
en el que un día se escribirán los tratados de comercio, 
la constitución, las cartas de amor y los decretos. 
M.A.M. – Viene a cuento de los que afirmábamos anteriormente pues dice este poema  que Joaquín Pasos escribía poemas con el idioma con el que algún día se escribirán canciones de amor, decretos, o sea, el habla popular. Y, del mismo modo ¿qué fue el Quijote en su momento? un texto viciado de  vulgarismos y de calamidades literarias y hoy es la lengua culta. Y cuando Dante, que escribía en latín, lo deja por la vulgata de la Divina Comedia, lo condenaron por ese atrevimiento, que luego fue el italiano culto y que hoy tampoco existe en Italia. De modo que hoy nos comunicamos con palabras vulgares que algún día fueron palabras poéticas. Estamos usando palabras gastadas. El idioma es algo tan rico porque lo estamos recreando constantemente. 
Los chicos son maravillosos en eso. Tenemos la palabra “trucha” que la usa todo el mundo e incluso está adoptada por la Real Academia. La emplean los funcionarios, los presidentes al referirse a “documentos truchos”. O sea, que adquirió una postura oficial, un status quo. Y es una palabra muy “trucha”. 
R.D.- Para terminar. Argentina y los argentinos, qué opinás. 
M.A.M.- Sólo voy a decir esto: ¿Cómo están la cosas? Mal. No voté a este ni a los que estuvieron antes. Si me dan a elegir elijo otras opciones, pero tengo memoria y recuerdo lo que era este país hace un año y medio; en que si alguien me hubiera dicho que iba a haber un dólar a 2 pesos y pico y no se iba a ir a 7 ú 8 ó 10 como se anunciaba; que el país atado con alambres iba a seguir unido de alguna manera; que no iba a haber hiperinflación; que no nos íbamos a devorar el hígado los unos a los otros; que íbamos a estar mínimamente contenidos; y que después de lo que pasó en ese raro y mal utilizado “qué se vayan todos” y los cacerolazos... íbamos a conseguir este atisbo de esperanza que tenemos, unos, otros, todos, me parece hoy... yo no lo creía, sin embargo, aquí lo estoy pensando.
Con lo cual me permito imaginar que nos tiene que ir bien porque ya tocamos fondo y hay cierto consenso que nos dice desde el sentido común que podemos opinar  blanco, negro o azul,  pero opinémoslo juntos porque separados y desde las trompadas no sirve. Me parece que estamos bien rumbeados. Sin dejar de discutir pero dentro de esos parámetros comunes y debajo de ese paraguas que se necesita para ser una democracia. Por eso digo que en los últimos tiempos no he visto la gente con la esperanza que tiene en este momento.
Soy un fanático del levantarme con optimismo. Mirá lo que voy a decir, un pensamiento de autoayuda (risas). Si te levantás con mala cara y predispuesto a que te vayan mal las cosas te van a ir mal. Si, en cambio, te esforzás para levantarte bien, es muy probable que te vaya bien. Si cuando éramos adolescentes íbamos a un baile y pensábamos que conoceríamos a alguien que valdría la pena era probable que acertábamos, en cambio, si suponíamos de entrada que íbamos a perder, seguro que rebotábamos toda la noche. Si sos deportista y salís a la cancha con pesimismo, fracasás. Creo que por primera vez estamos pensando que nos puede ir bien. Contrariamente a lo que veníamos pensando. Me gustaría que nos vaya bien porque nos lo merecemos. Los argentinos son buena gente cuando los agarrás de a uno, el problema es en masa. Incluso somos muy de generalizar, pero si yo le pregunto a cada uno en la calle “¿Usted es buena persona?” Todos nos consideramos buenas personas. Porque lo somos. Algunos generalizan y dicen “¡Los argentinos cuando podemos estafamos!” ¿Ustedes son estafadores? ¡Yo no soy estafador! Pasamos de ser los mejores del mundo a la basura. Y no somos ni una cosa ni la otra. Por eso soy absolutamente optimista. 
R.D. – Un excelente mensaje para terminar. 
C. O.- Y aún nos quedó mucho por charlar, más leyendas de Borges, de Piazzola. Además, las otras facetas: el librero, el editor, sus programas radiales, de modo que habrá Morelli parte dos cuando salga el próximo libro.
Cristina Oller - Ricardo Debeljuh
Compaginación Chalo Agnelli
Quilmes, mayo, 2003 - 26/4/2014
 APÉNDICE DE DESPEDIDA PARA SIEMPRE

El viernes 21 de agosto de este malhadado 2020, a la madrugada, en un sanatorio de La Colonia, Quilmes, murió Miguel Ángel Morelli, tenía 65 años. La peste globalizada, impune, se llevó a otra víctima. Genéticamente poeta: " escribo porque no me queda más remedio... la poesía me asalta". Editor, periodista, 'borgiano', librero, padre, esposo... todo bien amalgamado y sobrio, sin perder el gusto a las pequeñas cosas. El periodismo se le manifestaba en el sutil manejo de la ironía (abrevada en la fuente borgiana) Su ajustada y precisa visión de la realidad del país lo hacía imprescindible a la hora de entender el absurdo del transcurrir argentino.

¿Quién mejor que él para definirse? “Miro. Me espero. Me apoyo, por ejemplo, en la contemplación de un paisaje, para ayudarme a encontrar por escrito lo que todavía no conozco o no puedo estar conociéndolo como yo quisiera. Trato de no sacarle la pureza a lo que me interroga o insiste en mí, desde hace mucho. Soy lo que siento pensando, porque mientas pienso, puedo encontrarme mejor con lo que vuelvo a sentir…”

Nos reconocimos durante muchos años en diferentes circuitos: en la Sociedad Italiana y las Ferias del Libro que allí se realizaban, en la SADE filial Quilmes, en el Círculo de la Prensa, del que fue el último presidente, en recitales, presentaciones, la publicación de dos de mis libros, en el intento del “Grupo Sur”, autores en torno a su revista “Tiempo Sur” que fue un hito de su factura, en la entrevista que le hicieron Cristina Oller y Ricardo Debeljuh en el programa radial “Retratos en la Ciudad” que, transformado en libro, tuve el acierto de desgrabar y transformar en letra escrita.

Era un optimista concienzudo. Amaba la vida, los libros, la gente. Tenía una visión lúcida de las cosas. La poesía lo pierde, la obra lo gana. La librería, los libros se abrirán siempre con su nombre, de lunes a viernes de 9 a 20 y los sábados… salvo algún recreo en la Quintana que estaba en Mitre y Garibaldi. Ahora debe estar allí, en conciliábulo literario con otros imprescindibles que se nos fueron pronto: Liliana Guaragno, Néstor Telechea, Mac Gough, Oscar Tacho Soto…

Quilmes, la poesía, los bibliófilos perdimos, por las crueldades que nos marcan para siempre en la historia, una sustancial figura de nuestro Capital Social. (Chalo Agnelli)       

 

miércoles, 10 de septiembre de 2014

DANIEL ALBERTO KARINKANTA, LUTHIER, JULIO, 2004 - UNA DINASTÍA DE LUTHIERES


LUTHIER

En julio de 2014 en el programa Retratos en la Ciudad que conducían Cristina Oller y Ricardo Debeljuh entrevistaron a Daniel Alberto Karinkanta, un luthier de estirpe. 
La palabra francesa lutherie, usada en una gran variedad de idiomas, hace referencia al arte de construir instrumentos de cuerda. El nombre luthier se relaciona con los primeros luthiers, y proviene de la palabra francesa luth, a su vez procedente del árabe al-`ūd de aquí laúd.. Genéricamente al-`ūd significa "la madera"; la variante alemana de luthier es Luther, palabra que se ha transformado también en apellido y en nombre como Martín Lutero. En parte del mundo del habla hispana se traduce el término como "laudero" o "lutero", que proviene de la palabra laúd o el término tradicional "violero", que tiene el mismo significado que luthier de constructor de instrumentos de cuerda; sin embargo, luthier, "laudero" o "lutero", ampliaron su significado a quien construye cualquier tipo de instrumento musical, ya sean idiófonos, membranófonos, cordófonos o aerófonos.
No obstante, el galicismo luthier ha sido adaptado en castellano y se encuentra en el avance de la 23ª edición del diccionario de  la Real Academia Española.


DANIEL ALBERTO KARINKANTA

CRISTINA OLLER.- En este quincuagésimo programa nuestro invitado es Daniel Alberto Karinkanta.
RICARDO DEBELJUH.- Y estoy seguro que este programa saldrá un violinazo. Te agradecemos que estés esta noche con nosotros para contar Tus vivencias como luthier, y de primera. 
DANIEL ALBERTO KARIKANTA.- Gracias por todo esto y felicitaciones por el aniversario. Sí soy un artesano. Tengo la suerte de hacer y arreglar instrumentos de los más grandes como Stradivarius, Guarneri que me permitió conocer mucha gente que venía del exterior. Tuve la fortuna de tener en mis manos los violines originales porque a veces viene gente que dice tengo un Stradivaruius que era de mi abuela, pero luego me doy cuenta que no son. Son copias que se hicieron en Alemania en aproximadamente 1900, con la etiqueta y detalles de marca, pero no son originales. Son copias para estudio. Aquí en la Argentina nadie tiene uno de esos instrumentos. Ni en el Teatro Colón ni en el Argentino de La Plata. Los hay muy buenos, pero no de esa categoría. 
R.D.- ¿Cómo comenzaste con esto de construir instrumentos? 
C.O.- ¿Ya viene de familia? 
D.A.K.- Sí. En realidad, no directamente de mi abuelo que fue el
primero que en la Argentina se puso a fabricar instrumentos, yo lo aprendí de mi padre y él del suyo. Mi padre estudiaba violín y un día se rompió el instrumento y mi abuelo decidió llevarlo a reparar. El luthier le dijo que no valía la pena porque no era un buen violín y sería costoso el arreglo. Mi abuelo que era mecánico ajustador resolvió asesorarse y lo arregló. Lo llevó a un experto que se admiró de la reparación hecha. Este fue el primer estímulo. Y al ser mi papá violinista resolvió intentar hacer un instrumento. Buscando cualidades de sonido que le interesaran y sonara de acuerdo a sus intereses. Así se incrementó la formación y un buen día estaban fabricándolos. Mi abuelo no había hecho nunca nada de eso ni se le había pasado por la cabeza, hasta que dio ese hecho fortuito de la rotura del violín de mi papá. 
R.D.- Además, como otro factor necesario, te tiene que gustar mucho la música. 
D.A.K.- Sí. Desde ya. Así como los luthier tenemos como instrumentos para hacer un violín, una viola, la gubia, un formón, para hacer música el instrumento es ese violín o esa viola. O sea, la prolongación de la mano para poder expresarse musicalmente. 
R.D.- ¿Dónde se enseña ese oficio? 
D.A.K.- En mi caso fue generacional. Y mucha experiencia práctica. Además, se necesitan conocimientos de acústica, de matemática. La escuela mayor es la de Cremona en Italia. En la Argentina hay luthier que forman a otros. Además, en 1900, aproximadamente, vinieron luthiers italianos muy buenos que enseñaron. Y la única escuela de luthería está en la provincia de Tucumán. Fue fundada por un italiano del Lungo. 
R.D.- ¿Hay muchos luthiers en la Argentina? 
D.A.K.- Pienso que debe haber alrededor de 50 o un poco más. Entre los de cuerda y viento. 
R.D.- ¿A qué edad se te ocurrió emprender el trabajo de tu familia? 
D.A.K.-  A partir de lo que hizo mi abuelo mi papá que fue violinista en el Teatro Colón, se entusiasmó mucho con lo que hacía su padre y se puso a arreglar y construir instrumentos. Lo mismo me pasó a mí, que si bien, estudié violín de chico, mi pasión fue la guitarra. Empecé con folklore, me pasé al rock, luego al jazz; fui fanático de los Beatles. Hoy me gusta la música flamenca. Paco de Lucía y mucho la música clásica, el virtuosismo de Paganini, Bach, que son mis preferidos, después hay muchos compositores que han hecho conciertos extraordinarios para violín, viola, chelo. La música cuando está bien hecha me gusta toda. 
C.O.- ¿Cuándo estás construyendo los instrumentos, escuchás música? 
D.A.K.- Sí. Y a veces quiero estar en silencio. 
C.O.- Danos los nombres de tu abuelo y tu padre. 
D.A.K.- Mi abuelo era Janes Vitalis Karinkanta, él era finlandés. Vino a los 8 años. Pasó primero por Brasil y luego se vino con su familia a la Argentina. Mi padre nació acá y tiene un nombre sueco Arne Ángel Karikanta. 
C.O.- ¿Y los hijos? 
D.A.K.- A mis hijos les pasó lo mismo que a mi padre y a mí. Ellos tuvieron la experiencia de corretear en el taller y vieron algunos Stradivarius que es como ver por la calle una Ferrari, distinta a cualquier otro auto. A ellos les llamó la atención estos instrumentos distintos a todos. Y eso estimuló mucho al mayor, Martín a los 11 ú 12 años, ya tiene 27; y posteriormente a Pablo. Y tengo una hija mayor que ellos, Brenda, que es la que me ayuda a encordar los arcos. El arco es el que le saca el sonido al violín y periódicamente hay que cambiarle la cerda, que es de cola de caballo y se le agrega un poco de resina. 
R.D.- Es la primera vez que tenemos un luthier. Conocer a uno es difícil. Traerlo a la radio es aún más difícil. 
C.O.- Son peculiares. Son figurita difícil. Él es muy accesible muy agradable. Hay que sacarlo de su atelier. Él tiene sus compromisos. 
R.D.- En otra oportunidad iremos a tu atelier y haremos algo para la radio desde allí. Hasta escucharte en el violín. 
D.A.K.- No, no estudié como para tocar obras. Lo mío es conocerlo para saber cómo suena, hacer pruebas, dobles cuerdas, llegar a posiciones hasta arriba. Pero no me dedico a estudiar obras porque lo mío fue la guitarra y me dedico mucho a ella. No toco obras, si bien le saco bastante buen sonido. 
R.D.- ¿Restaurás también guitarras? 
D.A.K.- Viendo a mi padre la cosa manual me atrajo, barnizar, agarrar el serrucho, cortar con la gubia, me fue entusiasmando todo eso. Primero hice algunas restauraciones, después conseguí comprar una Gibson Les Paul, igual tenía mi guitarra clásica. Y comencé a copiar guitarras de ese estilo, la caja, el mango, ponía accesorios originales. Eso fue lo que me entusiasmó para construir. Ahora estamos haciendo con mis hijos en el Atelier Karinkanta - atelier es el nombre que me puso un amigo que me da siempre una ayuda, me hace salir en revistas inglesas - estamos haciendo seis violas que tendrán ese nombre. Los hacemos entre los tres, cada uno hace una parte y se ensamblan bajo mi dirección. Allí hay que mirar bien como están afinadas las tablas, es decir, cada parte del violín: la tapa, el fondo, las alturas de bóveda. De este modo las podemos vender a precio un poco menor que si la hiciera un solo luthier pues lleva mucho tiempo más. 
R.D. ¿Cuánto tardás en hacer un violín? 
D.A.K.- En dos meses con inspiración, pero algunos me llevan seis meses. Y cuando hago copias como del Guarneri de Paganini, una vez terminada la copia de construcción con similares medidas, probado el sonido cuando el violín aún está en blanco pues le falta el barniz, hay que antiguarlo con los desgastes de uso, la suciedad de la resina, golpes, todo tal cual el original. Así como un pintor hace la reproducción de un cuadro, nosotros hacemos la reproducción de un violín antiguo. El barniz tiene aceites, trementina, una serie de elementos que no secan fácilmente. Eso retarda. Hay que hacer una parte dejarlo secar dos o tres meses, seguir con la otra para no tocar la hecha. Hay una serie de elementos que se usan para dar las pátinas y hacer las manchas. Lo que sí debemos respetar es la composición del barniz, no podemos usar barnices sintéticos. Eso puede llevar un par de años. 
C.O.- ¿Cómo conseguís esos elementos? 
D.A.K.- Muchas cosas son importadas. Hay resinas que son de la India. Lo mismo que las maderas. Aquí en la Argentina no hay maderas para construir un violín igual que lo que hizo Stradivarius. 
C.O.- ¿Qué maderas son esas? 
D.A.K.- El arce que es de los Balcanes, de Italia, de Alemania de Checoslovaquia, de estos lugares son las mejores maderas de arce, que se usa para hacer el fondo, los costados, todo lo que es la cabeza. Solamente de pino armónico, como lo llamamos nosotros, que es un pino abeto, se hace la tapa. Igual que la guitarra. Después usamos ébano de la India para el diapasón, para las clavijas y el cordal, que es de donde se toman las cuerdas, que antes eran de ébano, ahora estamos usando maderas más livianas por cuestión de sonoridad. Además, queda lindo pues el tono es un marrón muy clarito, de todos modos hay que teñirlo pues la madera es muy clara y hay que darle un tinte marrón semejante al violín, pero queda muy acorde. Queda bien. 
C.O.- Parece que el hombre sabe de lo suyo. Qué hermoso meterse en estos detalles que uno ni siquiera imagina. Es algo mágico que está en tus manos con los conocimientos adecuados. Hermoso tu mundo. Además, cómo lo describís. Sos un apasionado. 
R.D.- Continuamos con este luthier, orgullo nacional, de repercusión internacional. Actualmente ¿Qué estás desarrollando y qué proyectos tenés? 
D.A.K.- En este tipo de instrumentos acústicos siempre hay algo por descubrir, entonces constantemente seguimos buscando algo más, sonidos más graves, más profundos, más potentes, que tengan calidad, que esté más metido en la caja del instrumento, pero que a la vez salga rápido, que sea un sonido que recorra todo el teatro, que pueda estar arriba de todos los sonidos que tiene una orquesta hoy para un concierto para violín y orquesta; con cien músicos atrás, de modo que se necesita un instrumento que pueda competir, aún con un Stradivarius. El proyecto es ese, siempre buscar y hacer instrumentos que suenen lo mejor posible. Hoy lo hacemos más largo, mañana más corto, más panzón, con distintas medidas. Seguir buscando. De otro modo ya me hubiera aburrido porque las distintas partes del violín en todos son las mismas. Trabajando de esta manera no es rutinario. 
R.D.- ¿Hay un estilo violín Karinkanta? 
D.A.K.- Hacemos lo que ya sabemos que es lo mejor. El violín de Stradivarius es superior al de Nicolo Amati. Stradivarius cambió una serie de cosas e hizo que el violín sea más potente, más natural. Nosotros estamos llevando a cabo en nuestros instrumentos la calidad de los Guarneri, Stradivarius, que es lo que quieren los luthiers y los violinistas. 
C.O.- Agradecemos la deferencia de haber estado esta noche con nosotros.
D.A.K.- Gracias a ustedes.
R.D.- Lo importante es que te hayas sentido cómodo y te agradecemos por haberte expresado como lo hiciste y por todo lo que nos enseñaste.
Daniel Alberto Karinkanta con el maestro del violín don Luis Vidal (sentado), el cantante melódico Claudio Vidal (en el centro) y Yamil Cohelo

Entrevista: Cristina Oller y Ricardo Debeljuh
 
La precedente entrevista que se hizo en el programa radial “Retratos en la ciudad” sobre una figura única en el cúmulo de actividades culturales y vinculadas con la cultura que dio y da constantemente Quilmes y su región de influencia, en este caso está sustentada por una dinastía que es Escuela. Volver a ella, que fue publicada en la revista-suplemento que publicó el multimedio “El Sol” para el Día de la Industria en 1985 – recién nacida la democracia – es completar la figura de Daniel Alberto Karinkanta, adentrar al seguidor de EL QUILMERO en el mundo de la música de cámara o de fuentes clásticas y presentar otro modelo humano positivo de los que tanto necesita la sociedad actual donde la superficialidad, el facilismo y la queja irreflexiva y vana lo invade todo como una lapa pegajosa y sucia. 
 
LOS KARINKANTA, UNA DINASTÍA HACEDORES DE VIOLINES 
El Sol, 1985
Nacido, en Pajala, Finlandia en 1901, Hannes Karinkanta llegó a Argentina en 1909. Aquí creció y formó su familia. Siendo pequeño su hijo Arne, debía tocar con un violín, un doble en una iglesia. Accidentalmente, se rompió el mango, entonces, Hannes lo compuso. Notaron que ahora sonaba mejor. Llegó a la profesión de manera autodidáctica.
Su hijo Arne, vecino de Bernal, fue durante más de veinte años violinista en el Teatro Colón de Buenos Aires y mucho tiempo en el Teatro Argentino de La Plata. Ayudando a su padre, la magia de hacer violines, lo integró al igual que aquel al mundo fantástico de la luthería.
Más de cuarenta violines salieron de sus diestras manos. De él recibió Rugiero Ricci el instrumento que llamaron “José Hernández” y luego otro, el “Martín Fierro”.
Su maestra América Montenegro, presintió su arte al regalarle un violín con sus iniciales y un sello de oro. Sus violines fueron probados por Yehudi Menuhin [1] por Zino Francescatti.[2]
TRES GENERACIONES
El heredero de ese don, fue Daniel Alberto. Sus instrumentos tuvieron destinos gloriosos: el virtuoso violinista polaco Vadim Brodsky, de la Orquesta Nacional; Leandro Kyrkiris, [3] solista del Colón; Szymsia Bajour, [4] También esas manos cargadas de tradición despertaron violas y cellos. 
CÓMO SE CONSTRUYE UN VIOLÍN
Traídas de Alemania las maderas, se prueban con un martillito para pronosticar si sonoridad permitirá un violín brillante, barítono o pastoso. La madera debe tener alta frecuencia de rápida transmisión. El fondo, los costados y el mango, se realizan en arce y abeto, pino armónico, la tapa. Se necesita un estacionamiento previo de 15 a 20 años. Con una gubia se cava el fondo y con la espátula se desbasta la bóveda del futuro instrumento. Los costados se curvan al calor y se encolan en caliente. En todo esto debe haber precisión y seguridad no cabe esperar.
En el interior, la barra armónica va encolada y es la que gobierna la tercera y cuarta cuerdas. Luego de cerrado el vientre de las notas, se cola el mango. Se le da la debida inclinación y se le adiciona el diapasón que es de ébano dándole entonces, la última lijada. 
EL BARNIZADO 
El proceso de barnizado debe ser de gran equilibrio, elástico, pues de otra manera se carga el sonido. Se orea y se lo pule. Luego se monta el instrumento: se coloca el “alma”, de pino armónico. Es un cilindrito vertical del grosor de un lápiz colocado detrás del puente, que será de madera de pino. Las cuerdas eran antes de tripa y aluminio. Actualmente son sintéticas compuestas de filamentos múltiples y diminutos. La cuarta sol, es de plata. Se labran primorosamente las clavijas, y Daniel Alberto Karinkanta lo sabe hacer en corona o tulipán -  “Mi hijo es la prolongación de mi mano”, dijo una vez su padre, Arno - y finalmente, nace al arco. Es de madera pernambuco del Brasil. El talón de ébano con aplicaciones de marfil, carey o nácar. El encerado, es de hebras de cola de caballo blanco. Daniel es un excelente encerador. El entorchado, es de plata con remate en fino cuero de lagarto, donde se apoya el dedo del ejecutante. Lleva poco más de tres meses para hacer un violín. Un cello lleva madera con la que se pueden hacer cuatro violines.
Cuidar un violín también requiere su técnica. Debe estar envuelto en seda, en un estuche, en un lugar oscuro y seco. Se limpia solamente con una tela de algodón. 
OFICIO-ARTE
Todo depende de si es tan sólo luthier o músico-luthier. Ambas cosas se dan en Daniel Alberto Karinkanta. La luthería es un oficio apasionante, pero mucho más si es músico ejecutante a la vez. “entonces se es padre verdadero, porque se le da la vida y se le enseña a hablar". El Sol, Día de la Industria, 1985

HOY 
Daniel Alberto Karinkanta supo prolongar esta dinastía de luthiers en sus hijos, seguidores del privilegiado don de dar instrumentos a la magia de la música y uno de sus momentos de regocijo es acompañar en las presentaciones del cantante melódico Claudio Vidal que realizó varias presentaciones en el Teatro Roma de Avellaneda, en Quilmes y en otros rincones del país.

REFERENCIAS

[1] Lord Menuhin of Stoke d'Abernon, nacido el 22 de abrtil de 1916 en Nueva York y falelcido el 12 de marzo de 1999 en Berlín. Violinista y director de orquesta de origen ruso-judío y de doble nacionalidad, estadounidense y británico. Presidió el Consejo internacional de música en la UNESCO desde 1969 hasta 197. Fue activo defensor de causas humanitarias. 
[2] Zino Francescatti, nació el 9 de agosto de 1902 y falleció el 17 de setiembre de 1991. Violinista francés, nacido en Marsella, de padre violinista. Estudió con Camilo Sivori, discípulo de Paganini. Empezó a tocar a la edad de cinco años y debutó en público con el Concierto de violín de Beethoven a los diez años.
[3] Leandro Kyrkiris estudió en Argentina con los maestros André Mouroux, Wladimir Glagol y Nicolás Finoli. En 1999 viajó a Inglaterra para continuar sus estudios con el maestro Eduardo Vasallo. Integró como solista por concurso la Orquesta Académica del Teatro Colón. Actualmente es miembro de la Orquesta de Cámara del Congreso Nacional.
[4] Szymsia Bajour, nació el 4 de abril de 1928 en Polonia y falleció en Buenos Aires el 8 de febrero de 2005. Violinista polaco-argentino de destacada trayectoria en la música clásica y popular en repertorio de tango donde se lo conoció como Simón Bajour.

Desgrabación y compaginación Chalo Agnelli

Director de EL QUILMERO

viernes, 8 de agosto de 2014

JULIO LACARRA - JUNIO 2003

(CANTAUTOR)


RICARDO DEBELJUH.- Para un hombre con una carrera tan vasta, ¿Cuál es tu posición cuando digo el “músico argentino”, respecto a la maquinaria existente que maneja los destinos culturales del país? 
JULIO LACARRA.- Las cuestiones de intereses siempre condicionan las opiniones de las personas. He visto a compañeros míos de lucha cuando estábamos pasando la barrera de la dictadura a la democracia, apartarse ante una postura mía en una asamblea del sindicato de música. Gente muy combativa, pero cuando se tocaba el interés seguían grabando en las compañías multinacionales; que ahora echaron a esos artistas. Toda es una cuestión de intereses. 
Durante la dictadura la música popular y los músicos populares estábamos proscriptos. Cuando pasamos a la democracia salieron a buscarnos a todos: Litto Nebbia, Charly García, Julio Lacarra, Silvio Rodríguez, todo venía muy bien. La primavera duró muy poco, tan sólo cuatro años. Yo regresaba al país de EEUU y lo vi cambiado en dos meses. Transformó su tónica. La estrategia de ventas de las grandes compañías había variado. Todo son especulaciones. El marketing tiene ciertas connotaciones políticas. Se adaptan a todo. 
El músico de carrera, de alma, hace lo que siente le venga un contrato millonario o no tenga posibilidades de grabar. Y tratará de buscar cualquier mecanismo para llegar a la gente. Eso es lo que hacemos la mayoría desde hace 12 ó 13 años. Porque los 90 fueron terroríficos, devastaron todo el campo cultural. No quedó nada con cabeza. Se fundieron las editoriales de música. Había que sacarle contenido a todo, vaciarlo todo con el discurso de un único pensamiento, nos adormecieron. 
Compañeros me decían que debíamos lanzarnos al progreso, al primer mundo, al mundo globalizado... yo nunca me la creí. Y es más, a los tres o cuatro meses del auge neoliberal le dije a más de uno, esto durará no más de cuatro años, después nos vemos. Y no porque tenga la brújula de la historia, sino porque son ciclos que se repiten. Yo lo había vivido, porque tengo 56 años. Viví el golpe del 55. Estas idas y vueltas están siempre detrás de un proyecto: el vaciamiento de la Argentina, que es el objetivo final. Ahora llegamos, ya estamos vacíos y nos damos cuenta.
Y el músico, los creadores, que suelen ver debajo del agua, se mantienen en una posición crítica; entonces, no se los convoca para debates que orienten el consumo. Por eso durante los 90 no grabé. Mi discurso estaba perimido y enterrado. Pero soy tozudo y sigo recorriendo el país cantándole a la gente porque sé que tengo eco. Y no tengo casa en un country, ni una cuatro por cuatro en la puerta, pero puedo caminar por la calle sin guardaespaldas y la gente me saluda no me señala. Y eso es un capital, por cierto. Porque saben que mi obra no se tiñó nunca ni fui un cantor panfletario. Siempre mantuve el criterio de decir lo que siento con objetividad. 
CRISTINA OLLER.- Tu repertorio es muy rico, cantás a muchos poetas tenés muchos temas y composiciones propias. 
R.D.- ¿Cuáles fueron tus poetas referentes? 
J.L.- La generación del 40, argentinos, me los devoré: Portogallo, Dávalos, Castilla, Tejada Gómez y los españoles como Lorca, León Felipe, el Pablo Neruda inmenso de Latinoamérica; y el hoy más grande poeta vivo de toda América Hispana Juan Gelman. Sin embargo, tiene muy poco que ver Gelman con Neruda o con Guillén o con Vinicius de Moraes, pero de todos me nutrí. América tiene los músicos más extraordinarios del nuevo siglo. Villalobos, Espinoza, Piazzola, son tocados en todos los grandes escenarios del mundo como música clásica. 

C.O.- Julio canta bagualas, blues, tangos, rocks, tiene tanto ritmo y todo lo hace excelente. 
J.L.- ¡Va un blues! 
Estoy naciendo,
siempre busqué salir,
ser más libre, andar repartido por ahí.
Aire por el aire para que imaginen
dónde está la cueva de mi viejo Quilmes.
Soñando vivo buscando en este inmenso corazón.
Se te parte el alma, pero aún sonríes.
Siempre vas cosiendo viejas cicatrices.
Aire por el aire para que imaginen
dónde esta la cueva de mi viejo Quilmes.
Soñando vivo buscando en este inmenso corazón.
Al sur del sur se me va el amor.
Al sur del sur sólo por vivir.
Al sur del sur estoy naciendo.
Al sur del sur van Fierro y Cruz.
Al sur del sur gente de luz.
Al sur del sur hurgando el cielo.
... ... ...
Se te parte el alma pero aún sonríes.
Siempre vas cosiendo viejas cicatrices.
Aire por el aire para que imaginen
dónde está la cueva de los imposibles.
Soñando vivo buscando en este inmenso corazón.
Al sur del sur van Fierro y Cruz.
Al sur del sur gente de luz.
Al sur del sur estoy naciendo.
Al sur del sur van Fierro y Cruz.
Al sur del sur gente de luz.
Al sur del sur hurgando el cielo.
... ... ... 
J.L. Es un blues que hice para Quilmes, “Los imposibles”. Un día
iba a cantar a un boliche a Villa Gesell y leo una noticia que Charly García, que había estado internado en una granja que trata a los adictos, se había ido. Y se me ocurrió esto.
Hubo una época en que hice un espectáculo que se llamó “El Baguala Tango Blues”, remedando a un programa radial que se llamaba el “Glostora Tango Club”. Cantaba bagualas, tangos, blues y folklore por supuesto, que es lo mío.
Me gusta toda la música que está muy metida con el ser humano. Me gusta Stanley Jordan, West Mongomery, George Benson, Peter Gabriel, Sting, los Rolling y la música negra que es la que tiene mayor incidencia en todo el planeta: Eda Fitzgerald, Sarah Vaugan. Y también la lírica de Chico Buarque, Elis Regina. De acá: el Polaco, Piazzola, Salgán, De Elio, bajistas como Malosetti, pianistas como Waldo de los Ríos. En el chamamé los hermanos Cardozo que cantan sin orfebrerías y el Chango Spasiuk que tiene un talento enorme, Raulito Barbosa, el Chango Farías Gómez. En Mendoza las tonadas de los Cantares de la Cañadita que cantan a dúo desde los seis años. Sí, me gustan las cosas simples que nacieron simples y si les agregás algo las arruinás, esas. 
Hay folkloristas que llenan estadios y no son más que copias de los conjuntos de los años 60. Hasta el marketing que se emplea es similar. Las baladitas románticas. A pesar de que son buenos músicos y tienen buenas voces. Eligieron ese camino. Para mí, al cancionero popular no le aportan nada. (Se pasa el tema de Julio Lacarra “Para los que se quedan”) 
R.D.- ¿Cuáles son tus proyectos? 
J.L.- Bueno, el viernes pasado estuve en La Usina, Saavedra 132,  con un espectáculo para la gente de prensa. El sábado voy con mi hermana, Chany Suárez, a tocar a “La Peña del Colorado”, en Güemes al 3600, Palermo. Los pibes hacen locro y empanadas. El 9 de Julio voy acá, a “Huella”, una parrilla de Pepe Campolongo. En agosto vuelvo al sur y a mediados regreso a México, donde no voy desde el 89. Recibí invitaciones de Guatemala y Nicaragua. Países que me interesan mucho por la connivencia de etnias y de lenguas que hay. Son países muy caros para la historia de América Central. Luego voy a Costa Rica y El Salvador. El disco “Somos ríos” se va a editar para toda Latinoamérica. Este año me hubiera gustado volver a España, pero no dan los tiempos para armar un espectáculo bueno. El año pasado estuve un mes con 12 actuaciones. Quizá vuelva el año próximo para marzo o abril. 
R.D.- Tu afán es llegar a la gente, a la mayor cantidad de gente posible. 
J.L.-  Sí. Cuando uno no puede modificar solo las cosas ni con otro
ni con diez ni con cien, llega el momento de la aceptación, pero diagramando una estrategia de cómo llegar a la gente. Nosotros, los músicos, nos hemos vuelto a reconocer después de una etapas de aislamiento en que se busca la salida solo, algo que nunca sirvió. Recientemente estuve en Chos Malal y me preguntaron a quién podrían llevar, les sugerí a Raúl Carnota, cuando volví lo llamé y fue.
Establecimos una especie de red solidaria. Es la nueva estrategia de los argentinos que hacen música. Si no se puede grabar para la BMG o la Sony de Los Ángeles ¿Cómo llego a México? Me voy allí y grabo en una compañía y hago el camino alternativo como el que hice en Argentina. El negocio del disco está en franco retroceso por la piratería y la internet. El disco es un mero vehículo para acercarse al público, un producto de promoción. Por eso cuando saca un disco una empresa importante tienen de socio a un canal de televisión, a una compañía aérea, a una gaseosa... entonces el artista se lleva el 10%. Todos se han asociados porque es la única forma de sostener el negocio. Los sellos grandes reeditan colecciones de los mitos de la música. Porque siempre hay pibes curiosos que quieren saber qué pasaba antes, o nostálgicos. La industria cultural representa mayor ingreso de divisas que la industria automotriz. Entre libros, discos, obras de arte, qué sé yo... 
C.O.- Y ahora de Alicia Krest y Julio Lacarra, por Julio, “Colgado de un balcón” .... .... .... 
C.O.- ¿Y qué viene? 
J.L.- El 16 viajo para México. El 17; 18 y 19 tengo prensa. El 20 se presenta el disco en la ciudad de México. Hoy casualmente me enviaron las muestras de la gráfica, hecha en cartón ilustrado. El 21 hago la primera actuación en Querétaro, una ciudad que está al norte del Distrito Federal.
Luego sigo con dos actuaciones en Hidalgo y Saltillo. Es probable que se agregue otra. Pero lo cierto es que son quince días a disposición del sello grabador Pentagrama en México.
Luego voy a Salvador, Guatemala y a Nicaragua. Saltamos a Colombia donde haría la Universidad de Medellín, un restaurante en Cartagena y un lugar nocturno en Bogotá. Serán 45 días fuera, pero será potenciadora esta gira. Esto me abre un acercamiento más estrecho con toda esa área. 
C.O.- ¿Qué temas incluye ese disco? 
J.L.- Es una réplica de “Somos ríos”, con otra gráfica, otro envoltorio. No tiene el cuadernillo. Es un tríptico que se abre, el disco está en el medio. No tiene las letras. Se rescatan las fotos con los invitados, León Gieco y Raimundo Falkner.
La despedida será el martes 12 de agosto en el auditorio del Bingo de Quilmes, con entrada libre. Y cuando vuelva  tengo arreglos para ir a Neuquen y Córdoba, luego en la “Peña del Colorado”. 
C.O.- O sea que es un buen momento para alguien que cada día canta mejor... 
J.L.- La veteranía es la mejor edad porque la voz se asienta. En los cincuenta la voz adquiere color. Además, uno es más pícaro. Entiende mucho más. Uno se cree que a los 18 años ó a los 30 uno sabe más, pero a los cincuenta sabés más y creo que a los 70 seré un sabio (risas) Uno a medida que vive se le aparecen los límites y uno va aceptando los límites y se va acostumbrando a ellos y si es piola va redondeando lo que es. 
C.O. Ya te vamos saludando porque el 10 de julio cumplís años. ¿Qué te parece si nos vamos con un cachitito de “Los amigos del alma”? 
J.L.- Gracias, gracias. Como no... 
(Termina el programa con la voz de Julio Lacarra cantando dicho tema)
Homenaje bien merecido para un quilmeño y quilmero
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Cristina Oller es una riguroso locutora y presentadora egresada del ISER en 1986. Melómana irrecuperable conduce los viernes a partir de las 21 hs. "Silbando bajito" un programa radial en la FM 106.5, Radio Quilmes: www.radioquilmesfm.com.ar
Ricardo Delebjuh, músico. Rockero incondicional, es director de la web "SuperArte" www.super-arte.com.ar/