martes, 16 de junio de 2015

ROBERTO MONICAT - BAILARÍN CLÁSICO - MAESTRO DE DANZA - JULIO 2003


CRISTINA OLLER.- Comenzamos el diálogo con Roberto Monicat. Un señor de la danza. Un quilmeño que muchos conocen, otros no y otros tienen que redescubrir. Estando con una conocida surgió el tema de Roberto y me dije tenemos que convocarlo para Retratos en la ciudad. Y aquí está para charlar de lo que fue, de lo que hace y de los que seguirá haciendo, de todo. Una personalidad y su mundo.

RICARDO DEBELJUH.- Roberto comentaba fuera de micrófono que estaba un poco tenso y le dije que esta es una charla entre amigos con un micrófono, pero de casualidad. Se puede furciar tranquilamente. ¿Cómo fueron los comienzos? ¿Cómo fue elegida la danza? ¿Por qué?

ROBERTO MONICAT.- No es casualidad. Desde niño me gustó el movimiento, saltar. La mía era una familia de emigrantes europeos, autríacos y vascofranceses. Mi abuelo era profesor de violín. Fue director de orquesta en Gálvez, Santa Fe. Tuvo alumnos de reconocida trayectoria. Mi madre también tocaba el violín. De chicos escuchábamos ópera continuamente. Mi padre era un ávido lector. Un día entre sus libros encontré uno sobre danza y comencé a imitar la técnica con la ventaja de que mi físico se adaptaba con facilidad a eso. Así nació la vocación. Hice la escuela secundaria y cuando terminé resolví concretar mi vocación. Ayudado por un señor del Teatro Nacional que fue Roberto Amigo, un gran quilmeño, que me aleccionó para que fuera a las grandes academias de la Capital. Empecé con Érica Smedidova de allí pasé a María Ruanova que fue directora del teatro Colón. Con ella hicimos un viaje a Europa. Luego entré en un curso acelerado de hombres en el Colón. Y fui elegido para un rol protagónico en el ballet Usher. Los protagonistas principales eran la Ruanova y José Neglia. Yo hacía el doctor; rol que luego interpreté en París, en el teatro de los Champs Elisee. Allí conocí a lo mejorcito de la danza de aquel entonces como Olga Fontella, Barishnicof, Vasiliev, Nureyev. Y recibí técnicas de los mejores maestros. En otrora toda esta gente venía a nuestro Colón. Hoy está bastante desmerecido.

En definitiva conté con la base incomparable de mi hogar. En una época en que un bailarín varón era mirado con mucho prejuicios. Por suerte ahora no se tienen los pruritos que entonces. Entonces se puede emprender la profesión con mayor relajación.

C.O.- Ponenos fechas, Roberto. Cuando hablaste de María Ruanova, José Neglia, Usher. En que años fue.

R.M.- Hablamos de los 55; 59, que hicimos la primera gira a Perú. Yo intervine en las tres giras importantes que hizo el Colón. Que fueron en el 59 a Perú, en el 68 a París a un concurso de danza y en el 74, una gira diseñada por mí, hicimos toda Latinoamérica. En la de París fue cuando Neglia ganó la Estrella de Plata. Lamentablemente luego aconteció el lamentable accidente aéreo en el que además de él, murieron Olga Fontella y otros bailarines del Colón. Muchos años.

C.O.- Hermosos años. Pero no se repite ¿Por qué?

R.M.- Me acuerdo de las temporadas del año 47. En la que venían grandes cantantes, bailarines, lo mejorcito del mundo llegaba al Colón. Siempre a sala completa. Danza contemporánea, el Folies Berger. Además, estaban lo espectáculo españoles como Teresa y Luisillo, Rosario y Antonio, la faraona Carmen Amaya, todos. Y todo esto me nutría. Entre mis compañeros recuerdo a Elenita Frondizi que luego fue alumna mía en Wilde, donde tuve mi primer estudio. Con ella trabajamos en el ballet de la cubana Alicia Alonso, una virtuosa de la danza. Allí también tuve de alumna a una hija de Lanusse.

Luego me instalé en el Barrio Parque de Bernal por donde pasaron muchísimos alumnos. Di clases en la Sociedad Italiana Cristóforo Colombo. Me fascinó enseñar, puse en eso mi alma y mi vida.

... ... ...

C.O.- Escuchamos a Chopin en la Polonesa Opus 22 por la Orquesta Sinfónica de Radio Berlín. ¡Qué hermosa música! No te vamos a pedir que la dances, Roberto.

R.M.- Soy capaz.

R.D.- Vamos a tener el placer de comprobarlo cuando tengamos nuestro programa de televisión.

R.M.- Me gustaría que este programa diera pie para concretar un proyecto con el que sueño, la Escuela de Danza, Música y Canto. Es muy fácil realizarlo. Se necesita un predio, que puede ser de una herencia vacante. Con un piso adecuado pues tiene que tener flexibilidad, un piano, baños, vestuarios. Seleccionar al alumnado de acuerdo a la experiencia y  los años. Se podrían traer profesores quilmeños como Vera Stankaitis y de afuera. Vera es la más idónea en el ámbito de Quilmes. Ofelia de Temperley [1]se abocó más a la academia de baile que a la formación artística. Presenté este proyecto, pero no fue entendido. No es de prioridad según ellos.

R.D.- Es que la cultura en los últimos 15 años decayó significativamente. Pero este programa puede servir para que todos los que se interesan, sean cantantes, bailarines, músicos, se contacten se asocien y por peso propio se podría formalizar la idea.

R. M.- Lamentablemente los bailarines no tenemos la oportunidad de quedar en la memoria histórica como lo pueden hacer un plástico, un escritor, un músico, un escultor. Lo nuestro se esfuma en el aire. Por más que quede grabado en un video no es lo mismo. El sentir, la transustanciación del momento de la creación de un rol determinado no queda fijada en la imagen como lo sería en la presencia viva. Además, los filmes que he visto de bailarines de otros tiempos resultan ridículos pues cambió el físico, la técnica, el vestuario. No pasa lo mismo con la pintura con la obra literaria, la música con el paso del tiempo tiene más valor.

R. D.- ¿Recuerdos y anécdotas?

R. M.- Lindos eran aquellos en los que  a uno lo elegían para un rol. En los que hasta uno no dormía desde unos días antes. Feos los opuestos. Feos los cuidados que uno debía tener con el cuerpo, no era mi caso particular pues en poco tiempo podía adecuar mi cuerpo a las exigencias del rol, pero recuerdo que otros de mis compañeros sufrían mucho por eso. Buenos recuerdos tuve muchos y malos también.

C. O.- ¿Parteners, compañeros preferidos?

R.M.- Tamara Tumanova, Maria Ruanova, Barishnicof, Nijinsky, Marcova, Mickel Summers, Margot Fontain, muchos, muchos. Entre los coreógrafos Tamara Grigorieva, Miasin... ¡Maravillas!

R.D.- ¿Qué pasa detrás de escena? ¿Vivió situaciones insólitas o graciosas...?

R.N. - Recuerdo que en la ópera Boris Gudunov, en un baile de aldeanos, pierdo la peluca, todos se ponen alerta y en el tumulto me la encontraron, me la puse y seguí bailando, todo sin salir de escena. Otro caso el de “La Dama y el Unicornio” - una obra basada en unos tapices ingleses - yo estaba en la platea con Olga Ferri, en un momento que bailaban María Ruanova con Margarita Fernández; que suplía circunstancialmente a la Ferri, la titular del rol,  de pronto Margarita Fernández sufre una lesión, Olga Ferri se da cuenta y sale disparando, va al vestuario, se cambia y mientras tanto María Ruanova improvisaba una variación hasta que saliese la que vendría a ser la Dama. Todo sucedió en pocos minutos y salvo el público experto muchos no lo advirtieron.

Otras veces hacíamos maldades como durante la ópera Sansón y Dalila en que el palacio caía en ruinas y nosotros en el tumulto que se producía en la escena le tirábamos los pedazos de telgopor, que simulaban mampostería, al foso donde estaban los músicos.

C.O.- Querés mucho a Quilmes ¿No?

R.M.- Por supuesto. Nací en Quilmes y viví toda la vida aquí. Conocí el Quilmes de los 40; de los 50 ¡La vieja Ribera! Miro el edificio de la Casa de la Cultura, donde asistí a tantos bailes en esos hermosos salones; una obra arquitectónica de esa talla y se encuentra en un estado deplorable, prácticamente destruido; de la mampostería del frente y los techos salen yuyos, plantas descomunales. Es tristísimo. Como puede ser que estando la Escuela de Bellas Artes allí, donde asisten personas que quieren llegar a ser artistas, ellos mismos no han hecho un proyecto para recuperar ese edificio histórico. Y las autoridades ¿Qué han hecho? Prometen, pero no se concreta nada. Los museos, las plazas ¡Qué decir de las calles! Y como eso muchas cosas más...

R. D.- ¡Y hace poco se cayó un techo de uno de los salones de la Morel!

C.O.- Ese deterioro, vos contabas, que lo viste también en el Teatro Colón. Es el correlato de la Argentina de los últimos tiempos.

R.M.- La mediocridad nos invadió y esos, los mediocre, son los que obstaculizan la labor de los capaces, los idóneos.

C.O.- Aprender junto a vos, Roberto, fue una experiencia incalculable. De eso no hablamos nada. Fue delicioso. Te lo digo públicamente porque sos merecedor. Y volvé a la enseñanza. Ojalá que alguien haya escuchado tu proyecto de una Escuela de Danza, Música y Canto, con rigor artístico.

R.M. – Te agradezco y te digo que nunca creí que mis alumnos puedan tener aún tanto reconocimiento por lo que yo les di. Quizá porque lo hice con el alma y desde el amor. Esas actitudes son las que me sorprenden y me gratifican.

R.D. – Así con este intento que tiene Retratos en la Ciudad de reconocer y hermanar a todos los artistas y personalidades de la cultura quilmeña, te agradecemos la presencia y te despedimos hasta la próxima.

Cristina Oller y Ricardo Debeljuh
"Retratos en la ciudad" Julio de 2003
Desgrabación y compaginación Chalo Agnelli

NOTAS




[1] Ofelia Vidal Amat de Temperley. Nacida el 10 de abril de 1915. Bailarina y profesora de danzas de larga trayectoria educativa en esa disciplina en Quilmes. Falleció hace pocos años.

miércoles, 27 de mayo de 2015

HUGO MOLINA (DRAMATURGO)

Teatro La Merced, Sarmiento esquina Alem
RICARDO DEBELJUH.- ¿Qué es el teatro?

HUGO MOLINA.- Es curioso, uno puede desarrollar una actividad, estar en algo permanentemente, relacionarse con eso. Dirigir y escribir teatro, circunstancialmente hacer algún personaje como actor, pero no tengo una definición precisa. Y esto hay que analizarlo con mucho cuidado porque no necesariamente implica que no la haya. A veces pasa que lo que uno trata de sintetizar, sea más complejo o más amplio, pero podríamos decir como en una definición general que es un modo esencial de expresión. No quiero caer en un lugar común de decir que es la reunión de todas las artes, como la música y la pintura, porque, además, procura una forma esencial de expresión y un contacto directo con el público

R. D- ¿Se nace o se hace un actor?

H. M.- Es algo inherente a la persona. Cualquiera de nosotros en mayor o menor medida, alguna vez pensó el hecho de la actuación. Por eso es tan antiguo y ha resistido tanto, enriqueciéndose en los períodos de crisis. Cuando parece que van a derrumbarlo, salen dos tipos con dos sillas y hacen algo, por estar directamente vinculado con las personas.

Hay técnicas y hay procesos para aumentar las capacidades y hay personas con un don determinado. Pueden ocurrir ambas cosas.

R. D.- ¿Teatro Abierto?

H. M.- Fue algo que no solo sirvió para promover espectáculos de una determinada característica, sino que produjo un movimiento enorme. Por eso hablo del teatro y de su implicancia tan fuerte con la gente.

R. D.- ¿Y el tema de escribir una pieza teatral?

H. M.- A veces da el primer paso la motivación. En el caso del grupo que formo y dirijo RE16 (entre 16 y 19 años), es una cosa tangencial. Los chicos con sus características, escribir para ellos, cuidando el techo, por las edades. No estoy hablando de un aspecto moral, aunque eso está implícito, sino me refiero  a las posibilidades de ellos, los yacimientos donde pueden ir a buscar experiencias distintas a los de un adulto. Entonces la motivación es la que surge y la que plantea hacer una obra sobre qué. Yo tengo un sistema muy sencillo: me tomo un tren hasta La Plata y cuando vuelvo estoy con la obra.  Lo cuento no como un hecho circense, sino que debe haber algo ahí que me hace funcionar así.

R. D.- ¿Qué cambió Hugo Molina hoy, desde aquellos años donde comenzabas a transitar el camino del arte?

H. M.- Por ahí en aquel momento uno soñaba los sueños, ahora uno tiene que sostener los sueños. Creo que el espíritu de descubrimiento, de comienzo de las cosas. Esa especie de utopía, y creo que, además, uno tenía otra edad. Ahora es soñar y revisar en la medida de lo posible, esa es la diferencia positiva que tiene que establecerse.

R. D.- ¿Por y para qué escribís obras de teatro?

H. M.- Básicamente el tema de la literatura teatral es un tema artesanal. Es decir, demanda en forma indispensable pasar por el teatro, relacionarse con él, sus tiempos y espacios. El desafío es, con la mayor economía de recursos, lograr sencillamente crear una situación humana esencial, de importancia. Ese es un logro más grande que las grandes palabras, y de lo que uno puede aspirar inocentemente al principio. Uno ve el esfuerzo de los autores capitales, por ejemplo, en lograr y fijar una situación humana y fundamentada. Si uno logra eso es maravilloso, pero es sumamente difícil. Tiene que ver más con la economía que con la proliferación de frases ingeniosas.

Hay casos de autores que han escrito grandes obras de corrido. Pero normalmente hay que trabajar mucho si se quiere hacer algo trascendente que toque la fibra de los otros, tiene que movilizar cosas personales. Cuando se hace en serio no es nada sencillo. O´Neill hace su obra autobiográfica como en “El viaje largo del día hacia la noche” y pide que la estrenen cincuenta años después de su muerte. Es un día en su vida desde la mañana hasta la noche de toda su familia, la madre drogadicta, el padre con problemas. Él puso el alma allí. Lo que pide, no lo pide por casualidad. No se desciende hasta ahí gratis, no se va hasta esas regiones con ingenio nada más. Hay que poner otra cosa un alto grado de compromiso. Si no hay pasión no hay creación. Por ahí pasa la cosa.

R. D.- ¿Talleres literarios?

El aspecto más saliente que tienen, considero que es el intercambio. En el fondo creo que la excusa es esa, porque no me atrevería a decir, al estar con tal persona vas a llegar a ser un escritor fabuloso.

R. D.- ¿Qué libros te gustan y entre las obras de teatro?

H. M.- Me gustan los policiales en materia de literatura, porque me relajan. El cuento es un género que disfruto mucho. Me gusta el teatro realista americano, de Tennesse Williams, Arthur Miller, Discépolo  por la impronta en lo nacional, Griselda Gambaro también. A veces con los escritores, los nombres se revisten de cierta pomposidad, y ésta oculta, a veces, el verdadero sentido. En el mundo Ibsen, Pirandello, Shakespeare desde ya. A veces  hay una interpretación errónea que nos distancia de esos autores y su obra. Cuando uno los lee detenidamente, se da cuenta que aquello que le parece impresionante, es porque han encontrado el modo más simple de expresar lo propio y lo esencial.

R.D.- ¿Qué dirías de tu  historia?

H. M.- Es simple, la historia de alguien común. Nací en Capital y viví la mayoría de mis años en Quilmes. Desde los veinte me contacto con el teatro y desde ese momento escribo y trabajo en teatro.

martes, 7 de abril de 2015

RICARDO SOULÉ - MÚSICO COMPOSITOR (DICIEMBRE 2003)

El pasado miércoles 1º de abril en el programa radial EL QUILMERO FM que se transmite en la FM 106.5 y conducen Ana Aispurú y Chalo Agnelli con la participación de Cristina Oller se difundieron dos temas musicales del disco "Soulé en Río Turbio", grabado por Ricardo Soulé en 2004. En esa oportunidad se eligió "El cantar del juglar" y "Blues de Ranelagh". Esto nos retrotrajo al 2003, un año antes de la edición de este disco, en que Cristina Oller y Ricardo Debeljuh lo entrevistaron en su programa "Retratos en la Ciudad" que dio paso a su libro homónimo. Texto que replicamos en este blog.

CRISTINA OLLER.- estamos muy contentos que estés esta noche con nosotros. 
RICARDO SOULÉ.-  También yo. Por estar con ustedes y tener mi primer contacto con los medios luego de haber estado seis meses viviendo en España. Además, de estar nuevamente en mi ciudad.
Con sus perfumes, sobre todo en ésta época que llega el verano, tilos, madreselvas, jazmines. Me recuerdan mi infancia ¡Tiempos entrañables! 
C. O.-  Es el hábitat que nos identifica... 
R. S.- Si, es indiscutible que así lo siento. 
RICARDO DEBELJUH.- Además de la familia, algo lógicamente normal, ¿Qué cosas de la Argentina añoraste? 
R. S.- Y, los argentinos. Los extraño mucho, a pesar de que cuando uno está acá no se da cuenta. Yo tengo un cariño tan profundo y una identificación tan profunda con la Argentina. Primero por ser argentino, por haberme desarrollado acá, porque mi mujer es argentina, por mis hijos que tienen mucho de esta tierra, aunque
alguno tiene algo de “galleguito” también. Se extraña el lenguaje de los argentinos y hasta la problemática, porque te acostumbraste a lidiar con cosas que no se pueden resolver, pero que finalmente son parte del menú cotidiano. 
R. D.- ¿Cómo fueron los comienzos en la música? 
R. S.- Empecé de muy chico, con una guitarra que me regalaron para Reyes. Había un personaje en la radio, que era lo único que teníamos en esa época, que se llamaba “el pibe cantor”. En el Quilmes de aquel entonces, la gente tomaba el fresco en la vereda, sentada en su silla a la nochecita; y yo me paseaba por el barrio con mi guitarrita a darles “la lata” y a cantarles. Esto me duró una temporada, hasta que mi papá me trajo un violín, y comencé con él. Tenía seis años y no largué mas. Así me fui
introduciendo sistemáticamente al mundo de la música. En su momento no me di cuenta, pero seguí hasta hacerme profesional. A los 17, cosa que no me di cuenta tampoco. Por esos años sólo grababan los que tenían acceso a un disco. Y esa suerte la tuve junto a los chicos de Vox Dei. 
R.D.- De los músicos de aquel momento ¿Qué recuerdos tenés, ya sea, por su autenticidad, por su talento, por la creatividad? 
R.S.- Tengo muchos recuerdos. Tuvimos la posibilidad de contactarnos con personajes que luego fueron emblemáticos. Conocimos a Javier Martínez y Claudio Gabis, cuando recién empezaban. Fue muy fuerte la impresión que nos dio Manal, por estar en una dirección similar. En esa época teníamos contacto físico, sino a través del éter. Nos dimos cuenta que estábamos en
una misma corriente, como nos pasó con Almendra, con Arco Iris, con Los Gatos. Esto nos llevó a conocernos. Nosotros a ellos y viceversa. A través de los años se incrementó nuestra amistad. Estuve con Claudio Gabis en Madrid, y con Gustavo Montesano, de Crucis; y pudimos rever nuestros lazos de unión de una perspectiva más desarrollada, por estar mayorcitos todos. Pero con un fondo verdadero. Ahora, es nada más que poner los primeros compases de “Avellaneda Blues”, y decirnos ¡Esto es maravilloso!
R. D.- Es un clásico. Es el tango dentro del rock. 
R. S.- Cuando decís “el tango”, entiendo la figura, básicamente es “lo auténtico”. Te referís a que es un blues totalmente auténtico, en cuanto al argumento. Porque nosotros estábamos acostumbrados a escuchar blues que hablaban de Chicago, y éste blues nuestro habla del Docke, de Avellaneda, de los trabajadores.
R. D.- Del barrio...
C. O.- De lo local, de lo tangible.
R. S.- De lugares muy reconocibles. Por ejemplo, cuando jugaba al fútbol, iba a Dock Sud, y esperaba turno para jugar, ya que participaban varias divisiones. Nuestro equipo jugaba cerca del
mediodía y entonces con varios muchachos caminábamos esperando el turno; y les aseguro que veía la descripción que luego hizo Javier Martínez del ámbito y era exacta. 
R. D.- Esa letra es una pintura fiel del barrio aquel, sin dudas. Pero hay mucho por hablar, sobre la historia, sobre el presente y los proyectos. Si te parece bien podemos escuchar algo de Vox Dei en vivo, lo mandamos Marcelo, dale.
C.O.- Escuchamos “Vueltas y vueltas alrededor del sol” por Ricardo Soulé, en Tucumán. Contá, por favor, lo que nos decías sobre lo que escuchamos. 
R. S.- Resulta que el disco grabado en vivo, sale en una compañía llamada Disc Jockey, que era muy fuerte, y además, argentina. Era una época donde la industria nacional era una realidad. Donde no todo era importado. Yo soy testigo de ese mundo donde no todo era importado, y doy fe. Entonces, DJ era una compañía que nos había
apoyado, pero aparece la posibilidad de trabajar en CBS, que nos ofrecía otra distribución y otra difusión. Para conseguir nuestra libertad, debíamos sacar un disco. Se nos ocurrió hacer uno en vivo y creo que fue uno de los primeros grabados en vivo en Argentina, allá por 1971. En ese momento estábamos trabajando con Carlos Robertone, que según Spinetta era el Rober Buda, porque era muy gordo, con mucha panza y era el que hacía los equipos de sonido. Teníamos unas columnas de cuatro parlantes Lea de 12 pulgadas, industria nacional, en cada costado. Y ese era el sistema de sonido, en donde salía todo, voces, instrumentos, todo por ahí. Robertone tenía un grabador de dos canales y no nos hacíamos demasiado el coco, tocábamos y listo. La idea era grabar presentaciones de una gira nacional, en este caso fue en el Club Estudiantes de Tucumán. También en el Teatro Argentino, en el Coliseo y en Córdoba. Fue una experiencia hermosa, haber grabado en vivo y plasmar esta aventura con elementos de trabajo muy rudimentarios, pero llenos de ilusión y de amor. Así que esto me trae unos recuerdos preciosos. 
R. D.- A veces me preguntó que hubiera pasado si músicos con el talento y la creatividad de entonces, hubiera tenido la tecnología monstruosa que se ha desarrollado hoy. 
R. S.- Hubiéramos tenido un producto, me parece, mejor desde lo técnico, pero no desde lo sentimental. Nosotros poníamos toda la carne al asador, teniendo mucho o poco sonido, salíamos con pasión. Y salía lo que salía. Me acuerdo que habían conseguido unas cuerdas argentinas de poliamida, que la gente de Medina Artigas que las hacía, las había entorchado con poliamida. Entonces Claudio Gabis apareció con la copla de que si con una gillette vos le cortabas la poliamida y se lo sacabas, iban a aparecer las cuerdas que después llamaban super slinky, es decir, las teníamos hechas a mano. 
R. D.- Ahora te voy repetir un nombre, un seudónimo si se quiere, y vos decí lo que se te ocurra: Moris.
R. S.- Uf, maestro total. 
R. D.- Por eso te lo mencionaba. 
R. S.- Sí. La última vez que vi a Moris fue en septiembre del año pasado (2002) en el Festival de La Falda. Estuvimos casi todos los de la primera época, Moris, Pappo, Spinetta, Miguel Cantilo, David Lebón, Pajarito Zaguri y yo con mi banda. Estábamos en las sierras sentados, comiendo contando historias y Alejandro Medina se
levanta, señala a Moris y le dice, “éste es mi maestro”. Y entonces Moris muy sólido y bien plantado le responde “¿y por qué?”  Y por haberme enseñado a tocar la guitarra de esa forma, con esos acordes provenientes del jazz. Entonces se pusieron a tocar canciones de tono jazzístico. Y lo reconocen como el maestro de la guitarra de todos estos personajes del rock nacional. Sin embargo, vos lo ves a Moris, y lo ves con una naturalidad y serenidad, con el status que le dan, Los maestros son así. 
C. O.- Es un prócer, un grande. 
R. S.- Tengo otra anécdota que ocurrió en éstos días. 
C. O.- Cuente, cuente. 
R. S.- Fuimos con Gabis, hace cosa de un mes, a una sala a Tablada en pleno Madrid, estábamos por tocar y necesitábamos una sala de ensayo. Entramos, y al darnos vuelta en el salón principal vemos un póster de Moris. O sea, su huella está donde vayamos. Si uno no lo quiere reconocer es por un tema cultural, pero si tenés los ojos abiertos los ves. 
R. D.- Lógico, además, en España si que dejó huella ¿Verdad? 
R.S.- En ese momento en Madrid estaban haciendo un reconocimiento de la primera época del rock en España y estaba entre las figuras justamente Moris. Sacaron un disco que es una antología del rock en España. Y Moris pertenece a la antología del rock español. Ni más ni menos. 
R. D.- Y no es poco.
R. S.- Desde el punto de vista histórico Argentina tiene un peso específico mayor al movimiento español. Yo le pido a los que nos
escuchan, que lo estoy diciendo con total honestidad, o sea, no es un arrebato de fanfarronería nacionalista. Porque hemos tenido la suerte de tener en nuestro país, una base musical y una tradición cultural muy sólida. Mientras que en países como España han tenido una decadencia catastrófica durante décadas desde lo artístico. Entonces, nos colocaron en una situación privilegiada, sobre en los años 60 y 70 que no es igualable a otro país de habla castellana. 
C. O.- Vamos a la música, para escuchar “Presente” de Ricardo Soulé, por Vox Dei, y continuamos con más Retratos en la ciudad.
R. D.- Retomamos la charla con nuestro invitado y amigo Ricardo Soulé, preguntándole como ves hoy a la Argentina, respecto a la de las décadas 60 y 70. 
R. S.- Creo que tenemos una personalidad definida en cuanto a la comparación con otras etnias. En el caso de España por ejemplo, es
típico que los trabajos de la construcción lo hagan ecuatorianos, colombianos y algunos polacos. Los argentinos en general están vinculados con la faz artística, sea música, cine o teatro. También al deporte, especialmente al fútbol. Es decir, estamos definidos, visto hacia fuera. En cambio, visto hacia adentro, tenemos una problemática muy complicada, que nos va a llevar el tiempo que nos tome, darnos cuenta quienes somos, y porque estamos así. 
R.D.-  Podés explayarte, nos interesa tu opinión.
R. S.- Mirá, los europeos por ejemplo, no pueden entender como estamos tan sumergidos, teniendo una tierra tan rica, con abundancia, de un pueblo tan bonito, con argentinos inteligentes y cultos, estemos como estamos. Esa es una materia que tenemos pendientes con nosotros mismos.
Se nos ha planteado una cuestión existencial de porque estamos así. Porque algunos dicen que es el Mercado Común Europeo, o el FMI, o los delincuentes, o los políticos, pero tenemos una cuestión que no se resuelve. Y la resolución de esto es que vivamos un poco mejor. Que salgamos de una situación dificilísima en lo económico, para la gran mayoría, que se hace extensible a lo cultural, social, la salud y a lo afectivo. Sí, hay una crisis afectiva producto del tire y afloje cotidiano que nos hace olvidar de lo más importante que es el amor. Son cosas a resolver por cada argentino en su corralito, para que después los juntemos y  encontrar un panorama mejor. Yo me declaro incapaz de comprenderlo, pero tengo que resolverlo. Me parece muy injusto. El tiempo pasa y son prácticamente treinta años de declive a nivel país. Y sobre todo están las generaciones nuevas que se encuentran con esta situación. 
R.D.- Los hijos son los que nos preocupan más, y debemos construir algo sólido para ellos. Ojalá se pueda. 
R. S.- Es hora de proponérnoslo. Sin esperar soluciones mágicas. Mirá, yo he visto la Argentina de mis viejos. Era muchísimo más organizada. Pero también tengo que reconocer que era un mundo más organizado. Donde había niveles de respeto hacia el prójimo que se han perdido. Eso trae consecuencias graves. Además, las amenazas con las que vivimos. 
C. O.- Cambio de tema. Hablamos de presentaciones. ¿Con qué repertorio arrancás? 
R. S.- Seguro que con los clásicos, no puedo escapar.
R. D.- Por suerte tenemos clásicos.
C. O.- De esos no zafás.
R. S.- Voy además, con temas míos como solista, que traje de España. Voy a ver si me dejan tocar bastante, hasta donde aguanten.
R. D.- Te fijaste que no hablamos nada de La Biblia. Algo que ya es un clásico charlarlo. Pero ocurre que hay tantas cosas interesantes para charlar con vos, que La Biblia es un tema más, a pesar de que ha sido, para mí, el trabajo conceptual más importante dentro del rock nacional. 
R S.- Si, dentro de los que analizan el rock nacional, lo han colocado como la obra más trascendente. Creo que ha sido la única que la tuvo a través de los años. Y cuando las obras trascienden las épocas, algo pasa. Cuando no, alguna carencia deben tener. 
R.D.- Hubo también  una segunda versión orquestal.
R. S.- Vos decís la del ensamble. 
R.D.- Claro. 
R. S.- Ah sí, sí. Pero esa no fue tan feliz. Fue una cuestión más que nada, de buscar el éxito comercial. Nosotros, en cambio, nos habíamos puesto una meta. Queríamos darle un aire distinto a la música que hasta ese momento se escuchaba. Concebir una música de rock que fuera una obra conceptual. Salir del temita de dos o tres minutos. Ese era un desafío que teníamos delante. 
R. D.- Bueno, vamos despidiéndote Ricardo, por esta noche nada más. Nos vemos pronto si te parece.
C. O.- Guitarra en mano, para escucharte, será un placer. 
R. S.- Preparamos algo para que la gente lo comparta, desde ya un gusto.
Compaginación Chalo Agnelli

jueves, 2 de abril de 2015

CLAUDIO PÉREZ - ESCRITOR – POETA – AGOSTO Y OCTUBRE DE 2003

Entre agosto y octubre de 2003, en el programa radial "Retratos en la Ciudad" que conducían Cristina Oller y Ricardo Carlos Debeljuh, programa que impulsó el libro homónimo, se estrevistó a un hombre de las letras y la cultura que tiene a la poesía como su modo de vida. Muy pocos poetas locales han puesto tanta energía y pasión en la creación y divulgación de lo poético y sus implicancias. Estas entrevistas realizadas 11 años atrás develan un pensamiento fructífero en letras, sueños y acciones. 
Esta es la 16ª publicación de las 30 que componen el libro "Retratos en la Ciudad", de Ed Jarmat, 2006. (Chalo Agnelli)
(síntesis de dos entrevistas)
CRISTINA OLLER.- Nuestro invitado de hoy es Claudio L. Pérez. Escritor, poeta, un bregador de la cultura. Bienvenido ¿A qué corresponde la L?
CLAUDIO L. PÉREZ.- Gracias a ustedes por la invitación. La L es de Leopoldo.
C.O.- Claudio Leopoldo Pérez, contamos a los oyentes, es uno de los organizadores del Encuentro Nacional de Poesía Quilmes 2004. Un grupo que trabaja desde hace tiempo y con mucho tesón para que se cristalicé este importante encuentro nacional con todo lo que
representa para Quilmes. Aspirando a que cada año o cada dos años se celebre la poesía en nuestra ciudad. ¿Cuándo arrancó este sueño?
C.L.P.- Es un trabajo que viene de largo. Nosotros, la Comisión de Letras de Artenpie que integran: Chalo Agnelli, Federico Blanco, Jorge Cabrera, Laura Mas, Alicia Silva Rey, Sonia Otamendi, Julio Vinci y yo, venimos trabajando desde hace dos años en este Centro Cultural de Vicente López 93. Hicimos la Primer Jornada de Literatura Argentina “Tradición de cambio”; la Segunda “Tradición y delito”.
C.O.- De esa dimos cuenta porque nosotros partimos el año pasado, de la anterior no pudimos hacer difusión.
C.L.P.- Fueron actividades muy importantes que nos ayudaron a ponernos en contacto con el público que estaba demandando este tipo de jornadas; docentes, escritores, libreros, periodistas, lectores. Vino gente de primer nivel a ambas: Osvaldo Bayer, el decano de Humanidades de La Plata, Diana Bellesi, María Moreno. Y este grupo de trabajo de Artenpie ya tenía contemplado en este proyecto para cinco o seis años una Jornada Latinoameriocana. Previo a esto decidimos encarar un Encuentro Nacional que nos permitirá conocer nuestras fuerzas organizativas. Y pensamos que quien podría acompañar un proyecto de esta naturaleza debía ser la Universidad Nacional de Quilmes. Esto fue entendido así con mucha presteza por la gente del Observatorio Memoria y Praxis Social, María Sondereguer; por la Dirección de Cultura, a cargo de Mabel Coutada y la Secretaría de Extensión Universitaria.
Está trabajando con nosotros Cristian Vacarini de la Universidad. Juntos estamos desarrollando este proyecto que es muy ambicioso para la cultura quilmeña. Y sin pecar de pedante, para la cultura nacional. Fijate que hay encuentros de poesía en Rosario, está “Maratónica” en Mar del Plata, pero en las cercanías de Capital Federal no hay una actividad nacional dedicada a la poesía y tampoco en la misma Capital Federal. Y Artenpie la ha diseñado, la ha proyectado y ha buscado el aporte insustituible de la UNQUI para llevarla adelante.
La preocupación cultural de todos nosotros, la gente que pertenece a Artenpie, que estamos trabajando en la cultura de Quilmes desde hace más de 25 años, siempre ha sido: primero desarrollar nuestra actividad cultural en Quilmes, somos de aquí, tenemos una serie de características que tienen que ver con el lugar, pero pensamos que la cercanía con la Capital ejerce una fuerza centrífuga que se lleva nuestro mejor público, nuestros mejores creadores. Y queremos revertir eso. Por eso seguimos trabajando en Quilmes y continuaremos haciéndolo, pero con una concepción que no es localista sino que es una concepción universal de la cultura, creemos que la cultura excede el Partido de Quilmes por eso las actividades de este tipo que organizamos pretenden poner en contacto a nuestros creadores a nuestros escritores y poetas con autores provenientes de otros lugares como una forma de incorporar a Quilmes a la vertiente más rumorosa que es la Cultura Nacional y que parecería ser que transcurre por Capital Federal. Nosotros no creemos eso. Creemos que la cultura se construye en cada pequeño pueblo de la República. Hay excelentes creadores en el país. No todos, lamentablemente, van a estar presentes en este primer encuentro, pero hemos tratado de presentar un panorama, al menos, de algunos escritores de los más destacados del interior.
C.O.- ¿Cómo se hizo esa selección?
C.L.P.- Fue muy difícil. Primero fue difícil determinar qué poetas de Quilmes leerían en el encuentro. Lo hicimos con un criterio que anteponía zonas de corte...
C.O.- ¿Los organizadores van a leer sus poemas?   
C.L.P.- No. Los organizadores nos excluimos absolutamente.
C.O.- Eso es excelente. Muy pocas veces se ve esta actitud, pues, por lo general, uno abre frentes y en calidad de tal muestra lo suyo.
C.L.P.- Así es, sin embargo, en la Comisión Organizadora hay poetas trascendentes: Jorge Cabrera, Alicia Silva Rey, con una obra muy interesante, poco conocida; está Chalo Agnelli quien también es poeta; Julio Vinci, es narrador; Sonia Otamendi ha escrito algo de poesía. Básicamente hay gente muy destacada para tener en cuenta, pero nuestro criterio tiene que ver con una concepción de la cultura. Creemos que la cultura de Quilmes adolece de muchos defectos: falta de sistematización, no está organizada, no está suficientemente valorada porque no hay, como sucede en otras ciudades del interior, alguna institución de corte profesional de la cultura como puede ser una universidad - y como nosotros creemos que debe ser la Universidad Nacional de Quilmes - que ayude a la sistematización de la cultura, agregando valor interpretativo y crítico a la obra de los escritores.
 Entonces en Quilmes cada creador tiene su ranchito aparte, hace lo suyo, se pelea con el otro para no hacer la presentación de su libro el mismo día. Estas cosas creemos que con el Encuentro estamos apostando a cambiar con mucha firmeza, con mucha claridad conceptual y con mucha inteligencia por otra parte. Por eso cuando nos enfrentamos con el problema de seleccionar, establecimos que fueran escritores con obra publicada. Por una cuestión de practicidad de este modo el que vaya al encuentro y quiera profundizar la obra del poeta que ha escuchado tenga la posibilidad de hacerlo. Y por otro lado de ese gran número de poetas con obra publicada había que hacer una selección porque se corría el riesgo de ocupar un encuentro nacional con todos poetas de Quilmes en lugar de brindar los mayores espacios a la gente que viene de afuera y de Capital que es muy importante porque vienen las principales revistas y editoriales de poesía de la Capital. Y esto es trascendente por los contactos que pueden lograr los creadores zonales. No sólo los que vayan a leer sino los que asistan.
Entonces teníamos una lista de unos 13 poetas todos con una obra muy meritoria y destacada y en función de la evaluación que hizo la Comisión de Organización de Artenpie y la UNQUI se seleccionaron cinco por votación. Hubieron varias rondas. Ellos son: Paula Álvarez, Carlos Patiño, Beatriz Piedras, Miguel Ángel Morelli y Néstor Telechea.   
C.O.- Por estos micrófonos pasaron: Miguel Ángel Morelli en dos oportunidades y Carlos Patiño antes de la presentación de “La Pallamay”.
C.L.P.- Vos estuviste el sábado, te agradecemos mucho, que hayas visitado Artenpie, realmente fue muy agradable tenerte allí presente porque has visto el panorama. Hemos trabajo esto con una óptica de apertura envidiable. No hemos prefijado una corriente estética sino que fue una actitud abierta. Y el que estuvo el sábado vio cinco voces distintas cada una con su importancia, asentadas, con un trabajo de muchos años. Esto es lo que pretendemos mostrar en cuanto a Quilmes.
C.O.- Por otra parte también hay heterogeneidad de edades, pues Paula Álvarez tiene 35 años. Patiño es más experimentado. Voces femeninas, masculinas.
C.P.- Puede ser que las radios zonales, la prensa zonal tenga niveles desparejos, pero el problema de la difusión de la cultura, el problema básico de la cultura es que estamos viviendo en una corriente globalizadora impulsada por el imperialismo que hace que la cultura sólo pase por determinados sectores. Cuando estuvo Atilio Borón en Artenpie dando una conferencia sobre esta seudo globalización largó un concepto que me dejo maravillado: el segundo rubro de exportación más importante de EEUU es el cultural. El primero son las armas y luego la cultura. Esto habla de la fuerza que tienen determinadas corrientes de pensamiento obviamente emparentadas con el neoliberalismo frente a las que el mundo empieza a reaccionar con los movimientos antiglobalizadores. Esto marca por dónde pasa la cultura y los capitales que se invierten en ella y qué tipo de cultura estamos consumiendo. Por eso el trabajo de las radios zonales, el trabajo de la cultura local requiere sistematización, conocimiento, empezar a armar una grilla de qué es lo que tenemos, qué es lo que podemos brindar. Sin perder la calidad de lo que ofrecemos porque si queremos ir hacia delante tenemos que dar cosas buenas y con perspectiva. Me parece que todo esto se entronca con un tema complicado que es el de la Política Cultura, que las instituciones de Quilmes, en algún momento, vamos a tener que discutir.
Nosotros hace 20 años, éramos muy jóvenes, habíamos sacado algunas revistas literarias, formado ateneos y armamos lo que fue la Primera Coordinadora de Actividades Culturales del Partido de Quilmes. Con muchísimas instituciones donde armamos un cronograma, giras, listados de elencos, artistas, escritores, plásticos. Y esto es lo que falta. En el terrenos de la cultura hay mucha improvisación sobre todo en el momento de definir una política cultural para la zona. Y en esto no son responsables sólo las autoridades oficiales sino las instituciones de la cultura. Por eso este Encuentro Nacional de Poesía Quilmes 2004, es un aporte a la cultura zonal.
R.D.- Hablando de instituciones culturales ¿Hay interacción entre ellas?
C.L.P.- Sin duda. Nosotros a raíz del Encuentro, el 24 de abril, hicimos una convocatoria a todas las Instituciones culturales del Partido de Quilmes. Que llegó hasta donde nos dieron las fuerzas. Que esa es otra cuestión. Sucede que algunas personas nos llaman y nos recriminan que no los invitamos; les preguntamos de dónde son, nos dicen que de tal lado, pues bien, no los conocíamos y se enojan. Por eso les aclaro que ellos tampoco nos conocían a nosotros. Esta es la situación.
Hicimos esa convocatoria para que las instituciones participen de actividades descentralizadas que se van a llevar a cabo el domingo 15 por la mañana. A esa convocatoria asistieron la Sociedad. Italiana, la SADE. La Biblioteca Juan Bautista Alberdi de San Francisco Solano, gente de los Cafés Literarios - que es un tema muy interesante también - la cámara de Comercio de Quilmes, medios y otras instituciones. Y ya estamos armando una grilla. La Sdad Italiana el domingo a las 11 de la mañana recibirá a poetas que viajarán del interior y harán una lectura en sus instalaciones con poetas que viajan para el encuentro. La biblioteca Alberdi de San Francisco Solano - Solano te digo - o sea, que fijate el espectro de apertura que hay según la distancia con Artenpie, porque a los del centro de Quilmes era fácil convocarlos y así se hizo. La Biblioteca de Solano también realiza una actividad descentralizada para el domingo a las 11 de la mañana.
Esto también marca un interés cultural de esa biblioteca al haber respondido a nuestra convocatoria, se enteraron, estuvieron presentes en las reuniones previas y continuaron viniendo a las de organización. Nosotros les dijimos a las instituciones que este encuentro no es para Artenpie ni para la UNQUI, sino que es una actividad para la cultura de Quilmes. Y así lo pudieron entender.
Estuvimos en contacto con Casa de Arte Doña Rosa que va a participar; del mismo modo Polaridades. Es una actividad abierta; nosotros circunstancialmente somos los organizadores porque somos los que tenemos este grado de preocupación con respecto a la cultura zonal. No digo que otros no lo tengan, pero estoy absolutamente seguro que es este grupo de trabajo, que integro con Laura, Alicia, Sonia, Chalo, Federico, Jorge, y Julio, el que tiene una mejor comprensión de las dificultades zonales en cuanto a la cultura. Por una sola cosa te lo digo, además de la formación, cada uno de nosotros tenemos una experiencia de más de 25 años.
C.O.- Nada más y nada menos. Premio a la constancia
R.D.- Y a la claridad de los objetivos que persiguen.
C.P.- Objetivos que han ido cambiando en lo táctico en lo formal, pero la estrategia siempre fue una: la Cultura es una cuestión universal que tiene que reflejar la situación concreta del ser humano y su relación con la sociedad. Nosotros venimos trabajando con este concepto y sin egoísmos
C.O.- Me gusta que se conmemore el día de Quilmes con la Poesía. Eso está muy bueno. O sea, 14 y 15 de agosto entre las 16:30 y las 22 en el Auditorio de la UNQUI, Sáenz Peña 180, Bernal. Y como dice este volante de Murillo Méndez: “La Poesía sopla donde quiere” y este de Lautremont: “La Poesía debe ser hecha por todos”.
R.D.- Querés decir algo sobre la solaridad, verdad...
C.P.- Sí. Hay algo muy interesante que esta pasando con esto del Encuentro y que nosotros los organizadores valoramos muchísimo. Despertó en algunos artistas de Quilmes una voluntad de participación que sorprende porque no es únicamente de tipo formal e institucional. Hay gente que está dando desinteresadamente su trabajo como una forma de colaboración; como la artistas plásticas Patricia Pérez, Hilda Paz, Sonia Otamendi, que pertenecen a la comisión. Están realizando producciones artísticas y nos la traen gratuitamente. Marta Policiccio obsequió un friso cerámico para obtener fondo que nos permitan solventar tantos gastos. Y esto es de una generosidad incalculable. Y porque saben o intuyen que esta actividad va a introducir ciertas conductas en la cultura quilmeña transformadoras.
Creemos también que siete años de existencia de Artenpie es una garantía junto con el aval de la UNQUI. Fíjense, vienen: Roberto Retamoso de la Universidad Nacional de Rosario, que fue el fundador de la Cátedra Libre de Poesía Felipe Aldana en esa Universidad; Silvio Matón, profesor de Estética de la Universidad de Córdoba; Anahí Mallol, profesora de Estética de la Universidad de La Plata; Rafael Felipe Oteriño, de la Academia Argentina de Letras. Eso en el terreno de lo académico profesional y vienen: Gustavo López fundador de la revista VOX de Bahía Blanca , Marcelo Díaz también de esa ciudad; está previsto un homenaje a Alfredo Veiravé del que participa Oteriño y un trabajo de Thorpe Running profesor de la Universidad Saint John de Minnesota, EEUU...
C.O.- Que tiene una crítica muy favorable a vos en tu libro “Ciencia de lo sólido”
C.P.- Thorpe fue muy amigo de Alfredo Veiravé y estará presente en este homenaje.
C.O.- Nuestra gratitud por estar presente hoy y por darle esta oportunidad a la cultura quilmeña.
C.P.- Y a ustedes porque el periodismo es una parte fundamental en nuestro trabajo.

SEGUNDA CHARLA
R. D.- Hablanos ahora de vos. Contanos, Claudio, cuándo y cómo empezaste con esto de la literatura.
C.P.- Es una respuesta complicada. Tengo conciencia de haber empezado a escribir con determinada intención, aproximadamente a los 15 años. La causa, la común a todos los adolescentes que empiezan a escribir cuando se enamoran.
Bastante más adelante tomé conciencia que había escrito mucho. La mayor parte descartable. Lo hacía en cuadernos que guardaba, retomaba y a partir de ese momento empecé a poner una mirada crítica sobre esos cuadernos y a desechar mucho.
Participé de un taller literario en la SADE. Emprendí lecturas más sistemáticamente. Esos fueron los comienzos. Luego me empezó a movilizar lo que está debajo del texto e independiente del tema, que es la estructura.
A los 18 años leí una crítica de Gramsi al libro de Benedetto Croce, sobre cuestiones estéticas y sentí que se abrió una puerta porque descubrí que había algo soportando las palabras, de ahí en más esa fue y es mi preocupación mayor; por encima de los temas; aunque siempre aparece en el texto cuestiones personales por las que uno está atravesando en determinado momento. Están presentes, pero cuando trabajo sobre algo lo que busco es probar una estructura determinada, una forma, lo que está en un segundo nivel. Que me parece que en última instancia es siempre aquello que dice, lo demás es como un encantamiento, es lo que llama la atención y lo que permite al lector ingresar al texto y recorrerlo,  pero lo que dice el texto, el sentido, está en un segundo nivel.
R.D.- ¿Cuáles son los autores nacionales y extranjeros con los que te sentís indentificado?
C.P.- En poesía me interesó mucho el exteriorismo nicaragüense como escuela, el subrealismo también, por eso mis poetas preferidos son Ernesto Cardenal, Alfredo Veirave, poeta chaqueño, que para mí es un poeta exteriorista con particularidades muy ricas. Incluso él tiene un trabajo sobre la poesía de Ernesto Cardenal. Hay
un interés teórico de Veiravé por el exteriorismo. Me interesa Gelman porque trabaja mucho con la estructura. En cuanto a los subrealistas Enrique Molina. En el terreno de la narrativa me interesa la obra de Polauster, Macedonio Fernández, del que no se podría asegurar que solo hace narrativa, hace narrativa y algo más. En el terreno del cuento Juan José Sáer y Ricardo Piglia, en novela y en sus trabajos teóricos.
C.O.- Omitimos decir que el sábado próximo en Artenpie leerán poemas los integrantes de la Comisión de Letras.
C.P.- Una parte de la Comisión Organizadora del Encuentro Nacional de Poesía Quilmes 2004. Porque cuando diseñamos este encuentro nos pareció que los organizadores no debían hacer lecturas de sus propias obras, no por un alarde de humildad, sino porque la idea era que ocupen el mayor tiempo posible aquellos poetas invitados que traerán todas las manifestaciones de la poesía de los cuatro puntos del país. En la Comisión hay excelentes poetas como Jorge Cabrera, Alicia Silva Rey, Chalo Agnelli, Sonia Otamendi, Laura Mas... algunos han desistido de leer públicamente porque no tienen ganas en este momento, otros porque sienten que deberían revisar algunos de sus trabajos. De manera que los que están dispuestos son Jorge Cabrera, Julio Vinci, Alicia Silva Rey...
C.O.- Y vos
C.L.P.- Exacto. Julio va a ser una sorpresa pues de él conocemos su narrativa. Alicia es una excelente poeta que no lee habitualmente, que no publica y va a ser interesante escucharla...
C.O.- En la Agenda Sur se vieron algunos trabajos de ella.
C.L.P.- Sí, pero es excepcional y muy esporádico. A pesar de que su trabajo es permanente y muy riguroso. Ella está más preocupada en producir que en difundir su obra. Con esto pretendemos cerrar el ciclo iniciado con el Encuentro.
Van a estar a la venta trabajos que preparó Hilda Paz con alumnos y profesores de la “Carlos Morel” que son esas plaquetas que se denominan “Poetas con Grabadores”. Hay 50 poetas argentinos tomados por 50 grabadores que hicieron sobre ellos piezas muy hermosas y únicas. Estamos pensando en trabajar con estas ediciones de alguna manera.
También se venderán las tintas de Sonia Otamendi, grabados de Hilda Paz. Material que se preparó para reconstruir las finanzas que solventarían el Encuentro. Y la música electroacústica de Federico Blanco. Que espero que esté anoticiado que tiene que hacerlo. Pues sucede que Federico se casó hace poquito, le dimos autorización para que lo hiciera, y estuvo un poco alejado. Federico tiene con Edgardo Ibáñez, el Ensable Artístico Contemporáneo que han trabajado sobre textos poéticos con música electroacústica. El resultado es una fusión muy extraña. La música electroacústica produce sensaciones muy particulares, es una música que depende mucho del lugar donde se escuche, el entorno tiene mucho que ver.
R.D.- ¿Cuánto has escrito hasta ahora y qué es lo que más te gusta de lo hecho?
C.L.P.- Tengo publicados dos libros de poemas, “La jaula del sauce” y “La gran esfinge de Giza puede perder la cabeza”, este último me lo publicó el Ayuntamiento de Sevilla en España como resultado  de un concurso internacional de poesía hace tiempo. Tengo el libro de relatos “Ciencia de lo sólido” que editó Miguel Ángel Morelli en el 2001. Tengo un libro de poemas “Riesgos del despertar”, una novela “Pieza robada”, ambos inéditos.
La novela es lo más interesante. Un trabajo de 10 años. Que tiene que ver con un cuento de “Ciencia de lo sólido” que se llama igual, “Pieza robada”. Es como una expansión de ese cuento.  Quizá lo juzgo así por el esfuerzo que costó. Constantemente la novela da vueltas en mi cabeza. Resulta que incluye un apéndice que son cartas de un supuesto poeta canario que los otros días pensé que las voy a poner al principio.
En este país publicar es casi imposible. No tuve suerte en algunos concursos. Saben que los concursos son muy aleatorios. Pero son la única opción que tienen los escritores para publicar. Si no hay que pagarlas uno mismo como venimos haciendo. Por eso uno de los temas que analizamos en el área de letras de Artenpie es armar un editorial que maneje algunos conceptos estéticos y comerciales. Tratar  que el autor no pague su edición porque además de su trabajo artístico paga la edición de su propio libro. Es algo desalentador. Para sacar el libro en el 2001 me convenció Morelli. Porque no quería publicar nada a mí costa. Lo que es una utopía. Ni las revistas más importantes, las más prestigiosas, pagan las colaboraciones, el trabajo intelectual no se paga. Y esto habla de que algo anda mal en la cultura.
Sólo estamos acostumbrados a la cultura del espectáculo donde se le paga a aquel que ofrece una obra artística para unos cuantos miles de espectadores y produce una plusvalía. Y los escritores también podemos producir plusvalía. Pero hoy por hoy todo lo manejan los grandes multimedios que hacen la publicidad de determinados libros. Son las reglas del mercado. Nosotros vamos a hacer un esfuerzo pequeñito para cubrir una zona que no esta atendida por ese mercado y con el criterio que el escritor pueda sacar su libro sin pagar. Tal vez al principio tampoco podamos pagarle el adelanto por sus derechos como es habitual que se hace en una casa editorial, pero vamos a tratar por lo menos que no pague su edición. Lo estamos estudiando.
C.O.- Nos leerás algo de tus trabajos.
C.L.P.- Si quieren les leo algo de la “La jaula del sauce”, el primer libro. Este poema se llama “Abril”: “Hubo un sol antes que este sol / y hubo una piedra, donde la piedra vive / y los lagartos pasearon su desgracia/ bajo el sol sobre las piedras./ El día de ayer fue precedido por los días y esta mano viene de otra mano/ y yo no sé si tus ojos/ así hay amor donde hubo amor o desamor/ y hay un hombre donde antes hubo otro/ y yo no sé si antes de ti/ y donde crece este país,/ un pueblo vio la luz/ y la verá cuando no existas y la luna guardará tu nombre con los nombres./ Y donde toda sangre es desbordada por las sangres/ sé que abril no es este mes/ que anda completo por tu rostro.”
C.O.- ¿Por qué “La jaula del sauce”, por qué ese título?
C.L.P.- Es un verso de un poema. Son poemas que se fueron juntando con el tiempo, se fueron encontrando y  cambiando de lugar. Cuando me pareció que ya tenían forma de libro me gustó ese nombre. Me parece que está vinculado con cosas que tienen que ver con el corazón, con una prisión cuyos barrotes son de alguna manera flexibles.
C.O.- Saben que a mí me gusta, difundir cuentos, relatos, en todos los lugares donde puedo y especialmente en la radio, por micrófono, porque así llega más. Dando nombres posibilidades, es decir, universos distintos y Argemín me encanta. No lo voy a leer entero por una cuestión de tiempo.

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C.L.P.- Ese texto fue escrito durante los 10 años del oprobio menemista Y tiene que ver con lo que pasó con la riqueza nacional. Porque una colección de mariposas es parte de la riqueza nacional. Estuve en un museo donde en esa época no tenían plata para conservar las colecciones y muchas de ellas se perdieron irremediablemente. Y esto es lo terrible, las cosas que se pierden sin remedio. Se suele creer que patrimonio nacional son los edificios que tienen el cartelito que los califica de tal, pero no el Patrimonio Nacional también es la riqueza genética, nuestras costumbres, nuestros restos arqueológicos, nuestros registros, archivos, bibliotecas, que a veces están en estado lamentable. Socorridos generalmente por la gente solidaria y lúcida que sostiene lo que otros destruyen u olvidan. Y “Argemín” y “Órdenes de la Regencia” transmiten lo que fue el gobierno menemista, y más lo que son las ideas del neoliberalismo, el pensamiento único, que arrasaron el planeta.
C.O.- ¿Hay un tiempo para escribir poemas, otro para relatos o todo viene en simultáneo?
C.L.P.- Soy muy irregular para escribir. Tengo períodos de mucha productividad y otros de muy baja. En los altos, sólo escribo un género, o poesía o narrativa. Raramente me pasó estar escribiendo ambos géneros a la vez. La mayor parte de los textos de ese libro son relatos, no son cuentos en el sentido estricto y formal.
R.D.- A pocos minutos de concluir el programa, redondeanos vos Claudio esta charla.
C.L.P.- Me sentí muy cómodo. Y agradezco la invitación. Y cierro con un poema de este libro inédito “Riesgos del despertar”. El poema es “Último poema sin nombre”: “Un cuerpo busca un cuerpo/ le está vedado otro lenguaje./ Un cuerpo busca un cuerpo/ el olor sobre todo desatando los desafíos del futuro,/ La perla roja de los Balcanes,/ Los bolsillos llenos de Shugard Leonard,/ la reducción de los ejércitos alemanes,/ esencias, metáforas,/ complicaciones de la razón/ No alcanzan,/ no son el final de una búsqueda,/ sino una intriga perversa./ Un cuerpo busca un cuerpo/ No una minuciosa evocación provocadora,/ extravagante y sensible/ sino un lugar de contundencia donde los invasores siguen rodeando embajadas/ y sobre el río aparecen/ hombres dentro de las islas./ Un cuerpo busca un cuerpo./ Seda para el extremo./ La voluntad de la transparencia./ Los sueños amarillos de Vincent van Gogh,/ sin textos, pero irresistibles.”
C.O.- Le decimos gracias a Claudio por el Encuentro Nacional de Poesía Quilmes 2004, donde tuvo muchísimo que ver y por prestarse a contarnos su obra en este programa.

Cristina Oller y Ricardo Debeljuh
Desgrabación y compaginación Chalo Agnelli

En uno de los textos de Ciencias de lo Sólido (2000) hay una refe­rencia a las "magias de la palabra", y el libro es una demos­tración convincente de este concepto, ya que los relatos que lo integran son construcciones verbales que flotan sobre la página, a pesar de su peso como creaciones intelectuales su­mamente inventivas.

Este libro es como un mago que hace aparecer formas y mundos totalmente creíbles usando sólo unas “tiras finas de papeles”, y que luego, como los mejores magos, revela su propia razón de ser en este párrafo clave al final de ”Ande”: “Afirma que narrar es siempre repetir, enumerar, ordenar, hablar de cosas que no pasan, que nunca ocurren aunque se escriba lo contrario, aunque se citen parques célebres donde sólo hubo andenes, hielo de entrepiernas, llamas extin­guiéndolo todo, extinguiéndose, vehemencia de lo que no ha sido, pureza de lo que somos.”

Estos relatos contienen justamente las contradicciones, las invenciones y la vehemencia que son elementos integrales de nuestra creatividad vital, quizás el aspecto más puro de lo que somos. Mostrando estas esencias, Claudio L. Pérez, nos divierte, fascina, e impresiona con sus textos.

Thorpe Running*

Profesor de Literatura Hispanoamericana del Departamento de Lenguas Modernas,  Universidad de Saint John, Minnesota, EE.UU.