lunes, 2 de marzo de 2015

EDUARDO ROUILLET - PERIODISTA - JUNIO 2003

CRISTINA OLLER.- ¿Cómo fueron tus comienzos? 
EDUARDO ROUILLET.- Después de estudiar antropología durante unos cuantos años se me abrió la posibilidad de trabajar en el diario El Sol, sin cobrar un mango durante dos años. Haciendo lo que todo el mundo: empezar armando carpetas, enviando una especie de prontuario periodístico, con el que un día entrás a tocar timbres y a alguna relación, lo que nunca funciona. De viaje por Bariloche, en el hotel donde me alojaba en pleno Centro Cívico se encontraba la sede del diario Río Negro y dejé un material. Todavía no había regresado y ya tenía en casa una carta pidiéndome material original. Entonces mandé mi primera nota a Hermenegildo Sabat, empezando así, flojamente, como para endulzarlos. Desde ese año 84, desde esa primera nota, seguí trabajando hasta hoy día. Mi trabajo es fundamental para mi vida. 
C.O.-  ¡Imprescindible...! 
E. R.- Sí por muchas razones. Porque me conecta con la gente. Cada una de esas notas es un desafío ético e intelectual. Me proponen entrevistar a determinada persona y es un descubrimiento, un placer hacerlo. 
C.O.- ¿Las elecciones son tuyas? 
E.R.- Generalmente sí. No es un simple diario del interior, sino el de mayor tirada que tiene Argentina en una provincia, sacando Capital Federal. Se priorizan  personajes que viajan desde Buenos Aires a visitar Roca, Neuquen, Cipoletti, Bariloche, Viedma, entre otras ciudades patagónicas. Y eso coincide con mi gusto porque me doy a conocer. No me convocan en números estrictamente comerciales, porque no estoy interesado en esa línea. Así es como entra mi gusto personal. 
RICARDO DEBELJUH.- Lo contás todo muy sencillo, muy fácil. ¿Te costó mucho ir evolucionando desde tus comienzos hasta la actualidad? 
E. R.- Escuché mucho a los habitantes de esos lugares. Las veces que viajé me encontré con gente que cuando conoció quien era me decía: “¡Ah usted fulano de tal, yo lo leo, guardo recortes con artículos suyos!”. Es sorprendente. Uno no le conoce la cara a los miles de lectores diarios que se encuentran con mis textos. Descubrí, por ejemplo, hace muy poquito, a Claudio Basso, ganador de Operación Triunfo. Es de Cipoletti. Fue tapa del diario el día posterior a ser elegido, un lunes, con el título de “Ganó Claudio”. Como si se anunciara que ganó Kirschner u otro la presidencia de la Nación. Con la misma envergadura de título. Y en páginas centrales se ampliaba la información sobre él. Entonces, el martes siguiente tuve que cazarlo, porque fue realmente una captura, y fue tapa nuevamente. Cuando lo entrevisto me dice: “No lo puedo creer, te leo de chico, tengo guardado tal recorte”. ¡Algo realmente extraordinario! 
R.D.- ¡Flor de anécdota! 
E. R.- Digamos que en una pintura a la distancia. Trato de tener en cuenta las conversaciones con mis colegas para aprender acerca del uso de palabras regionales y de expresiones más campechanas, menos urbanas. Y aprovecho los recuerdos de mi vida en provincia. Viví en Bragado hasta los catorce años. Comencé a recuperar giros que usaba entonces y que aquí en la región bonaerense o rioplatense se deforman. Además, nunca trabajo para el personaje, sino que trato de mostrarlo en su profundidad humana. Sus miedos, dudas, que siente nostalgias, que se enamora, todas esas cosas. 
R.D.- Nombraste la palabra miedo ¿lo tuviste en algún reportaje o en determinadas notas que hayas hecho? 
E.R.- No miedo no. Preocupación sí. Una entrevista que tuve que estudiarla bastante fue con Charly García. Es una persona que conocemos como avasalladora, tempestuosa y alterada. Y, sin embargo, es muy distinto a lo que aparece públicamente. Él me citó en su estudio a las 20:30. Allí también ensaya Mercedes Sosa, justamente lo hacía ese mismo día. Él también. Pero terminé haciéndole la nota a las tres de la mañana. Es alguien complejo para relacionarse con él. Mientras tanto lo fui estudiando. Me impresionó, por ejemplo, que él está en el centro de todos sus teclados, en una especie de corona imaginaria. Dos enormes sunchos de hierro pasan por arriba de su cabeza, uno por delante y otro lo cruza, como si fuera una cruz formando un cilindro imaginario. Bueno, él está metido ahí adentro, y solo tienen acceso sus asistentes. Desde allí ordena todo. Es una especie de rey, de dios en su altar. Entonces me pregunté como acotarlo y poner un límite a este inconmensurable tipo. Cuando se sienta cruza estrechamente los brazos como protegiéndose el pecho y también hace como una ese con sus piernas, una cruzada sobre la otra, es como que se repliega sobre sí mismo. Nos sentamos en un sillón. Lo traté de ubicar en una esquina del mismo y me senté delante para acorralarlo y no darle oportunidad que no se moviera mucho. Ahí hice mi juego, digamos. Y le hablé del poder, que es algo que domina. Hablamos del poder del músico sobre el escenario y de lo endeble que es el poder, porque cuando se baja, se queda solo, absolutamente solo. Es la dualidad del apogeo y su reinado, con la soledad más profunda. Con eso trabajamos y salió algo muy lúcido. De loco no tiene nada, solo juega con la locura como muchos humanos jugamos, y ahí salió un reportaje bárbaro. Fue complicado, no le tenía miedo, pero si respeto. 
R.D.- ¿Qué tipo de reportajes te resultan más sencillos? 
E. R.- Hago una charla. No hay recetas para el reportaje. 
R.D.- ¿Pero llevás algo armado o lo hacés con lo que vas intuyendo? 
E. R.- Por respeto, previamente intento conocer la historia del personaje. Pero no me ciño a una grilla de preguntas. Giro más sobre el momento. Por ejemplo, he entrevistado tipos conduciendo un auto desde Comodoro hasta Gallegos, y le pido que me cuente lo que está viendo por la ventanilla del auto. Por ahí va surgiendo una idea y jugamos a partir de ella. A Fernando Peña le hice un reportaje así y se enganchó bien y el reportaje giró en torno a la idea que surgió entre las divagaciones iniciales. Cuando hay lucidez la cosa fluye. 
C.O.- Para mí tu máximo galardón es Serrat. Y quiero preguntarte si no te trampea la emoción en algún momento... 
E. R.- El reportaje a Serrat, el último particularmente, que no es el que vos leíste, es el de la presentación de su último disco. Fue una exclusiva que tomé con mucha tranquilidad en su habitación de un hotel a media cuadra de Plaza de Mayo. Me produjo gran placer hacerlo, porque es una persona inteligente, tiene mucho respeto por la palabra y es un deleite escucharlo. 
C.O.- Es un tipo valioso, coherente.
E. R.- Lo que nunca hago, que es un vicio de muchos colegas y lo fui aprendiendo con el tiempo, es hacer preguntas que demuestren lo que yo sé. Ese tipo de preguntas trato de evitarlas porque además, no le interesan a nadie. Trato de respetar la línea del artista, porque estoy trabajando un poco para él. Pero como también trabajo para mí y para los lectores del diario, bueno jugamos y vamos a medias. 
R.D.- Bueno, Eduardo, fue un momento de gran aprendizaje compartir esta charla con vos. Muchas Gracias. 
E. R.- Sí, espero que haya sido útil. Gracias  ustedes. 

Reportaje Cristina Oller y Ricardo Debeljuh 
Compaginación y desgrabación Chalo Agnelli

domingo, 8 de febrero de 2015

HORACIO LIÑAN - CANTAUTOR, MILITANTE DE MÚSICA - AGOSTO 2003

Horacio Liñan con Tacho Soto
CRISTINA OLLER- Hoy vamos a charlar con Horacio Liñan, sobre todo lo que hace, todo lo que hizo. Arrancó con la música, Ahora es director del Centro Cultural “Artenpie” (Vicente López 93) y un montón de inquietudes artísticas y culturales. Contanos sobre “Cantoarena". 
HORACIO LIÑAN.- “Cantoarena” es un homenaje a la creación
artística que hizo Silvio Rodríguez. Un homenaje a todo lo que muere y renace. Silvio es la última camada de grandes. La anterior fue la de Violeta Parra, Atahualpa Yupanqui. Serrat y Chico Huarque son personajes intermedios. Estos son los grandes autores que siempre están de moda. 
RICARDO DEBELJUH.- ¿Y otros nacionales?
H.L.- Homero Manzi y Manuel J. Castilla. Escriben desde el mismo lugar. Con la misma mirada humana y profunda. Siempre conmovidos por el dolor ajeno. Luego Jaime Dávalos, Tuñon. También Yupanqui que no fue un gran guitarrista, pero fue un gran guitarrero; escribía muy bien, pero no era un buen poeta; cantaba, pero no lo hacía muy bien. Y, sin embargo, su propuesta potente y única ha trascendido y ha influido por ejemplo en Serrat e incluso Silvio Rodrigo tiene un trabajo que es una carta del año 92 dirigida
a Yupanqui. Cómo puede ser que alguien que no era el mejor en cada uno de estos rubros sí lo era en el todo. Es notable. Después encontramos a Vandermole, todo el grupo de la trova rosarina. 
R:D:- ¿Cómo fueron tus comienzos en la parte artística? 
H.L.- El primer grupo que integré durante bastante tiempo, muy importante para mí, fue el Grupo Limay, con Roberto Barbagallo, Daniel Crubellati y yo. Eran los años ' 70.  Tenía entre 19 y 20 años y estábamos, además de vivir una etapa de fundamental en lo personal, estábamos viviendo una etapa de país que nos marcó a todos; con la polenta de esos años, que se intenta recuperar hoy día. Luego canté solo un tiempo.

En los 80 se le hizo un homenaje a Manuel J. Castilla en la Sociedad. Italiana. Vino Tejada Gómez. Claudio Pérez y Alicia Silva Rey hicieron parte del guión; Julio Lacarra y yo cantábamos; Héctor Álvarez y Marga Iturburu recitaban. Y ya portábamos la idea del retorno a los movimientos culturales.

Luego me incorporé a un octeto vocal en Capital bajo la dirección de Jorge Bidón Chanal - que fue coordinador del Teatro San Martín, director de directores de coros - con el que estudié un tiempo y con el que sigo cantando a veces. El grupo se llamó “Lo qué vendrá”. Por algunas diferencias se produjo una crisis y se formó un quinteto al que me incorporo. Jorge era el fundador del grupo Folkcuatro, que fue uno de los primeros de estas características en el país junto con “El Trébol”, “Grupo Vocal Argentino”, “Zupay”; le llamo “Folkcanto”. Yo era el asistente de dirección; cuando no estaba el director lo suplía yo y ya fui internándome en el tema de los coros. A partir del 84, 85 volví a cantar solo nuevamente. A veces acompañado por algunos músicos. Esta fue mi trayectoria personal en el canto.
Vez pasada me llamaron y actué en el Teatro San Martín. Algo que no tuvo la difusión necesaria. Lo organizó la embajada de Ecuador y tan sólo hubo dos números argentinos. Salvo el de México, el de Chile, el de Paraguay y nosotros los argentinos, eran todos de raza negra. Se había inundado un museo, durante el terrible drama que se vivió en Santa Fe, que tenía una gran cantidad de material sobre los orígenes en nuestro País y en Latinoamérica de la raza negra y su aporte a la música. Incluso había gente de esa raza a cargo de ese museo, entonces el acto se realizó para juntar fondos y reconstruirlo. Además, les mandaron objetos de todos lados. Los argentinos somos un pueblo muy particular. Aflora la cosa de la solidaridad asombrosamente. Llegaron libros sobre ese tema específico y todo tipo de objetos. Yo canté con un poeta, Armando Magdalena, joven y muy buen poeta con quien estamos por hacer un espectáculo juntos. Lo hago porque me invitan. No estoy buscándolo, aún necesito reconstituir mi espacio en todo eso. 
C.O.- Sin embargo sentimos que tu espacio es amplio y lleno de cosas, de creación y que sos un militante de la cultura activo y consecuente. Gracias Horacio por visitarnos y por lo que das. 
H. L.- Gracias a ustedes por creerlo así.
Reportaje Cristina Oller y Ricardo Debeljuh 
Compaginación y desgrabación Chalo Agnelli

lunes, 19 de enero de 2015

OSCAR STAFFORA - ARTISTA PLÁSTICO - NIVIEMBRE 2003

"De los monstruos de la guerra" (ensamble talla en madera, chapa batida y policromada 30x60x40)
RICARDO DEBELJUH.- Hoy tenemos un invitado sinónimo de arte.
CRISTINA OLLER.- Un hombre que talla. Talla y esculpe, Oscar
Staffora. Osqui. Multipremiado. Un crédito quilmeño. Una de las figuras de las importantes de estos “Retratos en la ciudad”. Vecino Ilustre. 
OSCAR STAFFORA.- Cuando se refieren a esto último hago la salvedad que soy el único Vecino Ilustre que no cobra la pensión, porque cuando me designaron, acepté y me llenó de orgullo el título, pero con la salvedad de que no era ético trabajar como docente en la Escuela de Bellas Artes y como funcionario en el Museo de Artes Visuales y a su vez cobrar una pensión municipal. Por supuesto que el día que me jubile la cobraré, pero en tanto y en cuanto siga trabajando como empleado municipal no la cobro. Los demás con todo derecho la cobran. Eso es un reconocimiento al trabajo. Lo dije cuando me lo dieron, y no por mí sino por otros, que es bueno que los funcionarios y políticos se acuerden de la gente que trabaja cuando aún están en el tiempo de producción. Alguien lo malinterpretó y entendió que yo pretendía que había que olvidar a la gente mayor, por el contrario, hay que recordar el esfuerzo, el trabajo y la vocación de servicio de los mayores, pero también hay que tener en cuenta a la gente cuando aún tienen posibilidades y capacidad para devolverle a la comunidad un poco de cuanto recibe de ella. Conozco casos de creadores que han recibido reconocimientos cuando ya no podían reintegrarle a la sociedad lo que la sociedad les brindó. No estoy de acuerdo con los reconocimientos póstumos o con esos homenajes a los 90 años cuando ya la persona no tiene oportunidad de disfrutarlo. Ese es el criterio.
"La amante del vigía" (Ensamble. Talla en madera, chapa batida y policromada 348x280x110cm)

C.O.- Adhiero plenamente. 
R.D.- Me sumo. Hace muy poco tiempo ganaste un premio internacional. Contanos la experiencia. 
O.S.- A mí me llena de alegría, de orgullo y satisfacción obtener un premio como este. Es importante para mí, es importante para Quilmes, es importante para el País. Pero yo creo que lo importante no pasa por el premio sino por la imagen que uno deja como argentino. Julio Lacarra decía vez pasada que en Colombia no se conoce la música argentina. En el mundo no se conoce lo que hacen los argentinos y desgraciadamente muchos de los co-nacionales que tienen la posibilidades de salir al exterior no son los que dejan la mejor imagen. Cuando la Cancillería me hizo la carta de recomendación, el aval para presentarse en cualquier parte como representante de la Cultura Argentina, lo sentí como un compromiso muy grande. Sin embargo, la imagen que damos es de soberbios, prepotentes, altaneros. En más de una ocasión me sucedió llegar a un país extranjero y me expresaban asombro por mi condición de argentino; manifiestan que la imagen que ellos tenían de los argentinos era distinta. En este concurso que participé se inscribieron más de 180 escultores. Seleccionaron 25. De América éramos dos, un estadounidense y yo. A un grupo nos nombraron, por decir de alguna manera, como una especie de cabeza de serie. Qué significó esto, que nos asignaron los mejores lugares y los troncos más grandes que daban mayores posibilidades de trabajo. Esta prerrogativa la determinó que hace dos años demostramos trabajar con seriedad, con responsabilidad y amor por lo que hacíamos. Fue lo que nos permitió ser invitados nuevamente. Esto es lo que intento hacer. No sólo dejar una imagen de la Argentina y de Quilmes, sino dejar puertas abiertas. Cuando me dieron la oportunidad de volver al próximo año les dije que no, pues ya había obtenido el primer premio y debía dejar lugar a otros. Por los menos, por tres o cuatro años no vuelvo. Hay muchos otros eventos similares para participar. Me dijeron que la mía era una actitud honesta y ecuánime. Y no es por honestidad, no es la actitud lógica, es el proceder que dicta la ética. Hay un alemán que durante los quince años que se realiza este evento participó de todos. A mí me parece una muestra de egoísmo y de soberbia. 
C.O.- Y no de asistencia perfecta. Hay que ir abriendo puertas a los que vienen detrás. 
O.S.- Te hacía mención, durante la tanda, de las cinco muestras que van a inaugurar en el curso de este mes alumnos míos del profesorado superior de la Escuela de Bellas Artes en cinco lugares distintos. A mí me llena de orgullo y alegría. El viernes se inaugura en la escuela otra muestra de siete alumnos nuestros que fueron premiados en la bienal de escultura y dibujo de Avellaneda para estudiantes de Bellas Artes. Esto sirve para demostrar que Quilmes no se agota en la Cervecería ni en la cancha de Quilmes, con la salvedad que soy hincha cervecero, tomador de cerveza y amo Quilmes, pero más allá de esto, hay una cantidad de actividades que no se difunden o no tienen la trascendencia que deberían tener. 
R.D.- Es algo muy bueno lo que decís, para los que nos escuchan, sobre todo si tienen puestos ejecutivos. La cultura es un tema clásico, es el pilar de una Nación. 
C.O.- Y en nuestro caso es un pilar carcomido, que no se sostiene bien.  
"Máquina para construir utopías" (Ensamble. Talla en madera chapa batida y policroamda 350x200x120cm)

O.S. -  Yo nunca pierdo las esperanzas que se produzcan cambios. Un amigo me objetó un día:  “vos querés quedar bien con dios y con el diablo” y no es así. Afortunadamente tengo amigos y enemigos. Yo cada vez que asume un gobierno nuevo tengo la esperanza, la ilusión de que las cosas mejoren. Lamentablemente fui funcionario del gobierno que ahora se retira y con el equipo que integraba tuvimos que renunciar en pleno. A Marcelo Marcolín le pidieron la renuncia. Lo mismo a Norberto Díaz, penosamente fallecido, un amigo y muy querido aunque con diferencias ideológicas porque él era radical y yo milité siempre en la izquierda; y con Pedro Costa que también era dirigente radical, muy serio y muy honesto, intentamos integrar un equipo y trabajar. No nos lo permitieron tuvimos que renunciar. Yo, particularmente, aún hoy, a un año y medio de haber presentado la renuncia - en la cual planteé en forma clara que lo hacía porque no contaba con los medios económicos ni con el apoyo político para concretar el proyecto - no recibí respuesta.
Anhelo que la nueva gestión pueda hacer lo que a nosotros no nos dejaron. Yo estoy a disposición de Quilmes para colaborar “desde afuera y ad honoren”, hago la salvedad, en todo aquello para lo que me requieran. Hace poco nos convocaron, como vecinos ilustres, para crear la bandera o el estandarte del partido de Quilmes y el maestro Manuel Oliveira y yo objetamos que en la situación en que se halla la cultura, la situación de los comedores escolares,  la realidad quilmeña en su totalidad: baches, iluminación, seguridad, salud pública, etcétera, etcétera, etcétera, resulta superfluo ocuparse de una bandera frente a tantas prioridades. De todos modos nos pusimos a disposición de la administración para colaborar en otras cosas. Luego el proyecto se cayó. ¡Hay cosas más importante! 
C.O.- Por ejemplo la Escuela “Carlos Morel”.
O.S.- Exactamente, el Museo de Artes Visuales con un patrimonio que se está deteriorando día a día y no hay quién lo restaure. Tiene más de 300 obras de las cuales hicimos un estado de situación encontrando que hay de 40 á 50 a punto de perderse por su mal estado. En el Museo del Carruaje hay un pabellón nuevo donde llueve tanto adentro como afuera. Otro tanto pasa con el Museo Alte. Brown. El único que más o menos tiene un funcionamiento saludable es el Museo Fotográfico, el más pequeño, donde su director, Fernando San Martín cuenta con el apoyo del intendente del edificio municipal que es su padre y de muchos particulares. Eso le permite contar con medios para desenvolverse con cierta holgura a lo que se suma su idoneidad y capacidad. Pero la situación de los otros museos es terrible. Se perdieron varios Talleres Barriales por reducción del presupuesto. Espero que la nueva gestión cambie esto.
Monumento a los desaparecidos en Berisso y Ensenada. Obra colectiva

C.O.- En qué material te gusta más trabajar: metal, piedra, madera, hielo, nieve... 
O.S.-  Últimamente prefiero la madera y el hierro. Para mí la madera es femenina, te seduce, es como la mujer. Uno se cree que la maneja, que la puede dominar pero no es así, te termina dominando y manejando a vos. Es como el famoso sí mi amor, sí querida. Con la madera sucede lo mismo. A la madera la única forma de manejarla es seduciéndola. El hierro es un material que también permite cierta soltura y desenvolvimiento con otras respuestas. Lo que me entusiasma es trabajar la ensambladura, madera, hierro y un tercer elemento, el color; policromar la obra, darle otro tipo de dramatismo utilizando como recurso plástico el color. En cuanto a la imagen, estoy intentando una vuelta muy primaria de figuración. Estoy haciendo animales, monstruos. La obra es una excusa para decir cosas. Lo importante no es el material ni la forma, sino la idea. Yo estoy tratando de construir un mundo mejor desde mi lugar, desde mi posición desde mi trabajo sueño y pretendo un mundo mejor para mis hijos y para los contemporáneos de mis hijos. Nosotros somos personajes del siglo XX. Ellos van a construir el siglo XXI. Entonces quiero un país con mayor equidad, con igualdad de oportunidades, más solidario, donde todos los jóvenes argentinos tengan las mismas oportunidades. Desde mi lugar. En este momento estoy trabajando una serie de imágenes sobre la guerra. Me conmocionó mucho esto de la invasión imperialista a Irak. Más allá de la opinión que pudiera tener sobre Saddan que en este momento pasa a un segundo plano. La masacre de Afganistán, la masacre de Irak que continúa, el genocidio que está cometiendo el gobierno autoritario de Israel con el pueblo palestino y muchos otros espantos similares no difieren demasiado de lo que fue el espanto de Vietnam o lo que fue el genocidio nazi. La guerra en cualquiera de sus manifestaciones es terrible. André Bretón contaba que tenía un paciente que en sus alucinaciones decía que la guerra era una gran fantasía, que era un invento; que los soldados eran actores y los heridos y los muertos maniquíes. Y cuando terminaba la batalla los soldados volvían a sus casas a vivir con sus familias, retiraban los muñecos y el campo de batalla se llenaba de flores nuevamente. Sería maravilloso que pudiera ser así. Que la guerra no existiera y que las balas se convirtieran en flores. 
 Los monstruos de la guera - Díptico.

R.D.- Pensaba mientras hablabas que necesitaríamos un país más culto. 
O.S.- Pero para ello se necesita un país más justo. Yo que trabajo en docencia en primaria y en secundaria – y lo vivo todos los días - no puedo pretender que un pibe se ponga a trabajar en lengua, matemática, plástica o música con la panza vacía. Chicos que sólo toman un mate cocido, un caldo chirle o como el caso de una adolescente en el que al padre que hacía una changa en un frigorífico le dieron chinchulines y ella era lo único que había comido la noche anterior ¡Hervidos! Y estaba con un ataque de hígado siniestro. Y te hablo de la escuela N° 1 de Quilmes, en la calle Rivadavia entre Sarmiento y Mitre. Y pasa con chicos de la Ribera. Sin útiles, sin calzado ni ropa  y con hambre...
Mi mujer que es socióloga está haciendo un relevamiento en la Capital para el Instituto de Estadísticas del porcentaje de vacunación en los distintos barrios y en lugares como Palermo, Barrio Norte la prevención es del 100 %, en cambio en Lugano Uno y Dos la prevención baja al 15 %. ¿Eso es igualdad de oportunidad? No, no lo es. 
R.D. – Exactamente una cultura de la justicia y la equidad. Contá la anécdota de Galeano que conocemos de otras ocasiones. 
O.M.-  Cuando hice la muestra “Memorias sobre el fuego” - les dije que trabajaba temáticamente - relacionada con el libro de Eduardo Galeano, por intermedio de Miguel Ángel Morelli hice vínculo con la editorial y me contactaron con él en un hotel de la Capital. Nos citamos en la Feria del Libro, donde iba a dar una
"Serie de los amantes"
conferencia. Yo era un ilustre desconocido. Estaban todos los medios de prensa nacionales, radios y televisoras. Él interrumpió el bombardeo de preguntas y les dijo, perdonen, pero tengo una entrevista ya acordada con el señor Staffora y voy a charlar con él primero. Miró la carpeta, le interesó el trabajo y por supuesto que cuando pasaron los 15 minutos me dijo “bueno ahora tengo que cumplir con mi trabajo”. Pero tuvo la honestidad, la grandeza, la simpleza de respetar mi tiempo y darme el espacio que me había prometido. Esto es una manera de mostrar que cuando una persona es grande y noble tiene este tipo de conductas. Y luego me hizo llegar a través de su suegra que es argentina una nota elogiosa para publicar en el catálogo y me mandó pedir disculpas - él a mí, algo muy cómico – porque no podía estar presente en la inauguración de la muestra porque tenía que presentarse como presidente del jurado en el Festival de Cine de San Sebastián. Cosa que me causó mucha gracia porque yo estaba más que agradecido y emocionado con el simple hecho que se hubiera tomado el trabajo de escribirme la nota y enviármela.
"El monstruo regresa"
R.D.- Es muy bueno remarcar estos gestos de tipos grandes. 
O.S.- Creo que sí porque son conductas que corresponden a todos. Que todos tendríamos que tener. De la frustrada gestión en el área de cultura en el último gobierno municipal, una de las satisfacciones que tengo es que me encuentro con gente del área, el personal de los museos, pues aún me desempeño en el ámbito como profesor en la Carlos Morel, y me manifiestan lo bueno que era trabajar conmigo, por lo menos había un proyecto e intentamos hacer cosas, lástima que no lo dejaron seguir. Acá hay gente que cuando se sube al caballo se cree que puede llevarse al mundo por delante y no saben que el día que se les rompe un estribo se pegan un porrazo terrible. Creo que uno tiene que tener la humildad de trabajar de la misma manera y con el mismo espíritu cuando está en un cargo de responsabilidad como cuando está en el llano. 
C.O.- ¿Dónde podemos apreciar tu obra?

O:S:- En el Parque de la Ciudad hay dos: una que es un Homenaje a los Detenidos, Desaparecidos y Asesinados en la época de la dictadura, esa fue por concurso; y otra detrás, que es un Homenaje a Bertol Brech. Además, estoy exponiendo en la UTN de Lugano y en la quinta Trabuco de Vicente López con un grupo que se llama UDE – Unión de Escultores – con quienes compartimos espacios. 
R.D.- Muchísimas gracias.
O.S.- El agradecido soy yo por darme la posibilidad de comunicarme con la gente de Quilmes. Yo soy quilmeño, me reivindico quilmeño, más en este momento que estamos haciendo tan buena campaña en la Cultura (risas).
Trabajando en el monumento a los Desaparecidos en Berrisso y Ensenada. 

Reportaje Cristina Oller y Ricardo Debeljuh
Compaginación y desgrabación Chalo Agnelli 
 

viernes, 9 de enero de 2015

SONIA OTAMENDI - ARTISTA PLÁSTICA – ESCRITORA - HACEDORA DE CULTURA - DICIEMBRE DE 2004


CRISTINA OLLER.- Sonia nos trajo un “Calendas 2005”, almanaque con poemas de autores quilmeños entre los que están: Alicia Silva Rey, Beatriz Piedras, Laura Mas, Julio Vinci, Néstor Telechea, Chalo Agnelli, Jorge Cabrera, Claudio Pérez, Gustavo Grasso, Carlos Véspoli, Cristina Vaccarini y vos, Sonia Otamendi ¿Cómo estuvo la fiesta aniversario de Artenpie? [1]) 
SONIA OTAMENDI.- Estuvo muy lindo. No fue exclusivamente
la presentación de este almanaque sino que arrancó a las 18 hs. con la muestra de talleres, a los 19 los cortos, a las 20 Alejandro Balbi; a las 21 el taller de teatro; a las 22 Ediciones de Artenpie con “Calendas 2005” y luego “La maroma”, tango. Realmente, muy, muy bueno. 
C.O.- Y en el almanaque la diagramación y las ilustraciones son tuyas y de Hilda Paz, notable artista plástica quilmeña, también. 
S.O.- La obra no es mía es de la Comisión de Letras de Artenpie de la que formamos parte todos. 
C.O.- ¿Cómo nació esta idea tan original? 
S.O.- La idea fue de Hilda. Surgió en una charla. Y la mayor parte del diseño lo hizo ella. Luego lo imprimimos juntas. Se hicieron algunos ejemplares en color y estos en blanco y negro. Claudio Pérez seleccionó los poemas. Y en el aniversario de Artenpie se presentó. 
C.O.- ¿Hubo mucho público? ¿Estuviste desde el principio? 
S.O.- Sí. Fui temprano, pero no es mi estilo pues en las inauguraciones y aperturas de muestras se puede ver poco porque hay mucha gente, uno se encuentra con conocidos, todos se saludan. Yo voy después o bastante más tarde. Pero fue un excelente festejo de siete años de trabajo duro y parejo. 
R.D.- En Calendas ¿Cómo fueron convocados los autores? 
S.O.- La mayoría integran el grupo de la Comisión de Letras de Artenpie, salvo Miguel Ángel Morelli, Cristian Vaccarini, que hizo de intermediario entre la UNQUI y este grupo en la organización del “Encuentro Nacional de Poesía Quilmes 2004”; más los poetas Beatriz Piedras, Gustavo Grasso y Carlos Véspoli. Los demás son poetas de la Comisión de Artenpie y conocidos 
RICARDO DEBELJUH.- Inaugurando enero hay un poema de Chalo Agnelli, un gran amigo. ¿Cómo podemos conseguir este almanaque, Sonia? 
S.O.- Se vende en las librerías de Quilmes. Ramos, El Monje, S.B.S. También en Artenpie, pedirle a Susana Martínez por la tarde. 
R.D.- Es de colección. Vale la pena tener un ejemplar pues en el futuro será un clásico. 
C.O. - Además, de permitirnos conocer a los nuestros. Los quilmeños que hacen cultura. 
R.D.- Sonia nos dijo que es de pocas palabras, pero la iremos ablandando. ¿Cómo nació en vos la faceta artística? 
S.O.- Dibujé siempre, desde muy niña. Y pinto y escribo desde la adolescencia. Empecé muchas cosas. Terminé pocas. No hice nada académico. Soy autodidacta en la plástica, si bien hice algunos años de taller con Urruchúa, sus últimos años. En el '74, creo, hasta el '76 que murió. La Agenda del Sur la hacen los colaboradores. Yo lo único que hago es juntar. La hacen ellos, los que escriben que son muy valiosos. 
C.O.- La Agenda es muy original. Es como una gacetilla con su formato alargado. Con el detalle día por día de todas las actividades culturales, espectáculos, que se realizan en Quilmes y Berazategui a lo largo de cada mes ¿Cómo se obtiene? 
S.O.- En gran parte de los comercios de Quilmes, bibliotecas y centros culturales, se consigue. Es gratuita. Ya lleva seis años. Comenzó en marzo del 99. Hago diez números por año. Enero y febrero, no. Este último es el número 60. 
C.O.- ¿Cómo se te ocurrió? 
S.O.- Comencé con otra parecida antes, en sociedad. No tenía textos. Sólo era la serie de actos culturales más propagadas. Luego tuve problemas con la persona que me había asociado y empecé con esta. Hay artículos, críticas, comentarios, poemas, pequeños cuentos. A mí me gratifica, me gusta leerla días después de haber sacado cada tirada. 
C.O.- La que es imperdible es la de julio y la de agosto último. 
S.O.- Tengo la intención de hacer pequeños libros juntando todas las notas publicadas ya. Estoy pensando eso. 
R.D.- ¿Cómo recurrís a esos nombres? 
S.O.- En general son amigos. Roberto Rocca que es mi amigo de la adolescencia. Miguel Morelli, Claudio Pérez, Liliana Guaragno,
Leda Schiavo que es argentina, pero vivió treinta años en EEUU. Ella es especialista de Valle Inclán. Le hicieron un homenaje en Chicago cuando se fue del Centro Cervantes, fueron hispanistas y valleinclanistas de Galicia. Graciela Reyes, también es argentina y también vive en Chicago, es filóloga, poeta. Ha escrito novelas, cuentos. A Fernando Anguita lo conocí por e-mail, es amigo de una amiga y estuvo en la Argentina el año pasado. Él es el primero que me manda su trabajo. En cambio Miguel, lo queremos mucho, pero es para matarlo... está el número por salir y a último momento cuando ya me digo meto otra cosa, se aparece con el texto prometido. Es así, pero luego vale mucho la pena lo que aporta. También hemos puesto poemas de Alicia Silva Rey, textos de Federico Pablo Blanco, que es la parte musical y de sonido de la Comisión de Letras de Artenpié. 
C.O.- Contanos sobre el racú. 
S.O.- Es una técnica de elaboración con la cerámica. Yo comencé a hacer cerámica en los '70, con Miguel García Remoí, en su taller. El trabajaba sin torno. Con mi hermana, Nanina, que también era ceramista, hicimos un horno de leña. La cerámica se trabaja la pasta, se deja secar y luego se le da una cocción que se llama cochura o bizcocho. El horno se lleva a 900°. Después de eso se le ponen esmaltes. Si se trabaja con pigmento se puede hacer en crudo, no precisa otra horneada, pero con el esmalte sí. El racú es distinto. Se hace con un horno especial. Se usa chamote que es la arcilla a la que se le agregan piezas de arcilla trituras. Quedan como piedritas. También se le puede poner arena, pero se corre el riesgo de que se cristaliza si nos pasamos de la temperatura adecuada. Eso se esmalta. Pero siempre es una sorpresa el racú, pues ocurren cosas dentro del misterio del horno. Es una sorpresa ver las piezas cuando se abre el horno, suceden las cosas más inverosímiles. Se saca la pieza cuando aún está incandescentes y se deposita sobre material orgánico como hojas secas, hierbas aromáticas, se tapa bien con ese material y se produce una gran llamarada. Allí se produce la reducción por falta de oxígeno, después se sumerge en agua fría y se limpia y quedan los esmaltes con diferentes formas según como se coloquen, se comportan de distinta manera. Es una alegría.
Mural realizado por Sonia Otamendi, Rita Otamendi y E. Pizarro [2] en el SUM de la Escuela Nº 17 (1979)

C.O.- Se llevará a cabo una jornada de racú este domingo en Florencio Varela con el maestro Carlos Vizcaíno.
S.O. Vizcaíno es profesor de la escuela de Bellas Artes. Hace moldería. Además, es una excelente persona a la que le estoy muy agradecida. Porque este año en julio mi hermana Nanina fue a un encuentro de cerámica en Oberá. El día que debía volver se murió. Allá lejos. Carlos se comportó como un hijo la acompañó. Nosotros
Inauguración del mural de la Esc. 17
pensamos en ir a buscarla pero se hubiera tardado el doble y él la acompañó hasta acá. Es una deuda de gratitud que nunca se acabará. 

C.O. Nanina Otamendi. 
S. O. - Nanina, sí. Pero esa muestra, la de Varela, es interesante porque es para los que saben y no saben. Los que tiene vasijas o platos de chamote hechos pueden llevarlos. Es una experiencia que vale la pena. 
R.D. - Decías que te costaba mucho hablar, no así escribir. ¿Cuál es tu temática preferida? 
S. O.- No tengo. Seguramente que sí, pero no soy conciente de ello y no sé cuál es 
C.O.- Voy a leer un poema de Sonia que está en Calendas 2005, en el mes de agosto. 
R.D.- En agosto porque es tu cumpleaños. Leonina. 
C.O.- ¿Con Calendas se inauguran las ediciones de Artenpie? 
S.O.- Sí la intención es el año que viene empezar con una editorial. No sabemos si va a ser sobre poesía o narrativa. Quizá de todo. Aún está en conversaciones. 
C.O.- Tuviste un papel protagónico en el Encuentro de la UNQUI.

Sonia y Rita Otamendi y Enrique Pizarro
S.O.- No, formamos un gran equipo. Donde todos se discute, todo se consensúa. Nos llevamos muy bien. Todos son muy creativos. Todos hemos trabajado mucho, por igual. Muchísimo. El Encuentro permitió conocer a gente de fuera que quizá sin esto no hubiéramos tenido oportunidad de verlos de escuchar sus poemas. El vínculo ya quedó tendido y nos permitirá afianzarlo próximamente. La organización, impecable se debe a Claudio Pérez que tiene una grilla en la cabeza. Él tenía todo perfectamente digitado. Y funcionó muy bien en todo sentido. En cuanto los horarios las participaciones. Vino gente de Rosario, de San Juan, de Córdoba, del Chaco, del Sur, de Bahía Blanca, pro supuesto que de la Capital, de La Plata y de Mar del Plata. Hay una intención en el 2006 hacer un encuentro Latinoamérica, pero hay mucho que remar para eso. Para el 2005 hay algunos proyectos con la UNQUI, dos jornadas. Una sobre traducción. Las dificultades que presenta. Se convocará a traductores de poesía y prosa. Otra sobre poesía, estética e ideología, que es un tema que devino del Encuentro. Quedó pendiente y vale la pena extenderse en él. Esto sería en mayo. Y a partir de setiembre, octubre y noviembre, se van a hacer las terceras jornadas de Literatura Argentina. Este año no se concretó interrumpiendo la continuidad de esta actividad. La primera fue “Literatura Argentina, tradición de cambio”, las segundas: Literatura Argentina y Delito” y esta tercera se llamará “Fronteras”. Fronteras geográficas,  ideológicas, de todo tipo. Cada disertante abordará un tema diferente en torno a ese tópico. Se hará un cuadernillo con resultante. Como se hizo con las primeras. 
R.D.- ¿Cómo anda el tema de la editorial? 
S.O.- Anda en pañales. Todavía no se puede adelantar mucho. Calendas fue un intento. Aún no sabemos que temas o géneros se abordarán. Esto es importante para que se conozca la gente de Quilmes, aunque no se incluirá solamente gente de aquí. 
R.D.- ¿Qué otros proyectos tenés para el año próximo? 
S.O.- Tengo gana de retomar el óleo. Empecé pintando con óleo después trabajé mucho tiempo con pastel seco. Luego me mudé de una casa muy grande donde tenía un taller muy grande a una casita en la que vivo, donde no tengo un taller. Y eso me condicionó a hacer trabajos chicos y trabajar la tinta. Pero tengo ganas de volver al óleo y aprender tornería. Muchas cosas. El haber trabajo con Hilda me abre la cabeza. Es una loca igual que yo que puede pasarse muchas horas haciendo lo que le gusta. Fue lo bueno de este año, haber establecido un vínculo con Hilda. Y hacer lo que me gusta. Yo siempre suelo hacer lo que me gusta. 
C.O.- ¿Por ejemplo? 
S.O.- Fumar que ahora no puedo. Tomar mate. Me gustan mucho los chicos. Tengo una nieta. Me gusta mucho la música. Pero no suelo trabajar con música porque me desconcentro si la música me gusta. No me gusta la televisión, se me rompió el televisor en el mes de junio y resolví no arreglarlo. Porque solo miraba programas de fútbol que era lo único digno de ver. Si escucho mucho radio. Me gusta juntar cosas insólitas, tipo ciruja, colgarlas del techo. Un día le digo a mí hijo que en otra vida debí ser ciruja y me contestó “¿¡En otra vida!? ¡En esta sos ciruja mamá!”. Pero siempre tengo la intención de reciclarlas y luego tienen resultados dudosos. Me gustan las herramientas, muchísimo, por ejemplo. Me paro en las ferreterías a mirar herramientas con más gusto que la vidriera de Richiardi. Tengo todas las herramientas, menos una agujereadora de banco. 
C.O.- Medio de locomoción preferido. 
S.O.- El tren. Sobre todas las cosas. Sin ninguna duda. No me gusta volar. En el tren podés moverte, te permite leer, te permite estar concentrado en tus pensamientos observando el paisaje sin que nada te perturbe. Y no me molesta el ruido alrededor. 
C.O.- Bueno es una primicia haberte tenido porque conocemos lo reacia que sos a ir a programas radiales y a los reportajes. Muchas gracias por la exclusividad. Pero habrá próximas. 
S.O.- ¡No! ¡Es la última! La pasé muy bien pero me significa una gran conmoción estas experiencias. Aunque ustedes son macanudos. Muchas Gracias por cierto.
Desgrabación y compaginación Chalo Agnelli
REFERENCIAS

[1] Sonia Otamendi, también fue maestra y se jubiló como tal. En 1979, junto con Rita Otamendi y Enrique Pizarro, pintaron en el gran salón de actos de la E.G.B. N° 17, importantes murales que ocupan 200 m2, representado alegorías sobre el Año Internacional del Niño y la Familia. La inauguración se hizo el 23 de mayo de 1981. Esta obra monumental fue recientemente restaurada por la artista plástica Hilda Paz docente de la Escuela de Bellas Artes “Carlos Morel” con sus alumnos.
[2] Enrique Pizarro nació en Santiago de Chile, se radicó muy joven en Buenos Aires. Se define argentino “porque uno no puede vivir en un país sin comprometerse con la tierra que pisa”. El artista plástico, vecino de Saavedra, encuadró su obra dentro del realismo mágico durante más de cuatro décadas dedicadas al arte. También se dedicó al grabado. Su maestro fue Demetrio Urruchúa, integrante de la generación de Berni, Castagnino y Spilimbergo, quienes dejaron una huella muy importante en el muralismo.

JUAN BAUK - MURALISTA - SETIEMBRE DE 2003

RICARDO DEBELJUH.- Contanos cómo fueron tus comienzos?
JUAN BAUK.- Desde muy chico, pasaba las horas pintando, tallando madera. Cuando ingresé al secundario, comencé a dibujar láminas pedagógicas. Empezaron a darme libros para hacer ilustraciones. Mis primeros murales los hice a los 17 años. Encontré la veta comercial haciendo un trabajo en una cervecería que
quedaba en Yrigoyen, entre Alem y Rivadavia, en Quilmes, que se llamó Turoc. Eran unos frisos, unas réplicas en alto relieve. Ahí comenzó mi carrera de muralista. Después me dediqué a la escenografía, trabajando con Alfredo Favale en el Teatro Nacional Cervantes. También con escenógrafos del Liceo, independientes. Tuve que empezar a pintar telones con una pintura muy efectista, realista, lo que me permitió hacer oficio en gran tamaño.
En 1993, me convocan para participar en el Primer Certamen Regional de Murales, que organizó la Municipalidad de Quilmes, teniendo el orgullo de obtener el primer premio del mismo. Eso fue una marca muy fuerte en mi carrera. Pinté el puente “14 de
Agosto” que está sobre las vías del ferrocarril y los muros bajo el Acceso Sudeste en la avenida Otamendi. Fueron 700 m2 en 18 días, improvisando, con dibujo directo, en una pared con relieve porque era ladrillo con la junta tomada. Con ese trabajo gané el certamen, y me dio satisfacciones, aunque en el momento, tal vez, no lo valoré del todo. Pero, en definitiva fue el que me colocó en la carrera muralista. Luego, me convoca la Dirección de Cultura de la Municipalidad de Quilmes a integrar el equipo muralista.
Simultáneamente me convoca la Secretaría de Cultura de Berazategui, a formar un equipo muralista. A partir de ese momento me dediqué con exclusividad a esto. Y ya hemos desarrollado con mis alumnos, en Berazategui, unos cuarenta murales.

R. D.- Hablaste de alumnos ¿Qué trabajo desarrollas a nivel enseñanza y de organización? 
J. B.- Doy las jornadas de muralismo en la Escuela Carlos Morel, charlas como en la Universidad de San Martín y conferencia invitado por el Ministerio de Bienestar Social en Jujuy, para un encuentro nacional e internacional. A partir del 2004, llevo los cursos de Muralismo a la UNQUI. También participo en la Jornadas Mundiales de Muralismo y Arte Público. Digamos que estoy comprometido con esta actividad, incluso he dejado de pintar en caballete.

R. D.- ¿Cuáles son los referentes, en cuanto a forma y estética, a la hora de pintar? 
J. B.- Por la calidad, tengo como referente al muralismo mexicano. En la Argentina tengo uno en particular, al que le hice un homenaje por ser de la zona, es César Bustillo, de Hudson, con quien se cometió una injusticia. Son los murales del Hotel Provincial de Mar del Plata, frescos valiosos realmente, los que hace.
Yo pinté en homenaje a Bustillo, un gran mural en Berazategui. Su visión y su temática eran netamente argentinas. Pinta escenas del hombre de campo, del indio en relación con los animales salvajes; y
eso siempre fue menospreciado por “la inteligencia nacional” 
R. D.-. Supongo que esa debe ser la razón por la cual no se lo menciona. ¿Te resulta más sencillo, expresarte desde la tristeza o desde la alegría? 
J. B.- En realidad soy bastante estable. Bajones anímicos no tengo, por supuesto que las cosas me afectan como a todo el mundo. Pero, no tengo esa veta melancólica.

Mural realizado por Juan Bauk en la Escuela Nº 10 donde cursara la primaria junto a su compañera de escuela la docente Laura Morelli durante el homenaje realizado con motivo del Bicentenario del nacimiento del Dr. José Antonio Wilde, nombre que lleva dicho establecimiento (10/4/2014)
R. D.- ¿Ni siquiera cuando el tema a pintar es sobre tango?J.
B.-No, aunque hay que reconocer que el tango tiene eso,  pero mientras lo hago escucho el tango de Oscar Pometti, que le da un toque optimista, me parece. El tango es parte de nuestra cultura y lo
aceptamos como es; y si bien no me reflejo en esos climas que describe, está asociado a recuerdos felices, porque lo escuchaban mis padres en mi infancia. Respecto al tema tango, tengo proyectado un mural  que tiene 2.30 por 3.30 metros que estoy desarrollando, junto a otros 15 proyectos. Se llama “Milonga en el cielo”, donde están todos los personajes flotando. Para captar el clima del tango, lo nocturno y lo melancólico, me vi  restringido por el color y por las posturas del baile. Trato de plasmar ese clima mental, que sugiere y que permite a la gente identificarse. Entiendo el muralismo como comunicación social. Es necesario que la gente comprenda, porque la devolución es infinitamente más rica.  Porque creo que cuando la gente no entiende lo que presento en un trabajo de este tipo, no es que la gente sea tonta. Creo que soy yo quien no sabe o no quiere expresar. 
R. D.- ¿Se puede llegar a pintar mural, sin pasar antes por el cuadro tradicional? 
J. B.- No, es imposible. Si no se puede componer dentro del espacio de una hoja de papel, que es controlable, menos en el mural que excede todas tus posibilidades físicas. Si se tiene un muro de 10 m por 6 m, y se está a una distancia máxima de 40 cm, se ve solamente lo que el cono óptico permite, y a esa distancia es de 60 cm de diámetro. O sea, no se ve el conjunto. El oficio permite pintar allí sabiendo como se ve de 10 metros para atrás. 
R. D.- ¿Cómo comenzás a producir una obra? 
J. B.- Luego de elegir el tema, desarrollo un proceso creativo. Porque un mural para que tenga una narrativa compleja, llena de símbolos, que sugiera las cosas que se pretenden expresar, no se puede improvisar. Entonces, utilizo un método que me permite ir armando la narrativa como sistema de imágenes. Lo demás es representar esas imágenes en un lenguaje plástico. Elegido el tema fijo en qué tiempo, en qué lugar, con quiénes, dónde, qué hacen. Sigo un proceso inductivo deductivo en donde una cosa me lleva a la otra. Luego se van encontrando aditamentos que enriquecen.
R. D.- ¿Tenés una temática recurrente, y colores preferidos? 
J. B.- No una temática, pero sí, puntos de vista recurrentes: lo social, qué pasa con nuestra identidad y nuestras cosas. En cuanto a los colores tengo mis preferidos, son los primarios, de valores altos, muy contrastados, disonantes, fuertes. Pero la mayor parte de mi vida he tenido que pintar en lo escenográfico, con medios tonos.
Pero tengo esa predilección por los colores fuertes. Que, además, son los colores de la gente, vívidos, con pocas medias tintas. Espero hacer mi contribución en el muralismo con algo popular, no algo para entendidos. Aspiro y me satisface, gustarle a la gente común. La mayor gratificación que he encontrado en esto, es la respuesta de la gente. Uno va siendo popular entre la gente de los barrios. En Berazategui, por ejemplo,  los vecinos envían cartas a la Secretaría de Cultura, donando sus paredes para hacer un mural. Realmente se da un fenómeno muy lindo, desde lo público y de la comunidad.

 Desgrabación y compaginación Chalo Agnelli

Ver en EL QUILMERO del lunes, 29 de noviembre de 2010, JUAN BAUK - DE MURALES Y OTRAS ARTES - LOS MURALES DE LA AVENIDA OTAMENDI

http://elquilmero.blogspot.com.ar/2010/11/juan-bauk-de-murales-y-otras-artes.html

martes, 9 de diciembre de 2014

OSCAR TACHO SOTO - MÚSICO Y ECOLOGISTA (MAYO 2003)

CRISTINA OLLER.- Hoy compartimos el retrato con Tacho Soto. Por qué el apodo “Tacho”?

TACHO SOTO.- Vengo de un Quilmes pueblerino donde todos nos conocíamos. Existía la siesta como un ritual común de la gente del barrio. Mi inicio en la música fue en la percusión. Entonces, juntaba en el fondo de casa un montón de latas, los platillos eran las tapas de las ollas, para malestar de mi madre, y hacía un ruido terrible. Los vecinos salían protestando de todos lados “¡Tachos, tachos, dejá esos tachos!” y ahí quedó el apodo.

C. O.-  Pero después tomaste la guitarra…

T. S.- Sí. Y seguí haciendo ruido. Fue cuando me dediqué a plantar árboles. Tomé la guitarra de chiquito. Empecé a estudiar en el legendario Instituto Williams. Una escuela extremadamente avanzada, pero tenía el problema que a las piezas que me daban les aplicaba cosas mías. Al año me echaran.  Como era muy callado, mi madre se preocupó mucho y me dijo: ”¿Cómo gustándote tanto la guitarra hacés esto?”  Por supuesto que no le podía contestar por que como dije era muy introvertido y, además, no sabía por qué  le adosaba cosas propias a los temas de estudio. Lo hacía sin proponérmelo.

RICARDO DEBELJUH.- ¿Naciste artista o te fuiste haciendo mientras elegías rumbos?

T. S.- No sé si soy un artista. Me parece que artista es mucha gente que admiro mucho. Por ejemplo a Carlos Gardel, que lo aprendí de
escuchar de chico, con mi padre. Amo a Mozart porque lo amaba mi madre. En un comienzo ambos músicos no me dejaron escuchar otra cosa, acapararon mi atención casi totalmente. Me defino como un buscador de sueños. Algunos de ellos se han concretado. Peleé por ellos, me gustaba la guitarra, decir cosas, quería cantar y era muy chico cuando comencé a recorrer el país para buscar los motivos y temas para los cuales cantar. Me hice esta idea a medida que fui haciendo de lo mío un sueño, o sea, soy un cumplidor de sueños nada más. Artista no me considero ni lo seré jamás. Porque artista  es la gente que cuando la escucho, la veo, me emocionan y me hacen llorar, me pasa con Atahualpa Yupanqui  y otros creadores a los que le ha costado tanto como Suma Paz, de una talla que a mí me pueden. Artista es una palabra que me suena muy grande.

R. D.- Pero te queda bien ...

C. O.- Crees que te queda holgada pero no es así.

T. S.-  No es por modestia ni humildad lo que digo. Cuchi Leguizamón decía los humildes son canallas bien reales.

R. D.- ¿Cuando vas a componer un tema musical o a interpretarlo, te sentís más cómodo hacerlo cuando es dramático o cuando es alegre?

T. S.-  Yo hago pequeñas historias que me gustan. Por ejemplo me gusta lo que hace Sabina, Rubén Blades. Soy de buscar personajes para confeccionarlas. En este momento tengo un personaje
quilmeño que es una maravilla, es un tipo impecable, el peluquero Pichón Cacaldo. Un hombre que me honra con su amistad, tanto él como Ana María su mujer. Este hombre que ha vivido a Quilmes en todas las maneras es la gente que a mí me inspira. Basado en él estoy haciendo una tarea musical que espero poder grabarla, donde van a aparecer viejos temas que le compuse a nuestra ciudad. Aparece el Quilmes de los años 30 y 40, con una riqueza de personajes de esa época, que me encanta rescatar. Porque hacen a las raíces de quiénes somos hoy. Nuestra identidad. Todo eso tiene una carga melodramática y anécdotas humorísticas. Se envuelve en un tema y me permite manejar lo dramático de la vida. Me gusta el drama, porque el folklore al principio era una música más paisajista, pero a partir del nuevo cancionero latinoamericano, se introdujo el hecho dramático en la vida del hombre.

C.O.- Compositor, dramaturgo de la música, ecologista; muchas cosas que te hacen un creador, en definitiva, un artista. Gracias por "Árboles por la vida", en la próxima charla nos podremos explayar al respecto.
 

"Quilmes, siempre Quilmes en la vida de Tacho por el mundo, inquieto, creador, juglaresco forjador de árboles, bajo los que se despereza y se alivia la vida de la canícula matutina y el chaparrón inesperado, donde los pájaros anidan para que él les copie la armonía que constantemente les nace allá en un río en el sur... "

Cristina Oller y Ricardo Debeljuh
Desgrabación y compaginación Chalo Agnelli 
Quilmes, mayo de 2003

Ver en EL QUILMERO del martes, 29 de mayo de 2012 OSCAR TACHO SOTO - BIOGRAFÍA "EL ÁRBOL DE LA BUENA SOMBRA" http://elquilmero.blogspot.com.ar/2012/05/oscar-tacho-soto.html