domingo, 20 de julio de 2014

RODOLFO BINELLI - DICIEMBRE 2003



(Médico)
Cada persona, cada hombre, cada mujer que desgrana su manojo de recuerdos, de nostalgias, en el contexto de su discurso, aporta Historia. Esa historia que se hace del montón de voces cotidianas. La microhistoria. Vez pasada escuchábamos maravillados en un club de adultos mayores a una octogenaria que nos dio, a los más jóvenes que rodeábamos su mesa, una clase de historia de la economía doméstica. Del precio del pan, de las verduras y de la carne en los años `40, `50, `60. De cuánto tenía ella que disponer del sueldo del marido para esos gastos esenciales. Con precisión asombrosa. Ella fue “Ama de Casa”… que no sé por qué no es también un título profesional que anteponer al nombre de la poseedora, pues esa “profesión” rinde a la economía general de un país extraordinarios dividendos. Ella hacía las compras atenta a los valores que ofrecía cada comercio, cocinaba haciendo rendir los alimentos y dándoles valores nutritivos suficientes para el desarrollo positivo de sus hijos y el vigor de su esposo, ella mantenía la limpieza de la casa, de la ropa blanca y de vestir, que es una forma de preservar la salud, y evitarse los gastos en medicamentos. Ella ayudaba a su marido en el cuidado de la pequeña huerta que tenían en el fondo, un ahorro en verdulería. Hacía dulces, preparaba conservar y dulces para varios meses… pero además colaboraba en la comisión de cultura de la Soci9edad de Fomento del barrio, escuchaba sus programas de radio o veía televisión mientras planchaba, leía a Vicky Baum o a Daphné du Maurier que eran sus autoras preferidas. Fue la suya, una auténtica clase de economía doméstica y de la vida de una profesional de la casa. Una verdadera ecónoma que pone baldón a muchos de esos ministros de economía que castigaron duro al pueblo llano desde aquel, el de la  famosa circular 1050, que sirvió para despojar de sus viviendas y propiedades a cientos de miles de familias endeudadas en créditos que se vieron de golpe indexados al punto que al cabo de poco tiempo, incluso pagando las cuotas al día, debían cada vez más y ni aún vendiendo sus casas podían saldar sus hipotecas, produciendo una enorme transferencia de riquezas a manos del capital financiero y especulativo. Doña Pina hizo historia. Nos dios una clase de historia nacional a través de sus quehaceres domésticos. Y luego cada uno contextualizamos. Yo recordando la 1050...
En cada una de las entrevistas hechas por Cristina Oller y Ricardo Debeljuh en su programa radial “Retratos en la Ciudad” hay Historia, de la de más acá, que bien puede ser la de muchos. El doctor Rodolfo Binelli, que lleva un apellido para la microhistoria, nos lleva a un paseo por la historia de su barrio, de una época con sus parámetros y sus variables, recuperando nombres que la vorágine de los actuales medios de comunicación difumina inevitablemente. Rodolfo Binelli, pediatra, ajedrecista, memorioso, hizo Historia. Los lectores podemos contextualizar.(Chalo Agnelli)

RICARDO DEBLEJUH.- Bienvenido Doctor. Háblenos sobre su infancia.
RODOLFO BINELLI.- Junto con  mi amigo Severi, ambos de pantalón corto, nos criamos en La Colonia, en la esquina de “la curva de Lemos”, Carlos Pellegrini y Andrés Baranda. Se llamaba así porque ahí doblaba el tranvía que venía de Retiro y paraba  en la barrera de la estación de Quilmes. Allí, cruzando, se podía tomar otro tranvía que iba hasta la Ribera; y la recorría en toda su
extensión. En tranvía se podía conocer todo Buenos Aires y  la ciudad de Quilmes, por poco dinero.
En el barrio de “la curva” había personajes muy importantes desde Vicente Zito, que jugó en la primera de Quilmes en 1932, y que después fue vendido a Racing, así como también vendió al arquero Cuello, a Sandoval, a Arrillaga, en fin, vendía a todo el mundo, así que mi padre que era entrenador del equipo renunció. Después lo
fueron a buscar cuando descendieron, pero como ya tenía trabajo en Nestlé, pidió aumento de sueldo sabiendo que no se lo iban a dar. No quería ser entrenador por la mala experiencia; porque la venta de jugadores se podía efectuar en cualquier época del año. La venta más importante fue la de Arrillaga a River, que se hizo en 30.000 pesos, y fue uno de los motivos que River se los comenzó a llamar “millonarios”.
R. D.- ¿Usted jugaba al fútbol?
R. B.- ¡Sí! Teníamos el equipo de Carlos Pellegrini, cuyo arquero era Aldo Severi, jugaban los hermanos Raúl y Antonio Jodurcha, y estuvimos varios años hasta que transitamos por Argentino de
Quilmes, y terminé mi etapa de futbolista pseudo profesional en la reserva de El Porvenir, en 1950, cuando en la cancha de Arsenal tuve un esguince por el cual estuve ocho meses con el tobillo hinchado. Estaba en tercer año de medicina, y entre ser un mediocre futbolista elegí ser un mediocre médico.
CRISTINA OLLER.- ¡Pero por eso sólo no elige la medicina!
R. B.- Elegí la pediatría porque siempre me gustó enseñarle a los chicos, incluso enseñaba ajedrez. Uno de mis alumnos Damián Rapa fue campeón argentino cadete. Gracias a ello fuimos al mundial en Francia y estuvimos dieciséis días alojados en París. Así que el ajedrez algo me dio. En cuanto a perder en ajedrez es una cuestión de autoestima. El ego sufre muchísimo, porque se puede aguantar que alguien sea más fuerte, pero es difícil de tolerar que sea más inteligente. Pero siempre me sentí más cómodo con los niños, porque con los grandes hay que hablar mucho y con los chicos se puede conversar con la mirada.
R.D.- Usted era un asiduo del club del barrio, el Club Alsina, ¿verdad?
R. B.- Allí fui subcampeón de billar, también de ajedrez cuando el número uno era Bonnano. Además, recuerdo al club por “la milonga” Ahí estuvimos hablando con Piazzola cuando fue con Campoamor Insúa. Ese día, con Severi, a Piazzola le criticábamos los cantores. Le decíamos que su orquesta necesitaba cantores del nivel de Marino o de Florentino. Y Ástor con mucho respeto los defendía. A nosotros  nos dispensó un trato muy respetuoso y realmente no entiendo a aquellos que lo tildaban de una persona arisca, siempre se mostraba muy amable. También estuvimos hablando con Ángel Vargas, un cantorazo. El Club Alsina ha sido un pedazo importante de mi vida.
C.O.-  ¿Recuerda algunas anécdotas?
R. B.- He tenido oportunidad de hablar varias veces con Osvaldo Pugliese. Cada vez que editaba un long play me lo mandaba por
intermedio de mi primo Daniel Binelli, el bandoneonísta, o por Penón que vivía en Bernal al lado de la casa de mi hermano. Penón fue quien llevó a mi primo a la orquesta de Pugliese en 1968. Lo contrataron hasta 1982. Daniel se había presentado en el programa “Nace una estrella”, el mismo día que se presentó Silvia Montanari. Ella fue a recitar y mi primo a tocar el bandoneón. A Silvia la contrataron como actriz, y cuando terminaba el programa llaman por teléfono preguntando quien era el que había tocado el bandoneón. Quien llamaba era Ástor Piazzola.  Después de catorce años con Pugliese, lo contrató Piazzola para hacer una gira por Europa. Estuvo en la televisión alemana y gracias a esa experiencia, hoy gana dinero tocando con su orquesta en el exterior. También estuvo enseñando bandoneón en Estados Unidos y hace poco realizó una gira por China.
R.D.- ¿Cómo comenzó su vinculación con Favaloro?
R. B.- En  primer año de Medicina, estaba en la misma mesa de disección que Juan José Favaloro, que era el hermano menor de René. Con ambos tuve una relación muy estrecha a partir de la facultad. Dos médicos muy inteligentes y grandes personas. Con Reneé nos comunicábamos por carta, era un hombre muy noble.
R.D.- Pero, además, sabemos que le gusta escribir y la cinematografía.
R. B.- Sí, me gusta escribir. Hice un poema que gustó y recibí  un premio en un concurso. La titulé “Bolilla”. Tuve el honor de contar con los elogios de un señor como Horacio Ferrer, que me trató de colega, poeta y amigo.
 En 1995, Rómulo Berruti y Carlos Morelli  me otorgaron el premio que daban en el programa televisivo “Función Privada”, al “Crítico de la semana”. Siempre fui amante del cine, y por eso fue que envié la crítica, y participé del programa.
También me gusta la fotografía. Cuando recorrí Talampaya saqué una foto de un petroglifo, que es un dibujo de más de dos mil años hechos por los indígenas del lugar,  cuando la revelé parecía un astronauta. Le puse de título “El astronauta de Talampaya”, la presenté en un concurso de fotografía y me dieron el primer premio. Después me la pidieron para el Salón de Bellas Artes. Fue una de esas fotos casuales, que cuando se toman no se piensa en algo importante. Pero me dio satisfacciones. Recomiendo a los argentinos a que visiten lugares tan bellos como Talampaya
C.O.- ¿Y el ajedrez?
R.B.- El ajedrez es como la vida, se comienza de chiquito y nunca se termina de aprender. El que dice que sabe todo se engaña a sí mismo. Es como el universo, imposible de conocer y dominar totalmente. Por eso, una manera de evitar la vejez es aprender algo todos los días.
R.D.- Tiene una actitud de aprendedor. ¿Nunca para de aprender?
R.B.- Es realmente viejo el que pasa el día sin aprender nada.
C.O.- Gracias don Rodolfo, espero que vuelva para seguir enseñándonos como descubrir las riquezas de la vida en todo momento.

lunes, 7 de julio de 2014

OSCAR POMETTI - OCTUBRE 2003

Recientemente EL QUILMERO comenzó a reproducir las páginas de RETRATOS EN LA CIUDAD, que concretaron Cristina Oller y Ricardo Debeljuh en su programa radial, con las palabras y el recuerdo de uno de los grandes de las artes plásticas quilmeñas ALDO SEVERI, siguió luego la elocuente personalidad de don ÉLIDO SCIAN y ahora reproducimos la música y la voz del tango, OSCAR POMETTI. Si bien estas historias tienen poco más de 10 años, bien vale reconstruir momentos del pasado, para confirmar la continuidad, la fuerza creciente de la pasión, la sensibilidad creadora y la fidelidad con sí mismo de aquellos que aquí repoduce EL QUILMERO. (Chalo Agnelli)

OSCAR POMETTI
(Cantantautor) 
RICARDO DEBELJUH.- Hoy retrataremos a Oscar Pometti.
CRISTINA OLLER.- Háblenos del tango, Oscar.
OSCAR POMETTI.- Es la música más importante del mundo en el ámbito popular. Hay tres ritmos que son los de mayor trascendencia en el mundo, y esto dicho por académicos, no es una teoría mía, son: el jazz, la bossa nova y el tango. Son músicas académicas. Si uno escucha, por ejemplo, tirolesa, desde la armonía tiene dos acordes solos. Hasta un chico de seis años puede tocarla con una guitarra. Es hermosa, pero no es de estudio. El tango es un género académico y, además, creo que es el mayor del mundo. Primero por su originalidad a nivel ritmo, armonía y melodía. Segundo, es el más completo por su nivel poético.
Cuando se estudia música, armonía, composición, escuchás un tango y lo tocás sin reflexionar mucho, pero un día te ponés a estudiar en serio y ves lo que guarda, y decís “¡mamita querida!”. Y tiene un condimento más, la emocionalidad. Otros géneros dan sensación de frialdad o son más intelectuales.  El tango tiene mucha pasión, “¡te rompe la cabeza!”.
R.D.- ¿Cuáles fueron tus comienzos?
O. P.- Mi auténtico comienzo fue el patio de mi casa, escuchando a mi viejo silbando. Porque vos sabés que cuando comencé a estudiar música, revaloricé como silbaba mi viejo; lo hacía con una afinación perfecta. En ese patio él se sentaba a escuchar tangos y yo lo acompañaba curioso. Así comienza en mí el gusto por la música. Mi primera experiencia fue a los trece años en un  conjunto de folklore. Empecé a tocar guitarra y a componer folklore fusión. Tocaba chacareras, zambas, un tema de Silvio Rodríguez y un tango. En el 98, me llamaron de una orquesta de Quilmes para hacer una gira por la Costa. Estaba en medio de una crisis artística; no encontraba un rumbo claro dentro de la expresión y del canto. Aún no había cantado nunca tango profesionalmente y acepté intentarlo.
Cuando fui al primer ensayo terminé enloquecido. Estuve durante cuatro horas escuchando y cantando tango, y eso me produjo una explosión. Me di cuenta de lo que quería cantar. Después de años de crisis, de no encontrarme y de no hacer nada; de invitarme a cantar y no aceptar. Porque consideraba que había que hacerlo con honestidad y no me creía preparado. Además, el canto es una cuestión de amor. Si no se siente así no sirve, es como decir “che te invito a salir con ésta piba” Si no se siente algo no será una buena salida.
R.D.- ¿Cuál es tu visión de la música hoy?
O.P.- Hay un rasgo propio del mundo actual, la hiper información. Para el arte es un poco complejo porque está más cerquita del silencio y tanta información, con tanto ruido; demasiada música foránea; lleva a los artistas nacionales a la dispersión. A mí me pasó.
Me llevó a una dispersión, interesante por un lado, para cantar jazz, pop, folklore, tango, blues y fusión. Eso me ha permitido por ejemplo, acompañar en distintos géneros a los alumnos en los talleres de música. Eso está bien. Pero desde el enfoque profesional es una época delicada. Otro aspecto fundamental es el tema de la raíz. En líneas generales se hace música sin raíz. Creo que todo esto tiene que ver con “los 2000”. Antes una persona interpretaba “su” música. No por una cuestión nacionalista, más bien por una condición natural. Ahora parece que se intenta volver a hacer una sola música; y el tango es único.
C. O.- ¿Cuál fue tu primer trabajo discográfico?
O. P.- Cuando me inicié en aquella orquesta, hacíamos distintos temas. Me llamaba mucho lo romántico. Desde siempre tuve gusto por una temática emparentada con lo romántico. Cuando se disolvió la orquesta, por cuestiones horarias de los integrantes, surgió la idea de encarar un disco romántico ya como solista. Y así nació “Tangos de amor”, que me dio bastantes alegrías, puesto que estuvo entre los mejores discos del año en los premios “Carlos Gardel” y fue nominado a  los Grammy Latinos en EEUU. Fue un pequeño aporte a la visión romántica del tango.
R. D.- ¿Quiénes te acompañan en tu espectáculo?
O. P.- En el espectáculo que presento me acompaña uno de los mejores guitarristas de tango del momento: Edgardo Acuña, y, además, director general musical del disco “Tangos de amor”. Y en la faz fotográfica, tanto del disco como en las muestras que a veces acompañan las presentaciones, Marcela Otegui, mi mujer, mi compañera y mi amor.
C.O.- ¿Quiénes son tus referentes?
O. P.- Un referente natural es Gardel. Es el número uno y el
inventor del tango. Pensemos que cuando comenzó a cantar, no se cantaba tango. Se tocaba un tango medio pajuerano, todo en negra. El tango riquísimo, “la canción” nace con “Mi  noche triste” en 1917, un tema de Contursi con Castriota. Lo inventó Gardel. Esa cosa de “percanta que me amuraste en lo mejor de mi vida...”
El grababa en una época donde no se podía hacer una segunda vuelta. Se hacía una única grabación, todo de una, con los guitarristas cerca del micrófono y él todo en vivo. Y uno no le escucha un pifie, una desafinación. No se le escucha una palabra mal puesta que no tenga que ver con lo que está interpretando. Era un genio. Después, en el 30, Gardel empezó a componer porque lo necesitaba para las películas, y compuso “Cuesta abajo”, “El día que me quieras”, “Volver”, “Soledad”. Sí, hablar de tango es como hablar de fútbol, no se puede hacer sin que aparezca Maradona y después hablamos. Es lo mismo, siempre aparece Gardel. 
A otro que admiro enormemente es a Troilo, un gran compositor. Cantantes: Goyeneche, “el polaco”, Floreal Ruiz, Edmundo Rivero. ¿Y cómo dejar afuera a Piazzola? .  Y poetas: Manzi, Cátulo Castillo, Homero Espósito, José María Contursi. Es una recorrida por el siglo a grandes pasos, hay más, por supuesto.
R.D.- ¿Te gusta componer?
O. P.- Si te digo que componer es un paseo por el paraíso, con eso lo digo todo. Componer es el vacío total y el lleno total. Y es eso de descubrir, de encontrar... y cuando lo vas haciendo, el proceso, es maravilloso. Ahora tengo la suerte de estar trabajando con los números uno del tango y la poesía - menos Ferrer y Eladia Blázquez, que son personas muy ocupadas, y no veo la hora de que hagamos algo juntos - Héctor Negro, un capo, Alejandro Schwagman, Ernesto Pierro, del que Raúl Lavié acaba de editar un CD con seis temas.
Así que esa cosa de escribir, mostrarlo, charlarlo, esperar la letra, empezar el nuevo disco, no es para compararlo con un hijo, pero es más o menos como un sobrino.
C.O.- ¿Cuál será tu nuevo trabajo o con qué temática lo abordarás?
O.P.- Alguien puede imaginar que vamos a hacer “Tangos de amor 2”, pero yo no lo siento. No me sale repetirme. La temática del nuevo trabajo va a ser más tanguera. El primero fue un disco concebido desde lo romántico. Ahora, va a estar: “Que me van a hablar de amor”, “Milonga sentimental”, va a haber seis temas clásicos y seis nuestros. Digo nuestros porque va a haber temas con Edgardo Acuña, como “Tango azul”.
R.D.-Grisel” es un tango que te gusto mucho ¿Verdad? ¿Conocés su historia?
C.O.- ¿Qué momentos recordás con más cariño, en tu vida profesional?
O.P.- Sí, es un tango que contiene una historia real. Contursi, era un hombre casado que tuvo un problema de asma y viajó a Córdoba para curarse. En la hostería donde paró durante tres meses vivía Grisel. Había sido reina de Capilla del Monte, a los pies del Uritorco. Y se enamoraron, pero él no se animó a continuar la relación. Volvió a su casa y escribe el tango Grisel en el momento de separación. Cuando la volvió a buscar, ella, de bronca, se había casado con otro. Un matrimonio que concebido desde el despecho. Pero Contursi queda viudo joven y coincidentemente Grisel también. Tenían cuarenta y pico cada uno cuando se volvieron a encontrar, se casaron y fue su esposa durante los últimos veinte años de su vida. Esa es la historia de Grisel.
O.P.- Por suerte, muchos. Uno de ellos fue cuando tocamos en el Teatro San Martín, en su hall Central. Ese es un lugar bastante difícil, es complejo para un artista trabajar ahí, porque ese espacio está pensado para convocar a la gente que sale de las salas.
Se lanza el show en el momento que terminan las obras y salen miles de personas hablando, comentando lo que vieron, mientras el show intenta retener a la gente en el vestíbulo. De buenas a primeras tenés que hacer la presentación con cuatro mil personas en esas condiciones de distracción y ruidos. Pero lo nuestro, en esa oportunidad, fue una cuestión mágica. Algo sagrado. La gente se acercaba, iba haciendo silencio y se empezó a generar el mismo clima que en un teatro o en Polaridades o en Casa de Arte Doña Rosa de Quilmes.
Un día también, muy hermoso, fue el de la muestra de fotografías de mi señora, Marcela Otegui, que si bien no hicimos un show completo, fue algo hermoso. 
C.O.- ¿Crees que hay referentes afectivos perdurables en la vida vertiginosa de hoy?
O.P. - El apuro y la necesidad para ir a buscar “el mango” y encontrarlo, con lo difícil que es, requieren de uno una permanencia full time. El trabajo hay que cuidarlo. Además, se agrega la hiper información, esto de la Internet, más el consumismo. Todo esto hace que uno se olvide de los referentes y ya no hay tiempo de visitar a los abuelos, a los amigos, hay que irse del país porque acá no hay trabajo, afuera se gana mejor. Y se comienzan a dar generaciones de chicos sin abuelos, sin afectos originarios, sin raíces. A mis dos hijas les decimos siempre que los besitos que dan los abuelos y los padres son tesoros que perduran toda la vida. No tener a los abuelos es una porción menos de los tesoros que la vida retacea a los chicos.
R.D.- Bueno, Pometti, muchas gracias por tu arte y por esto de compartir tu historia con nosotros.    
CD: "Profecía en Tango" noviembre 2005/julio 2006

ÉLIDO JOSÉ SCIAN - OCTUBRE 2004

Recientemente el señor Élido José Scian cumplió 90 años. Lo festejó entre alegrías, tristezas y dolores, tal como se presenta la vida. En 1989, la UNESCO creó la dignidad de Tesoro Humano Viviente referida a personas que encarnan en algún grado las habilidades y técnicas necesarias para la producción de los aspecto más importantes de la cultural de un pueblo y para la conservación, promoción y divulgación de su patrimonio cultural y material. Esta dignidad bien le cabe a don Élido José Scian. 
Esta entrevista, que hicieron Cristina y Ricardo, a este bernalense comprometido con su ciudad y su gente, sucedió en octubre de 2004, cuando Scian había llegado a los 80. (Chalo Agnelli)


ELIDO JOSÉ SCIAN

- CONSTRUCTOR -

CRISTINA OLLER.- Con nosotros don Elido Scian, un constructor de hermosas moradas, de jardines y un gozador de la vida.

RICARDO DEBELJUH.- ¿Cómo está Élido?

ELIDO JOSÉ SCIAN. – Muy bien y mejor por gozar de este encuentro. Me hacen un honor grande. Imaginaba que la audición debía estar relacionada con alguna obra en particular, pero me dijeron que es sobre mi persona. Y sobre mi persona digo cuanto pude dar de mi vida, no cuánto gocé.

R.D.- A Élido mucha gente lo conoce por sus obras arquitectónicas por su generosidad como amigo y como vecino, por su historia de Barrio Parque, pero nosotros vamos a hurgar en su persona. Nació el 13 de mayo hace 80 años, 1924, vivió en Dock Sud ¿Y luego?

E.S.- Hice la primaria en La Boca y luego me recibí de maestro mayor de obras en el Otto Krause.

R.D.- ¿Le resultó difícil el estudio?

E.S.- A mí no me resulté difícil. La muestra que se presentó en Doña Rosa comenzó con un dibuje que hice en 6° grado. Eso fue el principio de una vida dedicada al arte. Las maestras me pedían que hiciera los dibujos para las carteleras de las fechas patrias y los actos escolares. Y guardé todo eso. Esa muestra que comienza con mi 6° grado refleja mi formación desde la escuela primaria. Y por supuesto la medallita del mejor alumno me la llevé yo. Escuela N° 14 de La Boca, donde iba a pie caminando un kilómetro y medio desde Dock Sud a La Boca. No había maestra en Dock Sud.

Cuando terminé la primaria quise entrar en la escuela industrial. Pero, ahí viene la anécdota de que me deparó el destino, no rendí lo suficiente y quedé aplazado en el ingreso del Otto Krause. Siendo el candidato número uno en ingresar. Me equivoqué. Pero la maestra que me preparó me tomó tal cariño que caminó dos años y medio hasta hacerme entrar en esa escuela. Porque consideraba que había sido un accidente. Recorrió ministerios, direcciones, escuelas inspecciones hasta que me ubicó en una vacante. Y se convirtió en mi madre espiritual. Hasta su muerte me consideró su hijo espiritual de la simpatía que me había tomado. Y los resultados de la enseñanza recibida en la Otto Krause se reflejan en esa muestra, donde las láminas mostraban mi total dedicación al dibujo, mi entusiasmo por el arte.

La presenté en la escuela industrial de Quilmes y los 170 alumnos que la vieron con todos sus profesores quedaron muy entusiasmados. Mi padre modesto albañil, con 3° grado, venido de Italia, con poca instrucción, era un sabio. Mi madre era una sabia. Porque la visión que tuvieron para hacerme estudiar y que progresara a través del estudio, fue sorprendente.

C.O. – Además, ¡Qué maestros tuvo, verdad!

E. S.- Sí. Tuve profesores del más alto nivel. Luego fui a la Universidad. En la facultad de ingeniería fui ayudante de cátedra durante cuatro años en la materia Estabilidad, una de las más difíciles. Me recibí de ingeniero civil. Después me casé con Victoria Minisini, tuve cuatro hijos y se acabaron las ilusiones de profesorado y empecé a hacer chalecitos para sobrevivir. Cuando nos escapamos del Dock Sud por las inundaciones construimos con mi padre  la primera casa de Barrio Parque, que era mitad edificado a medias y mitad campo raso. En medio de ese campo raso edificamos sábados y domingos, con mi padre la casa. Yo aún era estudiante de ingeniería. La levantamos en familia. Sin agua y sin luz. A partir de allí empezó a crecer Barrio Parque  Puse el primer caño de agua. Les di agua a los vecinos seguí construyendo casitas humildes, porque los propietarios lo hacían con créditos hipotecarios. Los ricos no venían porque no había servicios. Cuando estuvo todo hecho entonces vinieron los que tenían plata. Fue construido por gente de trabajo que terminaba el asa y no le alcanzaba para hacer la vereda. Hice 400 chalets.

R.D.- ¿Cuál era la ilusión que lo movía?

E.S.- Inmediatamente se formó una Sociedad de Fomento para conseguir los servicios y mi padre fue a una reunión. Al domingo siguiente me dijo. “Tu deber es comenzar a trabajar allí porque debemos estar todos unidos para hacer progresar al barrio, y a pesar de que sos joven tenés que ir”. A partir de allí fui el primer socio y llegué a cumplir cuarenta años consecutivos de trabajo en esa Sociedad de Fomento de Barrio Parque de Bernal. Intervine en cuanta cosa se hizo en barrio parque: agua, luz, gas, teléfono, el club, la escuela, la comisaría, el jardín de infantes. Hasta que hace tres o cuatro años dije suficiente. Me tocaba el descanso. Todo lo hice con mucho espíritu de servicio porque debo decir algo íntimo, ya que hablan de la intimidad. A los cincuenta años todos dicen estoy en la mitad de la vida suponiendo que van a vivir cien y yo ya estaba triunfador, prestigio, una buena posición económica, los chicos ya educados y progresando; y me dije “ahora qué hago”. ¡Seguir sirviendo! Y a partir de ese momento de cualquier rincón que me llaman allí estoy para ayudar a la gente.

R.D.- Después de tantos años de trabajo y logros deben haber igual cosas que mejorar ¿Cuáles se le ocurren?

E.S.- Una necesidad vital por seguridad, no sólo por comodidad, es el paso bajo nivel. Imprescindible dado el volumen de tránsito que tenemos en la barrera de Lamadrid. El más intenso del todo el Partido. El municipio recientemente quiso justificar el cruce de Amoedo aduciendo el número de autos que pasan, pero sin comparar con el de Lamadrid. Yo hice el censo en persona. Me senté horas y días en el auto con mi lapicito y conté uno por uno los vehículos. Cuántos pasan a las 6 de la mañana a las 12 del mediodía, cuántos a las 6 de la tarde. Así hice la estadística de todas las barreras y la tengo graficada y documentada. Lamadrid es la que más cruce de autos tiene y la que padece más situaciones de peligro. Entonces era imprescindible hacer el paso de Plaza Suiza, sin afectar Barrio Parque. Me dijeron que ¡cómo yo que era el amante de ese barrio lo quería destruir con este paso! Todo lo contrario. Cuando se haga el bajo nivel, Barrio Parque no tiene más el tránsito que tiene hoy. ¡Qué contradicción! Y, sin embargo, no es así, porque orienté de tal forma la solución de las calles que los vehículos que hoy cruzan la zona no necesitarán más pasar por allí..

R.D.- ¿Cuál fue la respuesta de las autoridades?

E.S.- Nadie quiso analizar mi solución. No lo quieren discutir ni hacerlo público. Los invité a una conferencia que di en la Biblioteca Moreno, invitando especialmente a todos los funcionarios municipales desde el intendente para abajo, y no vino nadie. Les propuse que expongan sus planos a la población y que los justifiquen. Ni los justificaron ni los publicaron nunca. Yo logré conocerlos en forma subrepticia pues me los dio un funcionario y los copié.

C.O. – Sí, se caracterizan por no informar a la población debidamente de las cosas que hacen. Pero es bueno que sepan los oyentes cómo lo llama Caterina, “L´uomo sensa eta”, “el hombre sin edad”. Esto escribió ella en italiano, allá en Italia el año pasado, pero lo vamos a leer en castellano para que todos entendamos.
Dios le dio el don de la palabra 
y él ha difundido palabras de vida a muchísimas personas. 
Con la palabra él expone sus sentimientos. 
En él hay un gran fuego. 
En algunos momentos parece un volcán. 
Alegría y fuertes sentimientos se mezclan entre sí, 
llegando al corazón de cada uno de nosotros; 
nosotros que lo recibimos sentimos fuertes emociones 
que nos hacen reflexionar y permanecen marcadas para siempre 
en nuestros corazones.
                    Y este otro de Diana:
En Argentina él ha nacido,
pero friulano siempre será. 
De dos mundos embajador 
con la tricolor en el corazón. 
Sin edad lo han definido, 
pero la vida lo llenó de palabras y sentimientos. 
Así, él, con maestría, los transmite a tanta gente 
viejos y jóvenes; 
regalando a todos momentos emocionantes.
 Querido Elido, te saludamos, 
¡Hasta la vista! Con afecto te despedimos. 
En dos meses en Pordenone tu señal dejaste 
tanto como nuestro ángel dorado.
Diana y Caterina dos admiradoras de Élido Sciam. Le escribieron estos poemas allá en Italia.
R.D.- ¿Qué se siente al escuchar esto?

E.S.- Para mí es un momento emotivo profundo. Lo mismo que cuando me leyeron en la fiesta de despedida. Fui invitado de honor en Italia. Porque me premiaron con diploma y medalla por mis méritos que honraron la patria natal de mis padres. Fue una invitación oficial de la provincia de Pordenone que todos los años honra a descendientes de italianos en el extranjero. Ese año me tocó a mí. Y en la fiesta de despedida dije de hacer un brindis en el patio de la casa Y al brindis vinieron 130 personas, el gobernador, el intendente, el cura párroco, los intendentes de otros municipios. Había conquistado la simpatía de la gente. Y por micrófono me leyeron este poema. 
Pordenone está situada en la región Friuli, Venecia Julia, es una ciudad de 50.538 habitantes, capital de la provincia homónima.


¿Quién me definió el hombre sin edad? Un joven español de 28 años en un encuentro turístico en Dublín, capital de Irlanda. Visitaba una cervecería. Hablando con mi futura nuera de la arquitectura del edificio, se acercó un joven y en castellano nos dijo que nos había oído hablar de arquitectura y que él era estudiante de esa carrera. Le conté que yo también era arquitecto y que antes había sido maestro mayor de obras. Él también lo era. Y entramos en un terreno de confianza y simpatía. A los pocos minutos el joven me pide sacarnos una foto juntos. Yo le pregunto qué interés tenía de sacarse una foto con un viejo de 79. Y el muchacho me dice que yo le había resultado simpático, inteligente, con cara de bueno y que él me iba a dar una definición de mi persona, esa de “un hombre sin edad”. Conté la anécdota y de allí salieron estos poemas.

R.D.- Porque no hablamos del recorrido turístico que trazó el Sr. Scian.

E.S.- Barrio Parque es privilegiado por muchas circunstancias. Hay gente que viene a pasear haciendo mini turismo. Y no conocen los lugares claves y desorientados se los pierden. Entonces se me ocurrió este proyecto de turismo barrial. Si vienen de norte a sur paren próximos a la estación donde se hallan los dos pilares históricos que yo recuperé y los dejé en las condiciones actuales. Estuvieron a punto de ser demolidos porque estaban en ruinas. Hice poner la placa. [1] Es la entrada histórica.

Desde allí bajen por Deán Funes hasta Caseros donde está la planta de Aguas Argentinas, suban por la otra calle; vean en Independencia los chalets rodeados de jardines y así siguiendo un zigzagueo llegar al Club Bernal y todos los rincones destacados como la calle Patricios que como está un poco alejada poca gente se acerca a recorrerla y es la más hermosa del barrio, llena de jacarandás. Reconocer la iglesia de La Paz (Ascasubi 212), la plaza de La Paz. Como no vamos a ser privilegiados si en un país donde no se hacen plazas, Barrio Parque tiene cuatro, porque la plaza que está del otro lado en Espora era nuestra, pertenecía a nuestro barrio. Esa plaza estaba frente a la estación Bernal y la había cedido la hija de Félix Bernal en homenaje a su padre por eso lleva ese nombre. Pero luego por razones de circulación con Celulosa se la transfirió del otro lado y de este lado se loteó y se hicieron esos chalets que están frente a la estación. Dos de las más importantes: la del Maestro y la de La Paz, cedidas de acuerdo a las leyes por los herederos de Bernal, entregaron los lotes fiscales y una plaza por cada remate de loteo que realizaron. Según establecen las leyes. Y la plaza Suiza donada por un ingeniero suizo que tenía una casa quinta allí y se había propuesto hacer una plaza para los niños. Él no había tenido hijos. A su fallecimiento me tocó ser el ejecutor de la plaza.

R.D.- La iglesia de La Paz se hizo en 1964. ¿Cómo surgió la idea arquitectónica?

E.S.- No había muchos fondos y se debió hacerse económica. Así y todo salió bellísima. El obispado de Avellaneda crea la parroquia de La Paz, nombra a un párroco español. Le ceden esos lotes para hacer el templo y llaman a un joven estudiante de arquitectura que hizo un proyecto copiado de Clorindo Testa, el Banco de Londres. Había muy pocos fieles pues el barrio aún estaba en formación de modo que las colectas apenas alcanzaban para comprar 20 ladrillos. Pero el joven soñaba con concretar su sueño. Un muchacho meritorio, extraordinario, después lo llevé a trabajar conmigo por su gran capacidad. Pero el proyecto estaba fuera de las posibilidades económicas de la comunidad. Entonces qué hice: puse las paredes inclinadas par no gastar en fierros. Con las colectas de los domingos se compraron los ladrillos y voluntarios italianos los fines de semana levantaron las paredes. Las excavaciones las hicieron los soldados de la IMPA. Cuando llegamos a tres metros le pusimos la tapa. Ya estaba armada la iglesia. Por razones económicas y todo salió linda.
Plaza Suiza
La sencillez siempre da belleza. El interior se forró de madera. Tolstoi decía que el arte debe ser simple, profundamente emotivo, accesible y útil a la humanidad. La iglesia cumple con esos requisitos. El artista crea para goce del prójimo. Y otra circunstancia; el primer albañil que colocó ladrillos era un primo mío, y quieren creer que él es nacido en el pueblo de donde se enviaron las campanas, de Pordenone.

El inicio fue en 1984 en oportunidad que vino un italiano con una exposición que presentaba la evolución histórica y económica de la región del Friuli, muestra que se hizo en el Centro Cultural Recoleta durante 20 días, después de haber visitado todos los centros friulanos del mundo: París Nueva York, Río de Janeiro y llegaron a Buenos Aires. y se inauguró en 1990. El que la trae se aloja en Barrio Parque, en casa de un joven que cuando partió de su pueblo después de la guerra, en 1951, a los 22 años, le dijo al chofer del ómnibus que lo conducía al puerto, fíjese que en el campanario el reloj indica las doce menos diez, fue puesto por mí. “Por favor demore la partida diez minutos que quiero escuchar por última vez las campanas de esa torre. Allí comenzará esta mi nueva historia.” Y se vino a la Argentina con la esperanza de volver a escucharlas alguna vez. Esta visita vino 33 años después de la partida de aquel joven que ahora lo tenía de huésped. Con él fue que a misa de Nochebuena  y al visitante le llamó la atención que a las 12 de la noche no sonaran las campanas. El inmigrante le mostró que la iglesia no tenía campanario ni campanas y le pidió que si él podía y volvía a su pueblo natal le enviara una campana que él haría el campanario y así quedarían hermanados los dos pueblos. El friulano no mando una, envió tres con la colaboración de todo el pueblo. Yo hice el campanario y sin saberlo después me entero que el pueblo ese de la anécdota era el de mis padres.

R.D.- Yo me casé en esa iglesia sin campanas.

E.S.- ¡Vení que te caso otra vez! (risas)

C.O.- Élido Scian es un libro abierto, una persona, un personaje todo eso junto y nuestro. Es un hombre feliz. Que no es poco.

ES. Muchas gracias. Tengo bastante buen humor.

R.D.- ¿De las obras realizadas con cuál se queda si tiene que elegir una?

E.S.- Con la iglesia de Barrio Parque por su significación religiosa, pero también por el amor con que fue hecha. De ese templo dibujé hasta los bancos. Salvo las dos pantallas del altar que las hizo mi hijo porque yo no sabía que solución darle. Complementariamente hice la iglesia de los salesianos; Ntra. Sra.de la Guardia, y mi hijo hizo las torres. Afortunadamente siempre que hice una obra fui innovador, creador, siempre fue algo nuevo. Hice escuela de arquitectura sin ser arquitecto.

R.D.- De todo lo charlado ¿Hay anécdotas que no están en el libro “Historia de Barrio Parque Bernal, Ciudad Jardín”.

E.S.- Casi todas. Por eso tiene 400 páginas. Porque no escribí únicamente la historia sino también los complemento anecdóticos de cada una: Marconi transmitiendo de allí, el por qué de la Plaza Suiza, el invento de la birome en Las Heras y Lebenshon.

C.O.- Tenemos que decirle hasta la próxima con pesar pues nos agrada estar con gente joven como usted, positiva y feliz.

E.S.- Aprovecho a invitarlos a la fiesta de los 100 en la cancha de Quilmes. Porque acabo de cumplir 80, pero desde ahora, estoy invitando a todos a la fiesta que voy a hacer en la cancha de Quilmes cuando cumpla los 100. Agéndenlo.

 (publicado en www.periodicobernales.com)
HA FALLECIDO EL INGENIERO SCIAN 
El destacado vecino de Bernal y reconocido profesional, Elido Scian, ha fallecido en la tarde de hoy (17/07/2014) Sus restos son velados en Cochería Fiori (Av.San Martín 490 e/9 de Julio y 25 de Mayo. El legandario ingeniero que tanto luchó por el progreso de Bernal y fue figura señera en su trayectoria por la ingeniería civil y las obras públicas, tenía noventa años y se encontraba internado en un establecimiento geriátrico Su último gesto de grandeza y amor lo tuvo al internarse en el geriátrico, sin necesitarlo, para acompañar a su esposa. 

NUEVAS MANIFESTACIONES DE PESAR 
De manera acelerada corrió por todo el partido de Quilmes el fallecimiento de Élido Scian y todos los medio se hicieron eco de la noticia ni bien Norberto Gialombardo lo informó por “BernalES”… Su persona, aunque de edad avanzada, seguía proyectando sus ideas con entera lucidez, siempre en beneficio de Bernal y su Barrio Parque. Así lo difundía PERSPECTIVA SUR:
FALLECIÓ EL INGENIERO ELIDO SCIAN
A la edad de 90 años, el inquieto vecino de Bernal, don Élido Scian, falleció ayer en horas de la tarde, por una falla cardíaca. Este apasionado hacedor de obras e impulsor de proyectos para el desarrollo de la ciudad, dijo finalmente adiós.
Nacido en Dock Sud, Avellaneda, en 1924, se radicó en Bernal en 1948, lugar que convirtió en su hogar, su lugar en el mundo. Estudió ingeniería en la Universidad Nacional de la Plata, y es autor de numerosas obras públicas en todo el país, pero en el distrito fue el autor del bajovías peatonal de Don Bosco, el edificio de la Socie­dad Cristóforo Colombo, numerosos templos en la provincia de Buenos Aires, e impulsor del proyecto de Ciudad Jardín en Bernal. Fue vela­do en la Cochería Fiori, sita en la Av .San Martín 490 entre 9 de Julio y 25 de Mayo, frente a la estación de Bernal, y sus restos serán cremados en horas del mediodía de hoy. Más adelante se hará un servicio reli­gioso en la Parroquia Nuestra Señora de la Guardia.
Casado pon Victoria Minisini en 1951, tuvo cuatro hijos: Juan Carlos (1952), arqui­tecto, tres hijos; Alberto Néstor (1953), doctor en Química, investigador del CONICET, dos hi­jos; María Ester Elida (1957), profesora de arte, dos hijos (recientemente fallecida, casada con el educador y artista plástico Pedro Costa); y Gustavo José (1964), técnico electromecánico.
En la ciudad, Elido protagonizó encarnizadas peleas técnicas con otro gran vecino profe­sional de Bernal, Cayetano Lavalle, por ée bajovías de Bernal, y la conveniencia de hacer­lo por la calle Espora o sobre la plaza Suiza. La intervención de ambos en el debate público, son de antología, y revelan la profunda pasión de éstos vecinos por el desarrollo de su ciudad. Los que hacemos PERSPECTIVA SUR saludamos a la familia Scian y compartimos el dolor de la pérdida.

NOTAS

[1] Estos pilares sostenían los portones de reja  que eran acceso a la chacra de don Félix Bernal.

martes, 24 de junio de 2014

ALDO SEVERI, DICIEMBRE 2003



"Cuando menos te lo esperás
el pasado viene a renovarte el presente
y no se sabe donde te puede llevar...
será mejor que sea donde quieras ir." A.S.
RICARDO DEBELLUH. El invitado es el maestro Aldo Severi, grabador, ilustrador, muralista, vitralista, artista plástico, docente señero y vecino de La Colonia.
CRISTINA OLLER.- Don Aldo Severi, a quien vamos a retratar hoy en la ciudad, nos dice que su tema preferido es “Yuyo Verde” de Federico y Homero Espósito.
ALDO SEVERI .- ...por Floreal Ruiz y la orquesta de Aníbal Troilo.[1]
R. D..- ¿Con qué música se identifica, maestro?
A. S.- ¡Con el tango! Yo soy de La Colonia desde los 11 años. Fue lo primero que conocí cuando vinimos a vivir a Quilmes. Hice el 6° grado en la escuela 17. Daniel Binelli vivía enfrente. En la calle Carlos Pellegrini, la Curva de Lemos, donde daba la vuelta el tranvía que venía de la Capital, iba hacia la estación y al Hospital. Era uno de los pocos tranvías que entraba en una ciudad del Gran Buenos Aires. A pocas cuadras, ya en aquel entonces, estaba el Sportivo
Casa de Aldo en La Colonia
Alsina, donde vino Troilo y todas las orquestas típicas más exitosas de aquellos años. Por eso mi pasión por el tango. No porque fuera milonguero. Yo escuchaba los tangos en la radio y tocaba el piano en la mesa. Mi hermano que es más chico que yo, estaba en otra.
Empecé a gustar del tango por la radio, se me empezó a hacer una pasión. Y cuando iba al Club, al Alsina, me colocaba junto al escenario y sabía antes que nadie quién entraba, reconocía los solos, los compases que correspondían a cada uno, al cantor... Esa ceremonia para mí, para ese niño, tenía un atractivo de  fascinación.
Somos una consecuencia de lo que hemos vivido, sobre todo en la infancia. Por eso pinto lo que he vivido. Es una fórmula que no me puede traicionar. No pinto intelectualmente. Porque soy un pintor de vocaciones y de motivaciones que me calientan para que me pueda  poner en marcha. Yo no podría ser un pintor abstracto. Si no hubiera sido pintor sería pianista que es mi otra vocación.
Pero volviendo a la infancia, vivíamos enfrente del Dr. Rodolfo Binelli. Un gran médico pediatra, amigos aún, desde aquel entonces. Junto a la casa de este vivían sus abuelos y al lado Danielito. Ubiquémonos: Carlos Pellegrini, entre Andrés Baranda y Bernardo de Irigoyen, la cuadra larga; con mi familia vivíamos junto a “HZ”, hoy “La Genovesa”.
Equipo Los Indianos, Aldo en el centro, a su derecha José Jové
Ellos eran, mejor dicho, son primos hermanos. Rodolfo es un año mayor que yo (es más vivo que el ratón Mickey) Daniel era un pibe silencioso,  introvertido. A Daniel lo conozco desde que nació.
Con Rodolfo nos entreteníamos con juegos inventados por mí. Recortaba figuras de “El Gráfico” que tiene que ver con las imágenes que hoy hago - mis temas son muy singulares, el fútbol, el tango – de Boca o de River, para hacer el juego más verosímil porque esos jugadores tenían nombre y apellido y tenían alma. La cancha era la mesa. Eran once contra once. Y jugábamos con un sentido planal, como es el cubismo. Sin querer estaba haciendo cubismo porque el espacio era virtual, era la mesa, un plano. ¡Una creación! El arco estaba horizontal a la mesa, no vertical.
Mi amigo Rodolfo me decía: “¡Che, sos ingenioso, tenés que patentar el juego!. También podía jugar solo con ambas manos. La pelota era un circulito de cartón que pasábamos de uno a otro y cuando en un desplazamiento entraba al arco lanzábamos gritos entusiastas como si estuviéramos en la cancha o en el potrero. Ya ven que desde chico manifesté cierta singularidad.
Fijate que cuando hice mis primeras obras de tango nadie consideraba ese tema, porque el tango no era vendible y, además, no se lo consideraba artístico. El fútbol menos. Hoy muchas de esas temáticas están de onda. Eso revela mi actitud honesta, auténtica. Eso es lo que hace a uno destacarse, porque sin querer es distinto a los demás. Eso es extraordinario. Siempre tuve una actitud absolutamente particular.
Estas son cosas muy íntimas muy personales que nunca me atreví a decirlas. Como todo pintor, músico artista cuando es niño, que
generalmente son muy introvertidos y se extravierten cuando crean sus juegos, no con los demás, yo también era apocado. Recién salí a la calle cuando tenía 12 años, a poco de llegar a Quilmes. Delante de papá me daba vergüenza jugar a esto, no así frente a mamá que era mi cómplice. Ella era una mujer hipersensible. Papá, sin embargo, fue el gran hombre que me permitió seguir esta difícil carrera del arte.
Pero volviendo a Danielito, un pibe blanquito, no tomaba sol, inmaculado, no jugaba con nosotros al fútbol en la calle. Ahora es un hombre de la noche, de la mañana y de la tarde. En cambio yo, luego, me fui haciendo un pibe dispuesto, salía a jugar con otros pibes del barrio. Pero esto recién en Quilmes porque donde vivíamos antes hacía una vida solitaria. Era un chico de casa. Mis padres nos cuidaban demasiado.
Concluyo. Un día cruzando la calle Pellegrini hacia los Binelli rumbo a un mandado, escucho un bandoneón. Me asombré porque ya en esa época no se pasaban más en la radio, tangos de De Caro, de Mafia, de Laurens. Ni uno. Yo los tenía en la cabeza pues los escuchaba en los discos 78. Tenía las referencias de papá, las fotos de De Caro dedicadas a él pues habían sido amigos. Y allí vengo yo a escuchar el sonido de un bandoneón que salía de la casa de Daniel, me acerco al padre que tenía un taller de hierro forjado en el frente y le pregunto si eran
discos; él me dice “no, es Danielito que toca”. Yo creía que me tomaba el pelo. Pero el hombre que vio mi incredulidad me hizo pasar y allí estaba él, chiquitín, tocando el bandoneón e interpretando esos tangos complejísimos que no tocaba nadie.
Sintetizando, el pibe gana un concurso por televisión y lo escucha Piazzola y dice: “De dónde salió ese fenómeno, quiero conocerlo”. Y ¿Quién lo acompañó a Daniel? ¡Yo! ¡Tocó adelante de Piazzola! Para Daniel que tenía bastante menos de 20 era una cosa feroz. Yo tenía 24 años y daba clases en el Moreno. Termina de tocar y Piazzola le acaricia la cara maravillado, y le dice “pibe no le pidas más que no te va a dar más”. Recuerdo que estaba el periodista de fútbol Pepe Peña presente y se había emocionado. Los músicos ya se habían ido y yo estaba allí en ese cuadro. Esto es historia pura. 

CON FONDO DE DANIEL BINELLI, CRISTINA DICE:

Aldo, maestro de los ojos encielados
del cielo aquel que emborrachó las madrugadas
los metafísicos tangazos tienen hados
que prestan voz a tu pintura delicada.

Se trepa al lienzo y va a tu mano enamorada
un grave almácigo de ayeres ordenados
con ritmo astral de azul y sangre entremezclados
que da a tu estilo el ser del mimo y la trompada.

Goza un temblor renacentista la emoción
del cafetín perspectivado en catedral
con los vitraux como soñados por Gardel,
porque en la tela con olor a bandoneón
sale a danzar la mona lisa de arrabal
que atravesó su corazón con tu pincel.


SE ESCUCHÓ “NIEBLAS DEL RIACHUELO” EN UNA VERSIÓN DE DANIEL BINELLI Y MARIO ISAAC;  ACOMPAÑANDO “ELEGÍA PARA SEVERI” POEMA DE HORACIO FERRER ESCRITO EN EL INVIERNO DE 1995 PARA ALDO: (“y nos queríamos tanto”) ACOTA AL MARGEN EL POETA.

A. S.  Éramos amigos. Porque lamentablemente los artistas a veces nos des-amigamos aunque después nos amigamos. Pero en aquel entonces teníamos una hermosa relación de artistas.
Palacios - Severi - Bertana
R.D. ¿Cómo llegó a la pintura, maestro?
A.S.- Aldo. Decime Aldo. Todos me conocen por Aldo. Cuando terminé la primaria en la Escuela 17, aquí a la vuelta, mi madre le preguntó a la maestra qué carrera podía comenzar. Y la maestra sin dudarlo dijo: “Aldo es artista, señora, tiene que enviarlo a la escuela de Bellas Artes”. Yo dibujaba los pizarrones para ornamentación de los actos patrios. Y, además, dibujaba a todos mis compañeros. Mi madre hizo las averiguaciones y mi padre aunque prefería que fuera tornero, no se opuso. ¡A mí resultaba algo tan extraño eso de ser tornero! Pero el viejo estaba influido por la época, allá por el 40, en que era de rigor seguir en el Comercial de Bottaro o en Artes y Oficios, el Industrial, o abogacía como el Dr. Amor, o medicina como Rodolfo Binelli. Y cuando decía lo que iba a seguir los pibes, mis compañeros, y amigos del barrio no entendía qué era eso de las bellas artes.
Siempre estaba del otro lado de las cosas. Así fue mi vida. Fui un chico extraño, particular. Viéndome en perspectivo advierto que mis gustos tuvieron una inclinación a lo sentimental, lo romántico, lo espiritual; lo cual no quitaba que jugara en la calle, a la pelota en los potrero como cualquiera entonces. Siempre tuve el respeto de todos y el dibujo me permitió sobresalir hasta en la colimba, de la cual no me salvé y me honra haberla hecho en la Escuela de Artillería Antiaérea de Mar del Plata, que me dio la oportunidad de conocer esa ciudad. Mi única preocupación era qué tipo de muchachos encontraría. Otros pagaron para salvarse. Yo fui el único de la familia que la hizo.
A Rodolfo Binelli le tocó marina. Para mí fue una cosa
Beatriz Pugliesi y Aldo
encantadora. Recuerdo que yendo hacia la Batería que estaba en Camet, frente al mar, desde los camiones que nos transportaban, vi por primera vez el mar. Y como yo la mayoría de mis compañeros. Y pensar que creía que las playas de Quilmes eran lo más grande que había en el mundo y me preguntaba para qué quiere la gente ir a Mar del Plata. El verde azulado, el olor salobre que traía la brisa me maravilló. Fue una experiencia única.
En esa Escuela de Artillería se enseñaba tácticas de tiro y había oficiales ingenieros y en el mismo grupo mío hubo muchachos que luego fueron ingenieros, arquitectos, médicos, dentistas, entonces ese ambiente me resulto sumamente positivo. Por supuesto que nosotros teníamos un trato especial por ser estudiantes; éramos aspirantes a tenientes de reserva y yo entré en esa privilegio gracias
al dibujo y la pintura. Tuve licencias especiales gracias a un mural que hice en una oportunidad. El dibujo, la pintura fueron y son carnet de pase a muchas oportunidades que se me abren en la vida. Incluso hoy me invitan a un programa como el de ustedes gracias al dibujo. Les digo más, de ese grupo salió un ministro de transporte, por dos veces, una con Frondizi y otra con Allende, el Ingeniero Suviri. Para él yo era el mejor pintor del mundo.
C.O.- ¿¡Qué tal si escuchamos “Quejas de bandoneón”!?
A.S. - ¡Estupendo! Yo digo quién lo interpreta, ¿Sí?
............................................................................................................
A.S.- ¡Pugliese, Osvaldo Pugliese!
C. O.- Efectivamente, el maestro Severi acertó. De Juan de Dios Filiberto, con Osvaldo Pugliese y su orquesta.
Aldo, sus padres, familia y amigos en La Colonia.
A.S.- Acudo a mis recuerdos y a mí querida Colonia. Porque a esto se llama La Colonia. Tenía amigos que eran “del otro lado”. Sí porque le llamábamos “los del otro lado”. Pensaba qué misterio había del otro lado. Había muchachos que tenían una posición social más desahogada, mientras que en La Colonia, en general, había familias más humildes. Yo decía algún día conquistaría “el otro lado”  incluso las chicas de “el otro lado” y ahora vivo allá. Pero es lindo volver a La Colonia. Como dice Troilo, “cuando me fui ¡No me fui nunca!”
R.D.- En cuanto al arte y la pintura se refiere ¿Quiénes fueron sus referentes?
A.S.- Estuve más de un año en Italia, invitado por ese país, eso me marcó definitivamente. Mis referentes son escuchar mi propia vos desde que tengo uso de razón. Acudir a los temas que me tocaron profundamente, la Boca. Porque yo nacía en la Boca. Porque la Boca era una Babel de idiomas, de razas, de talentos, de diversidad. La Argentina es eso, pero yo lo conocí en la Boca, en chiquito.
La casa de mis abuelos de madera y chapa, con una pobreza digna. Donde la limpieza se olía en las maderas de los pisos y las escaleras. Y las plantas en macetas y los canteros de vegetales comestibles... eso es producto de una Cultura. Pedir es más fácil.
La tierra en la Argentina es grande, pero como decía mi suegra está muy baja. En Italia, en cambio, lo primero es el trabajo. La década del 40 estuvo marcada por un hito extraordinario, una fecha histórica que a algunos les puede hacer cosquillas; ahí vi la división entre dos Argentinas, la que por primera vez salió a la calle y mostró garra. No con los puños cerrados como los dibujos de Carpani, que fue mi amigo, eso de los puños cerrados es otra historia.
Fue el 17 de octubre, en que surgió un hombre que agitó banderas que nunca había agitado nadie históricamente. Yo desperté socialmente allí. Si después no se llegó a conformarse como idealmente pudo haber sido es otra historia. Sé que hay gente que no capta eso y piensa todo lo contrario de lo que yo pienso. Con eso significo que esa década fue tan rica que pudo aparecer ese hombre y esa mujer, el tango, el fútbol con la máquina de River (aunque yo soy de Boca)  El que vivió la década del 40 está marcado definitivamente. Es una generación que se está yendo ¡Nos estamos yendo! ¡Pero tan chato fue lo demás, tanto! A pesar del rock and roll, perdoname...
C.O.- Quisiera que nos hable de la muestra que está en la sala Emilio Petorutti, en La Plata, que ya se clausura
A.S.- Mañana. Pero tengo que hablar de lo que menos hablé antes que termine. Vieron que lo que menos me interesó es hablar de mi pintura, porque la pintura hay que verla y sentirla como a la música. Dicen que donde mueren las palabras nace la música. Y Matisse dice algo muy cierto: “Si eres pintor córtate la lengua” El pintor tiene que ser mudo. Sin embargo, se pretende explicar la obra. En la pintura hay mucha sanata. Cualquiera es un pintor como dice Dicepolín “Cualquiera es un señor...” Y no cualquiera es un señor, como no cualquiera es un pintor. Yo tengo una posición muy bien tomada, no soy neutral. Soy un francotirador. Mi posición es muy bien marcada en lo social e intelectualmente. La pintura es como la música para mí; hago un paralelo entre las dos. Lo que menos necesito es de los seudo intelectuales que no hacen nada, que perturban a la pobre gente que quiere entender algo y sale espantada porque hablan en difícil; porque sino no son intelectuales y creo que es todo lo contrario, como la pintura, como el tango como la música toda está inspirada por los grandes en lo popular, después la gran orquestación, el gran vuelo, el talento, el genio pone lo demás, pero si no está conectado con el prójimo no vale de nada. Yo pinto para mi par, para ustedes, para usted señora que es tan linda (señalando a Cristina Oller)
C.O.- El que no pueda concurrir a la muestra que se expone en el Centro Teatral Argentino en La Plata visite el 28 de noviembre el Círculo Médico.
R.O.- A las 20 hs. en la inauguración de la exposición anual de los alumnos del taller del profesor Aldo Severi, con la proyección de un video de Daniel Tonelli basada en esta muestra que se titula “Dos expresiones,  una identidad”. Fue un placer contar con su palabra y muchas gracias, maestro.
A.S. Les agradezco mucho fueron muy amables. Pude expresarme con todo el sentimiento porque yo soy así, como dice el tango:  Si soy así qué voy a hacer...”
Chalo Agnelli

[1] Aldo Severi falleció el 24 de junio de 2005.-
VER en EL QUILMERO:  
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/07/aldo-severi-sus-obras-en-la-calle-mitre.html
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/08/aldo-severi-y-su-arte-video-de-prof.html
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2013/12/aldo-severi-ricci-vecinos-y-ariel_22.html
http://elquilmero.blogspot.com.ar/2014/01/aldo-severi-mas-sobre-su-vida-y-su-obra.html
http://archivo104.blogspot.com.ar/2011/02/aldo-severi-profesor-y-artista-plastico.html
 http://murocultural.com.ar/beatrizpugliesi/fotos01.html