"De los monstruos de la guerra" (ensamble talla en madera, chapa batida y policromada 30x60x40)
RICARDO DEBELJUH.- Hoy tenemos un invitado sinónimo de arte.
CRISTINA OLLER.- Un hombre que
talla. Talla y esculpe, Oscar
Staffora. Osqui. Multipremiado. Un crédito
quilmeño. Una de las figuras de las importantes de estos “Retratos en la
ciudad”. Vecino Ilustre.
OSCAR STAFFORA.- Cuando
se refieren a esto último hago la salvedad que soy el único Vecino Ilustre que
no cobra la pensión, porque cuando me designaron, acepté y me llenó de orgullo
el título, pero con la salvedad de que no era ético trabajar como docente en la
Escuela de Bellas Artes y como funcionario en el Museo de Artes Visuales y a su
vez cobrar una pensión municipal. Por supuesto que el día que me jubile la
cobraré, pero en tanto y en cuanto siga trabajando como empleado municipal no
la cobro. Los demás con todo derecho la cobran. Eso es un
reconocimiento al trabajo. Lo dije cuando me lo dieron, y no por mí sino por
otros, que es bueno que los funcionarios y políticos se acuerden de la gente
que trabaja cuando aún están en el tiempo de producción. Alguien lo
malinterpretó y entendió que yo pretendía que había que olvidar a la gente
mayor, por el contrario, hay que recordar el esfuerzo, el trabajo y la vocación
de servicio de los mayores, pero también hay que tener en cuenta a la gente
cuando aún tienen posibilidades y capacidad para devolverle a la comunidad un
poco de cuanto recibe de ella. Conozco casos de creadores que han recibido
reconocimientos cuando ya no podían reintegrarle a la sociedad lo que la
sociedad les brindó. No estoy de acuerdo con los reconocimientos póstumos o con
esos homenajes a los 90 años cuando ya la persona no tiene oportunidad de
disfrutarlo. Ese es el criterio.
"La amante del vigía" (Ensamble. Talla en madera, chapa batida y policromada 348x280x110cm)
C.O.- Adhiero
plenamente.
R.D.- Me sumo. Hace muy
poco tiempo ganaste un premio internacional. Contanos la experiencia.
O.S.- A mí me llena de
alegría, de orgullo y satisfacción obtener un premio como este. Es importante
para mí, es importante para Quilmes, es importante para el País. Pero yo creo
que lo importante no pasa por el premio sino por la imagen que uno deja como
argentino. Julio Lacarra decía vez pasada que en Colombia no se conoce la
música argentina. En el mundo no se conoce lo que hacen los argentinos y
desgraciadamente muchos de los co-nacionales que tienen la posibilidades de
salir al exterior no son los que dejan la mejor imagen. Cuando la Cancillería
me hizo la carta de recomendación, el aval para presentarse en cualquier parte
como representante de la Cultura Argentina, lo sentí como un compromiso muy
grande. Sin embargo, la imagen que damos es de soberbios, prepotentes, altaneros.
En más de una ocasión me sucedió llegar a un país extranjero y me expresaban
asombro por mi condición de argentino; manifiestan que la imagen que ellos
tenían de los argentinos era distinta. En este concurso que
participé se inscribieron más de 180 escultores. Seleccionaron 25. De América
éramos dos, un estadounidense y yo. A un grupo nos nombraron, por decir de
alguna manera, como una especie de cabeza de serie. Qué significó esto, que nos
asignaron los mejores lugares y los troncos más grandes que daban mayores
posibilidades de trabajo. Esta prerrogativa la determinó que hace dos años
demostramos trabajar con seriedad, con responsabilidad y amor por lo que
hacíamos. Fue lo que nos permitió ser invitados nuevamente. Esto es lo que
intento hacer. No sólo dejar una imagen de la Argentina y de Quilmes, sino
dejar puertas abiertas. Cuando me dieron la
oportunidad de volver al próximo año les dije que no, pues ya había obtenido el
primer premio y debía dejar lugar a otros. Por los menos, por tres o cuatro
años no vuelvo. Hay muchos otros eventos similares para participar. Me dijeron
que la mía era una actitud honesta y ecuánime. Y no es por honestidad, no es la
actitud lógica, es el proceder que dicta la ética. Hay un alemán que durante
los quince años que se realiza este evento participó de todos. A mí me parece
una muestra de egoísmo y de soberbia.
C.O.- Y no de
asistencia perfecta. Hay que ir abriendo puertas a los que vienen detrás.
O.S.- Te hacía mención,
durante la tanda, de las cinco muestras que van a inaugurar en el curso de este
mes alumnos míos del profesorado superior de la Escuela de Bellas Artes en
cinco lugares distintos. A mí me llena de orgullo y alegría. El viernes se
inaugura en la escuela otra muestra de siete alumnos nuestros que fueron
premiados en la bienal de escultura y dibujo de Avellaneda para estudiantes de
Bellas Artes. Esto sirve para demostrar que Quilmes no se agota en la
Cervecería ni en la cancha de Quilmes, con la salvedad que soy hincha
cervecero, tomador de cerveza y amo Quilmes, pero más allá de esto, hay una
cantidad de actividades que no se difunden o no tienen la trascendencia que
deberían tener.
R.D.- Es algo muy bueno
lo que decís, para los que nos escuchan, sobre todo si tienen puestos
ejecutivos. La cultura es un tema clásico, es el pilar de una Nación.
C.O.- Y en nuestro caso
es un pilar carcomido, que no se sostiene bien.
"Máquina para construir utopías" (Ensamble. Talla en madera chapa batida y policroamda 350x200x120cm)
O.S. - Yo nunca pierdo las esperanzas que se
produzcan cambios. Un amigo me objetó un día:
“vos querés quedar bien con dios y con el diablo” y no es así.
Afortunadamente tengo amigos y enemigos. Yo cada vez que asume un gobierno
nuevo tengo la esperanza, la ilusión de que las cosas mejoren. Lamentablemente
fui funcionario del gobierno que ahora se retira y con el equipo que integraba
tuvimos que renunciar en pleno. A Marcelo Marcolín le pidieron la renuncia. Lo
mismo a Norberto Díaz, penosamente fallecido, un amigo y muy querido aunque con
diferencias ideológicas porque él era radical y yo milité siempre en la
izquierda; y con Pedro Costa que también era dirigente radical, muy serio y muy
honesto, intentamos integrar un equipo y trabajar. No nos lo permitieron
tuvimos que renunciar. Yo, particularmente, aún hoy, a un año y medio de haber
presentado la renuncia - en la cual planteé en forma clara que lo hacía porque
no contaba con los medios económicos ni con el apoyo político para concretar el
proyecto - no recibí respuesta.
Anhelo que la nueva
gestión pueda hacer lo que a nosotros no nos dejaron. Yo estoy a disposición de
Quilmes para colaborar “desde afuera y ad honoren”, hago la salvedad, en
todo aquello para lo que me requieran. Hace poco nos convocaron, como vecinos
ilustres, para crear la bandera o el estandarte del partido de Quilmes y el
maestro Manuel Oliveira y yo objetamos que en la situación en que se halla la
cultura, la situación de los comedores escolares, la realidad quilmeña en su totalidad: baches,
iluminación, seguridad, salud pública, etcétera, etcétera, etcétera, resulta
superfluo ocuparse de una bandera frente a tantas prioridades. De todos modos
nos pusimos a disposición de la administración para colaborar en otras cosas.
Luego el proyecto se cayó. ¡Hay cosas más importante!
C.O.- Por ejemplo la
Escuela “Carlos Morel”.
O.S.- Exactamente, el
Museo de Artes Visuales con un patrimonio que se está deteriorando día a día y
no hay quién lo restaure. Tiene más de 300 obras de las cuales hicimos un
estado de situación encontrando que hay de 40 á 50 a punto de perderse por su
mal estado. En el Museo del Carruaje hay un pabellón nuevo donde llueve tanto
adentro como afuera. Otro tanto pasa con el Museo Alte. Brown. El único que más
o menos tiene un funcionamiento saludable es el Museo Fotográfico, el más
pequeño, donde su director, Fernando San Martín cuenta con el apoyo del
intendente del edificio municipal que es su padre y de muchos particulares. Eso
le permite contar con medios para desenvolverse con cierta holgura a lo que se
suma su idoneidad y capacidad. Pero la situación de los otros museos es
terrible. Se perdieron varios Talleres Barriales por reducción del presupuesto.
Espero que la nueva gestión cambie esto.
Monumento a los desaparecidos en Berisso y Ensenada. Obra colectiva
C.O.- En qué material
te gusta más trabajar: metal, piedra, madera, hielo, nieve...
O.S.- Últimamente prefiero la madera y el hierro.
Para mí la madera es femenina, te seduce, es como la mujer. Uno se cree que la
maneja, que la puede dominar pero no es así, te termina dominando y manejando a
vos. Es como el famoso sí mi amor, sí querida. Con la madera
sucede lo mismo. A la madera la única forma de manejarla es seduciéndola. El
hierro es un material que también permite cierta soltura y desenvolvimiento con
otras respuestas. Lo que me entusiasma es trabajar la ensambladura, madera,
hierro y un tercer elemento, el color; policromar la obra, darle otro tipo de
dramatismo utilizando como recurso plástico el color. En cuanto a la imagen,
estoy intentando una vuelta muy primaria de figuración. Estoy haciendo
animales, monstruos. La obra es una excusa para decir cosas. Lo importante no
es el material ni la forma, sino la idea. Yo estoy tratando de construir un
mundo mejor desde mi lugar, desde mi posición desde mi trabajo sueño y pretendo
un mundo mejor para mis hijos y para los contemporáneos de mis hijos. Nosotros
somos personajes del siglo XX. Ellos van a construir el siglo XXI. Entonces
quiero un país con mayor equidad, con igualdad de oportunidades, más solidario,
donde todos los jóvenes argentinos tengan las mismas oportunidades. Desde mi
lugar. En este momento estoy
trabajando una serie de imágenes sobre la guerra. Me conmocionó mucho esto de
la invasión imperialista a Irak. Más allá de la opinión que pudiera tener sobre
Saddan que en este momento pasa a un segundo plano. La masacre de Afganistán,
la masacre de Irak que continúa, el genocidio que está cometiendo el gobierno autoritario
de Israel con el pueblo palestino y muchos otros espantos similares no difieren
demasiado de lo que fue el espanto de Vietnam o lo que fue el genocidio nazi.
La guerra en cualquiera de sus manifestaciones es terrible. André Bretón contaba
que tenía un paciente que en sus alucinaciones decía que la guerra era una gran
fantasía, que era un invento; que los soldados eran actores y los heridos y los
muertos maniquíes. Y cuando terminaba la batalla los soldados volvían a sus
casas a vivir con sus familias, retiraban los muñecos y el campo de batalla se
llenaba de flores nuevamente. Sería maravilloso que pudiera ser así. Que la
guerra no existiera y que las balas se convirtieran en flores.
Los monstruos de la guera - Díptico.
R.D.- Pensaba mientras
hablabas que necesitaríamos un país más culto.
O.S.- Pero para ello se
necesita un país más justo. Yo que trabajo en docencia en primaria y en
secundaria – y lo vivo todos los días - no puedo pretender que un pibe se ponga
a trabajar en lengua, matemática, plástica o música con la panza vacía. Chicos
que sólo toman un mate cocido, un caldo chirle o como el caso de una
adolescente en el que al padre que hacía una changa en un frigorífico le dieron
chinchulines y ella era lo único que había comido la noche anterior ¡Hervidos!
Y estaba con un ataque de hígado siniestro. Y te hablo de la escuela N° 1 de
Quilmes, en la calle Rivadavia entre Sarmiento y Mitre. Y pasa con chicos de la
Ribera. Sin útiles, sin calzado ni ropa
y con hambre...
Mi mujer que es
socióloga está haciendo un relevamiento en la Capital para el Instituto de
Estadísticas del porcentaje de vacunación en los distintos barrios y en lugares
como Palermo, Barrio Norte la prevención es del 100 %, en cambio en Lugano Uno
y Dos la prevención baja al 15 %. ¿Eso es igualdad de oportunidad? No, no lo
es.
R.D. – Exactamente una
cultura de la justicia y la equidad. Contá la anécdota de Galeano que conocemos
de otras ocasiones.
O.M.- Cuando hice la muestra “Memorias sobre el
fuego” - les dije que trabajaba temáticamente - relacionada con el libro de
Eduardo Galeano, por intermedio de Miguel Ángel Morelli hice vínculo con la
editorial y me contactaron con él en un hotel de la Capital. Nos citamos en la
Feria del Libro, donde iba a dar una
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| "Serie de los amantes" |
conferencia. Yo era un ilustre
desconocido. Estaban todos los medios de prensa nacionales, radios y
televisoras. Él interrumpió el bombardeo de preguntas y les dijo, perdonen,
pero tengo una entrevista ya acordada con el señor Staffora y voy a charlar con
él primero. Miró la carpeta, le interesó el trabajo y por supuesto que cuando
pasaron los 15 minutos me dijo “bueno ahora tengo que cumplir con mi
trabajo”. Pero tuvo la honestidad, la grandeza, la simpleza de respetar mi
tiempo y darme el espacio que me había prometido. Esto es una manera de mostrar
que cuando una persona es grande y noble tiene este tipo de conductas. Y luego
me hizo llegar a través de su suegra que es argentina una nota elogiosa para
publicar en el catálogo y me mandó pedir disculpas - él a mí, algo muy cómico –
porque no podía estar presente en la inauguración de la muestra porque tenía
que presentarse como presidente del jurado en el Festival de Cine de San
Sebastián. Cosa que me causó mucha gracia porque yo estaba más que agradecido y
emocionado con el simple hecho que se hubiera tomado el trabajo de escribirme
la nota y enviármela.
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| "El monstruo regresa" |
R.D.- Es muy bueno
remarcar estos gestos de tipos grandes.
O.S.- Creo que sí
porque son conductas que corresponden a todos. Que todos tendríamos que tener.
De la frustrada gestión en el área de cultura en el último gobierno municipal,
una de las satisfacciones que tengo es que me encuentro con gente del área, el
personal de los museos, pues aún me desempeño en el ámbito como profesor en la
Carlos Morel, y me manifiestan lo bueno que era trabajar conmigo, por lo menos
había un proyecto e intentamos hacer cosas, lástima que no lo dejaron seguir.
Acá hay gente que cuando se sube al caballo se cree que puede llevarse al mundo
por delante y no saben que el día que se les rompe un estribo se pegan un
porrazo terrible. Creo que uno tiene que tener la humildad de trabajar de la
misma manera y con el mismo espíritu cuando está en un cargo de responsabilidad
como cuando está en el llano.
C.O.- ¿Dónde podemos
apreciar tu obra?
O:S:- En el Parque de
la Ciudad hay dos: una que es un Homenaje a los Detenidos, Desaparecidos y
Asesinados en la época de la dictadura, esa fue por concurso; y otra detrás,
que es un Homenaje a Bertol Brech. Además, estoy exponiendo en la UTN de Lugano
y en la quinta Trabuco de Vicente López con un grupo que se llama UDE –
Unión de Escultores – con quienes compartimos espacios.
R.D.- Muchísimas
gracias.
O.S.- El agradecido soy yo por darme la posibilidad de comunicarme con
la gente de Quilmes. Yo soy quilmeño, me reivindico quilmeño, más en este
momento que estamos haciendo tan buena campaña en la Cultura (risas).
Trabajando en el monumento a los Desaparecidos en Berrisso y Ensenada.
Reportaje Cristina Oller y Ricardo Debeljuh
Compaginación y desgrabación Chalo Agnelli